MUNDO GÓMEZ Y EL PEQUEÑO PRIÍSTA QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO.

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Murió don Raymundo Gómez; a don Raymundo lo conocí poco y mal; sin embargo, sin excepción, todos los recuerdos de él son gratos.

A no dudarlo, “Mundo” Gómez fue una institución en el PAN; en lo más álgido de la lucha panista, cuando el gobierno mostraba su peor cara y el autoritarismo no dudaba en ejercitar la violencia como instrumento político, mera extensión de su cerrazón ideológica, hombres y mujeres como “Mundo” encabezaron la contienda por una apertura democrática auténtica, cabal. Sin esos hombres y mujeres no es posible comprender el México de hoy, muy lejos de los ideales de los grandes pensadores, pero indudablemente mejor que el de hace treinta o cuarenta años —ése al que quisieran regresarnos el Pejesaurio de Andrej Manuel y su cáfila de trúhanes (las heces nauseabundas del PRI, del PAN y del PRD)—.

En la década de los ochentas, fue la gente como “Mundo” Gómez la que le dio sentido, y rumbo, a una contienda que se avizoraba dura, por no decir imposible, y en ocasiones como un verdadero callejón sin salida.

Dirigente del Comité Directivo Estatal (CDE) del PAN de Chihuahua, “Mundo” impulsó una estrategia fundamental para vertebrar y encauzar el descontento, la insurgencia y la participación políticas: la resistencia civil.1 Para él, el movimiento se basaba en el valor y la disciplina; y en su momento, se inspiró en la experiencia de diversos líderes, Martin Luther King, Gandhi, etc.; en la misma entrevista, de hace exactamente 29 años, “Mundo” hablaba de un investigador de la Universidad de Harvard, Green Chart, quien contaba con una selección de métodos y recursos de resistencia civil de todo el Mundo y ese material era el insumo que le permitió al PAN, con “Mundo” a la cabeza, organizar seminarios en toda la República Mexicana, hasta recopilar 198 acciones concretas.

El título de estos párrafos se explica en parte por esa expresión, propia de Carlos Castillo Peraza, relativa a que todos, todos y sin excepción, llevamos un “pequeño priista dentro”;2 con ella, ese filósofo enorme que él fue, aludía a esa vena voluble, aviesa y mezquina, así sea de carácter temporal, que nos habita y deja de lado el ideal como orientador de nuestro proceder, vaciándolo de contenidos, quedándonos con la mera retórica, propia de ese mexicano echador que, en los hechos, reniega de cualquier convicción o creencia previas.

Recuerdo en este punto la “fractura” de hogaño entre los panistas que han decidido insinuar su apoyo a Meade; da pena ajena leer a algunos echándose en cara faltas, reales o imaginarias, o haciendo “distinciones” inverosímiles; del tipo de aquélla, por ejemplo, que le atañe al inefable Cruz Pérez Cuéllar, defenestrado del PAN pese a haber sido dos veces diputado federal, diputado local, Coordinador de bancada, Presidente del CDE dos veces y amigo del alma de Javier Corral Jurado y César Jáuregui Robles, a quien se le empezaron a ver los defectos luego de pelearse con él porque, antes, le aplaudían y celebraban todas sus gracias, al grado tal que hasta compadre lo hicieron, los dos.

Pues bien, igual de risible es tachar de “priistas infiltrados” a quienes, por décadas, trabajaron por y para el PAN, concretamente Ernesto Cordero y Roberto Gil, y ahora reniegan de ellos sin recordar que, hace menos de dos años, —todos juntos ya— firmaron una petición para que Gustavo Madero no regresara a la dirigencia tras su solicitud de licencia. Ahí, clarito, se leen los nombres, entre otros, de Javier Corral, Pablo Cuarón, Ramón Galindo, Blanca Gámez y Guillermo Luján, juntito a los de Roberto Gil y Ernesto Cordero; entonces, ahí sí, panistas de hueso colorado; e incluso, el primero le diría a Madero en una cartita: “Es una vuelta lamentable, como escribiría el joven Manuel Gómez Morin a su maestro José Vasconcelos, ‘a los procedimientos de agudo personalismo en lo que la organización se hace exclusivamente por un hombre y para un hombre’”.3

Por cierto, se trata del mismo Gustavo Madero al que en el actual Gobierno le crearon una inútil súpersecretaría que no ha servido para maldita la cosa y al que, en sendas declaraciones, hace menos de dos años, Corral Jurado tachó de “vendido”, “corrupto” y “traidor”.4

En fin, descanse en paz don Raymundo Gómez y que en gloria de Dios esté.

Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com

1 Artículo de la redacción, con el título: “Rubén Raymundo Gómez estratega panista”, publicado el 6 de febrero de 1988, por la revista Proceso.

2 Artículo de María Scherer Ibarra y Nacho Lozano, con el título: “El priista que todos llevamos dentro”, publicado el 21 de octubre de 2016, por la revista Proceso.

3 CORRAL, Javier. “Una carta abierta para Gustavo Madero”. [En línea]; visible en el sitio: http://www.javiercorral.org/?p=29535, consultado el 6 de diciembre de 2017 a las 16.30 hrs.

4 Artículos de David Martínez Huerta, con el título: “EL PAN APOSTÓ A EPN… Y AHORA JUNTA LAS ‘MIGAJAS’: JAVIER CORRAL”, publicado el 24 de junio de 2015. [En línea]; visible en el sitio: http://www.sinembargo.mx/24-06-2015/1390093, consultado el 6 de diciembre de 2017 a las 16.35 hrs.; y de Leopoldo Hernández con el título: “Se le debe quitar a Peña Nieto el control del PAN: Corral”; publicado el 28 de julio de 2015 por el periódico El Financiero.

 

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NOSOTROS LOS “FURIOSOS” GÓMEZ, LA JUSTICIA GRACIOSA, LOS PATOS TIRÁNDOLE A LAS ESCOPETAS O EN CASA DEL HERRERO…

123          El domingo pasado se desató en redes el escándalo: Willy, “El Furioso” Gómez, versus su hermana, “La Furiosita” ídem. En tal fecha, apareció un video en el cual se ve a esta singular pareja de familiares: primero, discutiendo a gritos mientras él la filma con su celular; segundo, quitándole el celular ella a él (el de él); tercero, quitándole el celular él a ella; cuarto, discutiendo a gritos, otra vez; quinto, queriéndole quitar el celular ella a él de nuevo; sexto, pegándole tremendo empujón, él a ella, en el conato de volver a despojarlo del celular; y séptimo, sigue la discusión a los gritos; nada más.

        Lo menos que se pidió en redes para Willy, “El Furioso”, es que lo quemen en leña verde; no me cabe la menor duda de que, si cometió un delito debe ser sancionado por ello. Definitivamente y sin excusas ni demoras; pero de ahí, a que una panda de subnormales, con argumentos que van del Código Penal a la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia o la Convención Interamericana “Belém Do Pará”, ya hayan juzgado y condenado a Willy es mucho decir. Willy —ni más ni menos, como cualquier otro ser humano— merece un juicio justo, donde se respeten las formalidades esenciales del procedimiento y se presuma su inocencia hasta que no se pruebe lo contrario. De proceder de otro modo, estamos incurriendo de manera flagrante en ese mal que pretendemos erradicar: el abuso, la intolerancia, la inequidad, la injusticia y la impunidad.

         Lo gracioso del asunto —esa “justicia graciosa” que titula estos párrafos— es que la Fiscalía del Estado y el Consejo de la Judicatura se avocaron, con inusitada celeridad, a conocer del tema en cuestión; cabiendo preguntar, por lo menos en el caso de este último, lo que es un secreto a voces: ¿qué ha pasado con las quejas presentadas por servidoras públicas del Poder Judicial, por agresión, amedrentamiento, amenazas, violencia de género, revictimización, y hasta privación ilegal de la libertad por varias horas en perjuicio de una de ellas?

         Como se ve, en los hechos, pueden más la misoginia de algunos funcionarios de ese Poder y de sus achichincles, entiéndase por tales: amiguetes, secretarios, asesores, empleados, subalternos, asistentes, colaboradores o cualquiera que sea el cargo que ocupen, de los consejeros, que el acceso, ¡ups!, a la justicia, en el Tribunal Superior de Justicia. En éste, puede más la voluntad de los patos —antes de proseguir, que quede muy claro: escribí “patos”; pe a te o ese, “patos”, no “gatos”— que la contundencia de las escopetas; y se defienden mejor o se intentan defender, los derechos de las mujeres de allá afuerita, que los de las de casa. Aquí, por obra y gracia de los patos, es posible hacer y deshacer con el personal, viólense derechos humanos o no, antes que tocarlos con el pétalo de una rosa.

           Lo triste —si no fuera tristísimo sería ridículo— es que tan empoderados están, tan señores “de horca y cuchillo”, que pueden despreciar aquello que los debía regir, como son el orden jurídico y el sentido común: no están donde están para mandar sin ton ni son, con desprecio total a contenidos y formas legales, están para hacer cumplir el marco jurídico que rige, en primer lugar, para ellos mismos.

         El mal ejemplo cunde: presas de una verborrea diarréica, la intromisión brutal de los otros dos poderes en el seno del Judicial, sólo sirvió para adornar el discurso vaciándolo de cualquier contenido. Si así les va a las mujeres del Poder Judicial, cómo le irá a las demás.

       Mientras el Poder Judicial, literal y metafóricamente, se cae a pedazos, ante la indiferencia del foro, los patos se burlan de las escopetas y el herrero juega a la comidita con utensilios de palo.

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YA PUSE LUPA.

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       Hay una canción de Antonio Aguilar, “Ya supe, ‘Lupe’”, que dice en su primera estrofa: “Ya supe Lupe, ya supe, ya supe, que me has mentido y me vas a abandonar”; pues me acordé de la famosa canción porque hace unos días me topé con una notita de Facebook del muro de “Memo” Luján, en la que se congratula que el Gobernador del Estado, Javier Corral, examina con lupa el proyecto de Presupuesto de Egresos para el 2018; voy a dejar de lado el comentario del buen “Memo” por eso mismo: por memo, por ocioso e infundado;1 sirvan estas líneas para congratularme yo también:

        El año pasado, respecto de los recursos federales hubo una merma descomunal; el Presupuesto de Egresos para 2016 consignaba en este rubro la cantidad de 27 mil 589 millones 166 mil 563 pesos; para este año de 2017 fue de 26 mil 142 millones 498 mil 841.

         En el lapso de un año, los recursos federales debieron crecer, como mínimo, mil 316 millones 3 mil 245 pesos, visto que la inflación acumulada para el 2017 será de 4.77%, de acuerdo a Banco de México;2 sin embargo, como se ha dicho, no sólo no creció en ese porcentaje, sino que disminuyó en mil 446 millones 667 mil 522 pesos; o lo que es lo mismo: 3.62% netos; que sumados al porcentaje de la inflación, en realidad, la caída de este indicador es superior al 8.39% o, lo que es igual: 2 mil 762 millones 670 mil 767 pesos, casi el 10%.

        Eso propició, quizá y sólo por poner un ejemplo, que uno de los más importantes rubros del Presupuesto de Egresos, y de cualquier gobierno en realidad, el desarrollo humano y calidad de vida, o lo que es lo mismo: el gasto público destinado a los que menos tienen, haya decrecido de modo brutal.

         En efecto, el total de este rubro de gasto fue de 6 mil 713 millones 923 mil 836 pesos para 2017; en tanto que el año pasado, 2016, fue de 7 mil 465 millones 698 mil 914; o lo que es lo mismo, expresado en porcentajes: un decremento superior al 10%, equivalente a 751 millones 795 mil 880 pesos; que sumados a la inflación (de 4.77, equivalente a 350 millones 887 mil 848), arrojan un total de un mil 102 millones 683 mil 728 pesos.

       Lo anterior resulta muy relevante y significativo.

      En una célebre disputa epistolar entre Alberto J. Pani, Secretario de Hacienda de los presidentes Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Abelardo L. Rodríguez; y Eduardo Suárez, Secretario de Hacienda de Lázaro Cárdenas, el segundo le escribió al primero: “No señor ingeniero Pani, el problema supremo de México no está en lograr la estabilidad monetaria. El problema de México, en el terreno económico, consiste en lograr la elevación del ingreso nacional y la elevación de la renta ‘per cápita’, alcanzándose hasta donde eso es posible, una mejor distribución de dicho ingreso”.3

         Un gobierno socialmente responsable, donde de verdad amanezca para todos, y para todos por igual, habría hecho los ajustes de gasto en otros rubros menos prioritarios; máxime que en el monto total, de 2016 a 2017 sólo hubo una reducción, neta, de 45 millones 370 mil pesos.4 El desarrollo humano y calidad de vida atiende, entre otros rubros: la salud, atención a pueblos indígenas, desarrollo integral de la familia, problemática específica de las mujeres, juventud, asistencia social, vivienda, etc. De acuerdo al artículo séptimo del decreto respectivo, los programas que se desarrollan de conformidad con ese eje, están orientados a promover “el mejoramiento de los servicios de salud que ofrece el Estado a los habitantes de Chihuahua, brindando atención médica de calidad, seguridad y calidez, mediante la construcción de infraestructura y diversos esquemas de atención médica; la asistencia para el desarrollo social de las personas en estado de vulnerabilidad, como etnias, mujeres, jóvenes, niños, adultos mayores y personas con discapacidad”; pese a ello, el decremento fue superior a los mil cien millones de pesos en 2017.

        Así las cosas, ¡qué bueno que el Gobernador del Estado examina con lupa el proyecto de Presupuesto de Egresos para el 2018! Para que no ocurren errores y descuidos garrafales que afectan a quienes menos tienen.

         Al margen, dos comentarios: primero, que revise con lupa también, el asunto de la seguridad pública en el Estado; y segundo, que vaya con el oculista, así se ahorra el engorro de la lupa.

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1El señor Gobernador del estado de Chihuahua, Javier Corral Jurado, revisando el presupuesto 2018 con lupa, literalmente. Cuántos Gobernadores hacen eso, yo creo que ninguno”.

2 Banco de México. “Índice de inflación anual”. [En línea]; visible en el sitio: http://www.banxico.org.mx/portal-inflacion/inflacion.html, consultado el 28 de noviembre de 2017 a las 18.55 hrs.

3 SUÁREZ DÁVILA, Francisco. “Desarrollismo y ortodoxia monetaria” en Temas a debate. La banca en México. 1884-1954. María Eugenia Romero Sotelo y Leonor Ludlow (coords.). Universidad Nacional Autónoma de México. México. 2006. Pp. 281-357. Pág. 349.

4 Artículo séptimo en ambos decretos.

ITCHY FEET.

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      No, no, no, no, ¡no! Por más que me esté muriendo de ganas, y traiga a algunos sujetos, sujetas y sujetes entre ojos, no se trata de ningún insulto; en español, lo más parecido a “itchy feet” es “patita de perro”; pues bien, sólo trato de decir que ya me quieroir; ya me cansé, ya no quiero estar aquí; con el cuento de los sujetos, las sujetas y los sujetes, me hace falta un respiro. Estoy que se me cuecen las habas para cantar con don Vicente Fernández que: “Me voy muy lejos, lejos, lejos…” e irme a echar debajo de una palmera en compañía de unas cervecitas y un montonsote de libros. Nótese lo elegante de la expresión: no “móntón”, “montonsote”.

      Meses ha escribí que había comprado dos libros de Jorge Volpi: “Tiempo de Cenizas”1 y “La Paz de los Sepulcros”,2junto con otros cuatro o cinco que ya iré comentando”;3 pues entre los cuatro o cinco junté diecisitantos que pienso leer de cabo a rabo en esos santos días decembrinos, olvidándome por dos dulcísimas semanas de los sinsabores del mundo y las zozobras y sobresaltos con que amanezco cada lunes y martes, virtud a la panda de rufianes que desde el gobierno y sus adláteres se empecinan en estar jo… robando; ya veremos cómo recibir el 2018: si buscando una candidatura o encuerado en la Plaza Hidalgo; pero en lo que a mí respecta, este año lo termino leyendo a lo loco.

      Lo sé, bien lo sé, que no va a faltar quien me critique el listado de libros que, a partir de ese punto, da comienzo; si Usted es de ésos, ahórrese el refunfuño y váyase al penúltimo párrafo; si no, pues aquí vamos.

     En qué orden he de leerlos es cosa que ni yo sé, pero tengo hartas ganas de leer el último de Almudena Grandes, “Los pacientes del doctor García”;4 tentativamente, me seguiría con el último de Arturo Pérez Reverte, “Eva”;5 y luego el último de Dan Brown, “Origen”,6 que es basura, por supuesto, pero desde el Código Da Vinci lo he leído todo inspirado por algo que no sé llamar de otro modo más que “morbo”. Ésta es una estrategia indispensable por si resulta que Brown resulta insufrible (me temo que sí), en cuyo caso, ya vendrán el bálsamo (en teoría), del último libro de Ken Follet, “Una columna de fuego”;7 así como el último de la zaga de Millennium, “El hombre que perseguía su sombra”.8 El último de Pierre Lemaitre, “Recursos inhumanos”,9 lo leí en julio pasado, pero en esa ocasión me traje dos viejitos que guardo como reliquias para el momento oportuno (llegará en unos días, lo sé) y son: “Irène10 y “Vestido de novia”.11

      Después de esos títulos todo lo demás es una incógnita por despejar; están: “Gengis Kan. El Conquistador”, de Jose Freches12 —que a mí llegó de la mano beatífica de la amistad— y viene con buena crítica, un poco al estilo de Santiago Posteguillo (yo digo); “El amor y los bosques”,13 de Éric Reinhardt, en cuya contraportada se lee: “El retrato de una mujer en busca de una pasión. Una Madame Bovary contemporánea” ¡zas! ¡Qué juerte!; “El que mueve las piezas”,14 de Ariel Magnus, cuyo resumen dice: “Novela bélica, lúdica, documental, familiar, de espionaje”; “El asesinato de Margaret Thatcher”,15 de Hilary Mantel, de quien la crítica ha dicho que se trata de “una escritora genialmente vívida e ingeniosa” (The Times); “Conducir un tráiler” de Rogelio Guedea, que se sitúa en México y me sedujo por el título;16 “Reflejos en un ojo dorado”,17 de Carson McCullers, con un epílogo de Tennesse Williams y que, en su momento (1941), “escandalizó a la opinión pública americana” al abordar temas como la homosexualidad, la infidelidad o la desolación en el contexto de una intachable institución: el ejército de los Estados Unidos; “Estados Unidos de Japón”,18 de Peter Tieryas, brillante novela de ciencia ficción (dice la crítica); junto a dos ensayos que prometen —según yo—: “La conquista de la felicidad”,19 de Bertrand Russell, que también me llegó de la mano de la jubilosa amistad, y por último, “Ojo de Oro”,20 de Alejandro Jodorowsky, que ensayo, ensayo, ensayo, lo que se dice ensayo, no es, pero que hayqueler.

      Como se ve, pertrechado sí voy a las vaqueishons y con una ganas inmensas de olvidarme de todo y de todos, mientras me echo al coleto un par de cervecitas bien heladas; sin dejar pasar que, entre libro y libro, aparte de mentarles su poca o nula madre a ese otro montonsote de sujetos, sujetas y sujetes, he de meditar, con toda seriedad si, ya de regreso de ese mar de olvido, me voy a buscar una candidatura local —o federal— o ya de plano me encuero en la Plaza Hidalgo, porque ya me harté de amagos y amenazas de ese hato de b…árbaros que desgobiernan desde los tres poderes del Estado.

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Luis Villegas Montes.

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1 VOLPI. Jorge. Tiempo de cenizas. DEBOLSILLO. México. 2016.

2 VOLPI. Jorge. La paz de los sepulcros. DEBOLSILLO. México. 2016.

3 ENTRE LIBROS Y CHARALES (LIBROS, LIBROS, LIBROS. 3ª. DE TRES PARTES).

4 GRANDES, Almudena. Los pacientes del doctor García. TusQuets. México. 2017.

5 PÉREZ REVERTE, Arturo. Eva. Alfaguara. México. 2017.

6 BROWN, Dan. Origen. Planeta. México. 2017.

7 FOLLET, Ken. Una columna de fuego. Plaza & Janes. México. 2017.

8 LAGERCRANTZ, David. El hombre que perseguía su sombra. Destino. México. 2017.

9 LEMAITRE, Pierre. Recursos inhumanos. Alfaguara. México. 2017.10 LEMAITRE, Pierre. Irène. Alfaguara. México. 2015.11 LEMAITRE, Pierre. Vestido de novia. Alfaguara. México. 2014.

12 FRECHES, José. Gengis Kan. El Conquistador. Ediciones B. México. 2017.

13 REINHARDT, Éric. El amor y los bosques. Alfaguara. México. 2015.

14 MAGNUS, Ariel. El que mueve las piezas. TusQuets. México. 2017.

15 MANTEL, hilary, El asesinato de Margaret Thatcher, Destino. México. 2015.

16 GUEDEA, Rogelio. Conducir un tráiler. Random House Mondadori. México. 2008.

17 McCULLERS, Carson. Reflejos en un ojo dorado. Seix Barral. México. 2017.

18 TIERYAS, Peter. Estados Unidos de Japón. Ediciones B. México. 2017.

19 RUSSELL, Bertrand. La conquista de la felicidad. 2.ª edición. Grupo Editorial Tomo. México. 2013.

20 JODOROWSKY, Alejandro. Ojo de oro. Grijalbo. México. 2012.

 

LA VERDAD DEL CASO SORIANA. Segunda de dos partes.

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       No fue casual ver esa alharaca rumbosa y vocinglera, a cargo de integrantes de la izquierda —esa izquierda seducida  por novedoso ismos: indigenismo, ambientalismo, derechohumanismo e ideología de género, subdividida en feminismo, abortismo y homosexualismo cultural—,1 defendiendo por las redes sociales el estropicio. De un tiempo a la fecha su verdad, única e irrepetible, es aquella que les nace de los tompiates;2 y mientras pueden violar las leyes a placer si en su opinión son injustas. Es más, no puede uno voltearlos a ver feo porque ya están que se arrancan los pelos de coraje y rezando una letanía de convenciones internacionales que da náusea.

       Volviendo al punto, tenemos que yo ni loco defendería a Soriana, pero es absurdo enfocar todo el odio o frustración en esa empresa, a raíz de un incidente aislado, propiciado por una panda de criminales quienes, además, es seguro que no repararon en el hecho de que las empresas nunca pierden, así que alguien va a pagar los platos rotos y no van a ser los capitalistas voraces y despiadados. Sería interesante ver cómo va Soriana a desquitarse: si cobrándole al empleado su error (que a lo mejor no terminó ni la escuela primaria), al supervisor o al gerente; sin contar que muchos de esos trabajadores fueron afrentados, vejados, humillados y atacados por pacíficos y honorables clientes/compradores/vándalos.

     Como sea, resulta estúpido afirmar que la empresa privó ilegalmente de la libertad a un grupo de personas o que las torturó al dejarlas sin luz o aire acondicionado; los rufianes bien podrían haber optado por irse sin su “compra”; es decir, se quedaron ahí por propia voluntad, alentados por su cínica y desmesurada voracidad.

       Por lo que hace a la PROFECO, si no hay modo de defender los actos vandálicos ni la palmaria incapacidad de Soriana para resolver el asunto sin que la sangre llegara al río, menos la gestión de esta dependencia que mostró una ineptitud rayana en la imbecilidad; como ha venido ocurriendo de un tempo a la fecha, en multitud de temas, la autoridad, lejos de mostrarse como tal, se plegó a las exigencias ilícitas de un grupito de mentecatos.

       La PROFECO no debía ni podía actuar como lo hizo por la simple, lisa y llana razón de que no había nada como una “oferta” de pantallas a 11 pesos; si existe duda sobre las funciones, la naturaleza o los alcances del punto como signo ortográfico (y no la hay), los tres guarismos colocados después del mismo tenían un claro significado porque, como ya escribí, de acuerdo al diccionario, los centavos son múltiplos de cien,3 no de mil. De ese modo, el fallo administrativo a favor de los rijosos asaltantes, es una piedrita más al montón de injusticias e impunidad que caracterizan este México de principios de siglo.

      Desde el momento en que un grupúsculo, amparados sólo por una astucia mercenaria y elemental (ésa no es inteligencia), sin ningún derecho, impone su Ley de la Selva, con el auxilio o reconocimiento de la propia autoridad, garante, se supone, del orden y de la legalidad, ya nos llevó patas de catre como nación.

         Por eso escribí desde la vez pasada que todo este asunto constituye un miniuniverso que nos describe a la perfección: ciudadanos envilecidos e hipócritas (sin que puedan faltar algunos envidiosos de la “buena suerte” ajena), empresarios cobardes y sin escrúpulos, autoridades arbitrarias e incompetentes e incluso espectadores atónitos con opiniones imbéciles, trastornados por un montón de creencias absurdas y mitos autoforjados, útiles para encauzar sus apetitos y egoísmo con un aire de respetabilidad.

           En este tiempo que nos ha tocado vivir, tristemente, todo México es Soriana.

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Luis Villegas Montes.

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1 Sólo por citar un vilipendiado, por lúcido, texto de nuestros días: “El libro negro de la nueva izquierda”. MÁRQUEZ Nicolás y LAJE, Agustín. El libro negro de la nueva izquierda. Ideología de género o subversión cultural. Grupo Unión. México. 2016. Pág. 11.

2 Del náhuatl tompiatli, cesto. Nombre de un cesto de palma que se utiliza para almacenar alimentos. Diccionario Larousse de cocina- [En línea]; visible en el sitio: https://www.laroussecocina.mx/diccionario/definicion/tompeate-o-tompiate, consultado el 22 de noviembre de 2017 a las 17.30 hrs.

3 El diccionario de la Real Academia Española, edición del Tricentenario, lo define como adjetivo: centésimo, que “que es una de las cien partes de un todo”.

LA VERDAD DEL CASO SORIANA. 1.ª de dos partes.

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LA VERDAD DEL CASO SORIANA. 1.ª de dos partes.

       Ni por asomo creo que yo sea capaz de dilucidar qué pasó en ese asunto. No sé si se trató de un error en los puntos y comas, si es cosa de ciudadanos gandallas o de una empresa prototípica del capitalismo explotador, si la empresa privó ilegalmente de la libertad a un grupo de personas y las torturó al dejarlas sin luz ni aire acondicionado o si la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) actuó bien o mal dándole la razón a los clientes; no, pero creo que este asunto sirve para ilustrar cómo, un asunto aparentemente fútil y fortuito sirve para ilustrar a la perfección qué nos habita como miembros de la comunidad en que nos ha tocado vivir.

      Yo creo que esas opiniones categóricas y tajantes de qué estuvo bien y qué estuvo mal en ese incidente, su existencia misma y todo lo que en él ocurrió, reflejan el tipo de sociedad que somos. El resultado, en mi opinión, triste y desesperanzador es que: somos una sociedad dividida, fragmentada, ignorante, mediocre, cobarde y envilecida. Me explico:

      Lo antecedentes del asunto son de sobra conocidos: Soriana ofertó pantallas LED a un precio de cinco dígitos con un “punto” colocado después de los dos primeros, por lo que ofreció pantallas a 10.999 pesos. Hubo personas que apartaron hasta treinta y dos unidades.1

      De este modo, tenemos que existen varios factores, y por ende puntos de vista, en juego: el primero, el error numérico, asumo que se trata de un error porque la tienda así lo expresó de manera literal y porque hay que estar imbécil o ser un cretino para pensar que una pantalla LED puede costar poco menos de once pesos.

       El segundo punto de vista es el de los ciudadanos que exigieron que les cumplieran la “oferta”; desde su óptica, tienen toda la razón: la tienda debe cumplir con el compromiso que publicó, aunque el punto en medio de los cinco guarismos diera para pensar; porque bien mirado no existe nada como 999 centavos, porque los centavos son múltiplos de cien, no de mil; pongamos un ejemplo, según su parecer, esos ciudadanos tendrían el mismo derecho de apropiarse del contenido de una cartera encontrada en la calle aunque fuera evidente que era de la persona que está palpándose los bolsillos y mirando como loca el pavimento buscando un objeto. El asunto de estos ciudadanos me recuerda el chiste del mexicano en los Estados Unidos: un florista va a la peluquería a cortarse el cabello; después del corte, cuando va pagar el servicio, el peluquero le dice: “Lo siento, no puedo aceptar dinero, porque la corte me tiene haciendo un servicio comunitario”, el florista muy feliz y agradecido sale de la peluquería y a la mañana siguiente, cuando el peluquero abre su salón, encuentra una tarjeta de agradecimiento y una docena de rosas esperando en la puerta; al día siguiente, un policía llega a cortarse el pelo e igual: al pagar, el peluquero le dice lo del dinero, servicio comunitario, etc., el policía se va muy contento y a la siguiente mañana, cuando el peluquero llega al trabajo halla una tarjeta y una docena de donas; un día después, llega un mexicano y ocurre la misma historia; al finalizar la explicación, el mexicano se va muy feliz y a la siguiente mañana, cuando el fígaro llega a su salón… ¿qué encontró? ¡Exacto! Al mexicano y una docena de mexicanos pariente suyos esperando cortarse el pelo de gorra.

     La primer lección es que sí, somos un pueblo de mediocres e hipócritas —luego abordaremos el asunto de la empresa prototípica del capitalismo explotador, la tortura, la PROFECO, etc.—; y lo somos porque junto con ese puñado de delincuentes, no hay forma de llamarlos de otro modo, no faltaron patanes que aplaudieron la acción; no, se trató de modernos “Chucho el Roto” ni de versiones mexa de Robin Hood; no fue un asunto de “quitarle al rico para darle al pobre”, no, no, no, fue un abuso y un robo; y quien sostiene lo contrario es igualmente un mediocre y un tarado moral; tampoco hubo en eso una lección para el capitalismo mundial, regional o local: los dueños de Soriana van a seguir cobrando utilidades, explotando a sus empleados, pagándoles el salario mínimo y cobrándole al responsable de la famosa etiqueta.

      Eso nos lleva a Soriana. Esta empresa, como la mayoría de las que opera en este país, se beneficia de las condiciones que el Gobierno ha hecho posible desde hace décadas. ¿Son responsables de ser quiénes y cómo son? Sí y no; Desafortunadamente, los gobiernos de todos los signos políticos han mantenido esa ficción que se llama “salario mínimo” y que no sirve para un carajo. Uno de los ejemplos más impactantes del desastre nacional es el desequilibrio entre los precios de la canasta alimenticia (CA) y el salario mínimo: En términos netos, durante el último decenio del Siglo XX y el primero del actual, el deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores fue superior al 33%.2 Para el 2015, con datos del INEGI, para adquirir los productos de la canasta básica el salario promedio debería ser de 8 mil 822 pesos mensuales por hogar, equivalente a 4.14 salarios mínimos mensuales de ese año;3 o lo que es lo mismo: cuatro veces más. Para 2016, según un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) México tiene el segundo salario mínimo más bajo en términos relativos entre los países de la organización;4 y en términos generales, se ha dicho que en las dos últimas décadas el salario en México ha perdido más del 70% de su poder adquisitivo.5 ¡Claro que existe culpa de los cerdos capitalistas en el actual estado de cosas! Pero, ¿qué ocurre con la clase media? ¿Dónde está? ¿Dónde la academia? ¿Los partidos? ¿Los medios? ¿Las iglesias? ¿Las ONG’s? Están donde los han tenido y los tienen los gobiernos de cualquier cuño: cooptados, sometidos, subyugados o comprados.

Continuará…

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Luis Villegas Montes.

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1 Artículo de Samuel García con el título: “Soriana ofrece televisores en 10.99 pesos por error de puntuación”, publicado el 17 de noviembre de 2017, por el periódico El Financiero.

2 LOZANO ARREDONDO, Luis y otros. Reporte 100: Poder Adquisitivo del Salario y la Precarización del Nivel de Vida de los Trabajadores en México. 2012. Centro de Análisis Multidisciplinario CAM-UNAM. México. 2012. Pág. 17.

3 “Decimos del año 2015 porque la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CONASAMI), reporta que el salario mínimo general vigente para el área geográfica “A” es de $70.10 pesos o el equivalente a $2,131.04 pesos mensuales. Sin embargo, existe un salario más amplio que se da por ley conocido con el nombre de “salario mínimo integrado” y equivalía a $2,650.63 pesos (dos mil seiscientos cincuenta pesos con sesenta y tres centavos). Este ingreso se estructura de la siguiente manera: a) salario mínimo por día; b) sus prestaciones mínimas de ley9 y, c) el pago del subsidio del empleo”. Instituto de Estudio Educativos y Sindicales de América. Un recorrido del salario mínimo y la canasta básica de alimentos 1998 a 2015. México. [En línea]; visible en el sitio: https://optisnte.mx/wp-content/uploads/2016/09/request-15.pdf, consultado el 19 de noviembre de 2017 a las 19.30 hrs. Pág. 12.

4 Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Estudio de la OCDE sobre los sistemas de pensiones: México. OCDE y La presente traducción al español estuvo a cargo de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR). México. 2016. Pág. 56.

5 JIMÉNEZ VÁZQUEZ, Miguel Ángel. “Análisis y perspectivas de las pensiones en México” publicada el 1.º de enero de 2016. [En línea]; visible en el sitio: http://www.puntosobrelai.net/analisis-perspectivas-las-pensiones-mexico/, consultado el 6 de noviembre de 2017 a las 17.35 hrs.

 

COCO.

 

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       Ajá, lo sé, no me pude sustraer y aquí me tienen, en el lugar común de los últimos días para cinéfilos y no cinéfilos.

      Me repito —pero ni modo— si digo de otro panista, Ramón Galindo Noriega, que la única cosa inteligente que le oí decir alguna vez fue que más vale que fuéramos organizando una feria, un festival, un festejo, una muestra gastronómica, lo que fuera, para difundir aspectos de nuestra cultura antes de que los gringos vinieran a explotar ese filón; medio en serio medio en broma, decía él que los burritos de Villa Ahumada bien podían servir para dicho propósito y que era cosa de darse prisa antes de que, allende nuestras fronteras, no faltara quien, movido por el antojo o la querencia, organizara el evento y nos “robara” esa parte de nuestra cultura culinaria.

      Con Coco nos pasó. Vinieron los gringos a contarnos a nosotros, los mexicanos, una historia entrañable basada en algunas de nuestras más hermosas tradiciones.

       No le voy a decir de qué trata… bueno, sí le voy a decir, pero nomás tantito, porque no es cosa de que alguien me lea y se pare de pestañas porque se la eché a perder. “Coco” es el título de una película producida por Pixar y distribuida por Walt Disney Pictures; inspirada en el Día de Muertos; en ella, se narra la historia de un niño, Miguel, que quiere ser músico a como dé lugar; su ídolo es Ernesto de la Cruz, un popular compositor y cantante que ya murió; lo que le cuento transcurre en los primeros cinco o diez minutos y ni de chiste se acerca a la trama de la cinta; basta decir que la familia de Miguel tiene una larga y estricta tradición de repudio a la música que se remonta a cuando su tatarabuela fue abandonada por un músico; en su afán de cantar, Miguel empieza un periplo a lu ci nan te.

      Me imagino que no ha de faltar quien tilde al filme, como en su momento ocurrió con Avatar, de vulgar, pedestre, incluso cursi;1 o que resulta “previsible del primer al último plano, y además se presta a disecciones de Perogrullo”;2 como en aquel caso, esa crítica en particular y yo somos como las paralelas: destinados a no converger.

       Al igual que en Avatar, Coco carece de elementalidad dramática porque el bien vence al mal; porque cuenta una historia de amor en distintos planos, desde el amor “cursi” —y el amor, el magnífico amor, irremediablemente es, ha sido y seguirá siendo cursi hasta el fin de los tiempos— de los que se juntan porque se necesitan; hasta ese amor sin palabras de padres e hijos, que se alimenta de ternuras ínfimas, de gestos nimios, de regaños y lágrimas; porque la decencia, la integridad y el coraje pueden vencerlo todo (o por lo menos lo intentan hasta el último aliento); y porque “las verdades de Perogrullo” son así: llanas, simples, sencillas, elementales, carentes de sofisticación; pero indispensables para vincularnos unos a otros en esa trama magnífica que llamamos comunidad y halla su origen en esa maravillosa coincidencia que es “La Familia”.

      En el clima de violencia, insensatez, odio, fanatismo y ceguera que nos acecha a diario, todos necesitamos un respiro; un hálito que venga a recordarnos las cosas que de verdad importan y que nada tienen que ver con lo que tenemos o dejamos de tener; sino de aquellas otras, más vitales e indispensables; ésas que hablan de afanes y de sueños; de luchas que no terminan y que vale la pena pelear porque nadie vendrá a librarlas por nosotros, primero; y segundo, porque no importa el resultado, saldremos fortalecidos; si no más grandes, ni más fuertes, ni más poderosos, por lo menos más dignos.

      De eso habla Coco: De amor incondicional, de sueños, de valentía, de gratitud y de compromiso; Coco, por alguna razón, me recordó a Guillermo d’Orange y a Manuel Vázquez Montalbán. Decía el primero: “No es necesario esperar para emprender, ni lograr para perseverar”; y el segundo: “No hay verdades únicas, ni luchas finales, pero aún es posible orientarnos mediante las verdades posibles contra las no verdades evidentes y luchar contra ellas”.

    No hay víctimas ni verdugos; cuando prevalecen la oscuridad, el abuso, la intemperancia o la estulticia, es porque hemos desoído la vocecilla de la consciencia que nos convoca a hacer algo; a no quedarnos con los brazos cruzados; a ir tras aquello que despunta detrás de nuestros anhelos; nuestros únicos enemigos, los auténticos, son la estupidez, la mediocridad o la cobardía. Coco nos lo dice al son de una música que no termina de cuajar, pero sirve para alertar el alma.

        Vaya y véala, ándele, pero ya sabe: compre los refrescos afuerita porque allá adentro es un crimen de lesa humanidad.

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Luis Villegas Montes.

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[1] Luciano Monteagudo, nota publicada el 1 de enero de 2010 con el título: “La corrección política más básica”, en el diario digital: pagina12.com.ar. Consultado el 6 de enero de 2010.

2 Luis Martínez, nota publicada el lunes 14 de diciembre de 2009, bajo el título: “James Cameron: ‘Me siento fuera de Hollywood’”, en el periódico El Mundo.