ESCÁNDALOS SEXUALES: EL PAN DE CADA DÍA. 2ª. DE TRES PARTES.

 

cyberbullying-como-se-manifiesta

              Antes de hablar del burro de Cruz, hablábamos de Brandy Vela quien en el pasado mes de diciembre se disparó en el pecho porque no toleraba más el acoso en redes.1 El mismo año, en abril, una estudiante de Manhattan, Aileen Jiminián, de 17 años, acosada por sus compañeros de clase, se escapó de la escuela durante la hora del almuerzo sin que nadie la viera y se suicidó lanzándose a las vías del tren: “Es muy triste que algunos estudiantes la llamaran estúpida, fea o rara”, comentó un estudiante al New York Post.2

          En 2015, en mayo, del otro lado del Atlántico, en Madrid, una muchacha discapacitada se suicidó tras sufrir acoso escolar: “Estoy cansada de vivir”, escribió la chica antes de arrojarse por el hueco de las escaleras.3 Dos años antes, también en España, en Gijón, una niña de 14 años, Carla Díaz, en el mes de abril se arrojó por un acantilado.4 Cuatro meses más tarde, en Londres, la red social Ask.fm anunció que tomaría medidas contra el acoso en internet, después de recibir duras críticas de activistas de la seguridad infantil a raíz de una serie de suicidios en Gran Bretaña vinculados al sitio web, muy popular entre los adolescentes; a principios del mes de agosto, Hannah Smith, de 14 años, se ahorcó en la casa de su familia después de sufrir meses de acoso en el sitio web. Sólo en ese año, y vinculados a ese sitio de Internet en específico, ocurrieron cuatro suicidios de adolescentes en Reino Unido.5

          De vuelta en suelo americano, tenemos que en el 2014, Alyssa Funke, una estudiante de honor, hermosa y con un prometedor futuro, se suicidó en el mes de abril en Minnesota, al no soportar las burlas y el acoso, principalmente, de excompañeros de la secundaria;6 en 2013, una niña de 12 años, Rebecca Ann Sedwick, se mató camino al colegio, al saltar de una plataforma en una fábrica abandonada cerca de su casa;7 y un año antes, en 2012, la opinión pública canadiense se conmovió de raíz, cuando Amanda Todd, de 15 años, publicó un vídeo, de 9 minutos, en el que explica su suicidio en Youtube: “Quería morirme. Cuando (mi padre) me trajo a casa, bebí lejía […]  Estoy continuamente llorando. Todos los días pienso por qué estoy todavía aquí. Mi ansiedad es horrible. No he salido en todo el verano. Todo por mi pasado. La vida no mejora. No puedo ir al colegio o reunirme con gente. Me estoy cortando constantemente […] Estoy muy deprimida”.8

             Desde hace años, se tiene clara la magnitud del problema. Hace cuatro años, se publicaba por al algún medio informativo: “EL ‘CIBERACOSO’ GENERA MÁS IDEAS DE SUICIDIO QUE EL ACOSO FÍSICO”.9 De entonces a la fecha, las cosas no han hecho más que empeorar; según un estudio practicado a más de 5 mil jóvenes, entre 13 y 18 años de edad, en más de 11 países, se encontró que, en promedio, el 18% de la población afirma haber sufrido alguna vez ciberacoso; Nueva Zelanda y Estados Unidos tienen los puntajes más altos, con un 30% y 27%, respectivamente.10

             En México, existe alrededor de 28 millones de internautas entre los 12 y los 34 años; sólo el 2% (560 mil personas) pide ayuda o denuncia el ciberacoso, advirtió Alejandro Rubio, director de Investigación de la organización Centro Sin Violencia en Internet: “La mitad de los internautas menores de 18 años reportan haber sufrido algún tipo de violencia en internet, lo cual es preocupante”.11

Continuará…

     Contácteme en mi Facebook (Luis Villegas Montes), a través de mi blog:https://unareflexionpersonal.wordpress.com/ o sígame en los medios que gentilmente me publican cada semana o léame en Facebook (Luis Villegas Montes).

Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com

1 Visible en el sitio: http://www.audienciaelectronica.net/2016/12/adolescente-se-suicida-despues-de-sufrir-un-ano-de-acoso-por-internet/ Consultado


2 Visible en el sitio: http://eldiariony.com/2016/04/05/alumna-se-suicida-por-acoso-de-companeros-en-escuela-de-nyc/

3 Visible en el sitio: http://politica.elpais.com/politica/2015/05/22/actualidad/1432324829_320181.html

4 Visible en el sitio: http://www.elmundo.es/espana/2014/03/23/532e0acde2704e4f3d8b4574.html

5 Visible en el sitio: http://lta.reuters.com/article/worldNews/idLTASIE97I06D20130819

6 Visible en el sitio: http://eldiariony.com/2014/05/23/se-suicida-joven-en-minnesota-por-acoso-tras-video-porno/

7 Visible en el sitio: http://www.elespectador.com/noticias/actualidad/adolescente-se-suicida-tras-haber-sido-acosada-internet-articulo-446400

8 Visible en el sitio: http://caracol.com.co/radio/2012/10/16/internacional/1350396000_779989.html

9 Visible en el sitio: http://expansion.mx/salud/2013/03/14/el-ciberacoso-genera-mas-ideas-de-suicidio-que-el-acoso-fisico

10 Visible en el sitio: https://www.xataka.com/legislacion-y-derechos/el-problema-del-ciberacoso-entre-ninos-estas-son-sus-cifras-que-se-puede-hacer-al-respecto

11 Nota, con el título: “Jóvenes son más propensos al ciberacoso en Internet”, publicada el 22 de febrero de 2015, por el periódico El Economista.

 

LA BESTIA HABLANDO DE OREJAS O “DE LA GRAN BARREDORA”.

 

El burro

El día de ayer me reí como tenía rato que no me reía. Leí un editorial suscrito por el inefable Cruz Pérez Cuéllar que lleva por título: “Reto de Cuarón: superar la condición de bestia”; la verdad me divertí mucho… luego me preocupé.

Junto con otros tránsfugas de sus partidos, Crucito es uno de los políticos reciclables que Morena -esa “súperbarredora”- tiene en la mira para integrar las planillas con las que habrá de contender en un futuro cercano. Otros como él, que también escriben por cierto, están aprovechando la coyuntura y afilándose las garras para el “Gran Regreso”. ¡Pobre Chihuahua!, si debe lidiar con esos incompetentes, incapaces de redactar decentemente un texto de dos cuartillas.

Antes, dos aclaraciones: Sí, sé que estoy en medio de una serie de tres artículos y que me había comprometido a morigerar mis cada vez menos sulfúricos párrafos, pero… no me pude resistir: Que crucito esté hablando de bestias ya es mucho decir.

Por salud mental yo jamás leo ninguna de las imbecilidades que escribe; sin embargo, esta vez, la denominación del artículo llamó mi atención y ahí me tienen, quemándome los ojitos. ¿Por qué continué leyendo después de las primeras líneas? Porque ahí, en la segunda encontré un adjetivo fabuloso; escribe Cruz: “El maestro José Vasconcelos nos ha dejado como experiencia, en su basta obra, […]”.1 ¡Ta tán! “¿Qué más dislates podrá escribir este zonzo?”, me pregunté; y sí, ahí estaban: Escribió: “Sobretodo” donde debía decir: “Sobre todo”, pues se trata de expresiones diferentes, con significados distintos; también: “[…] a quien le corresponda asumir el rol de administrar los recursos para la educación y cultura en la entidad […]”, sin saber que una de las flamantes reformas fue dividir la gestión de educación y cultura y formar dos secretarias donde antes había una; y podemos continuar: “Consensar”, en vez de “consensuar”, que es la voz correcta; “secretario de Educación y Cultura”, en lugar de “Secretario de Educación y Cultura”, pues al tratarse del nombre propio de un órgano del Estado se escribe con mayúsculas -además del error de confundir la denominación y la naturaleza del cargo-; “mas”, en sustitución de “más”, confundiendo el coordinante con valor adversativo equivalente a “pero” con el cuantificador; “el” en vez de “él”, confundiendo el artículo con el pronombre (se lee: “educado en las escuelas más caras del estado y fuera de el […])”-; escribe el angelito: “sopena”, en lugar de “so pena” (“bajo pena”); y concluye: “[…] con otra frase del Maestro de América relacionado a la educación […]”, sin percatarse de la falta de concordancia entre las voces “frase” y “relacionado”. La palabra “basta” (tosco, áspero) a que aludí en un principio, me llamó la atención porque en el contexto en que el burro la emplea, el adjetivo correcto sería “vasta” (amplia, extensa). Por no hablar de esta joya de la elegancia y el buen decir: “Se asuma con esa responsabilidad de ir a tumbar los obstáculos”. Como se ve, el castellano es la tumba de Cruz; quien va dando tumbos, sumido en su basta y vastísima ignorancia, que no hay modo de tumbar.

Concluyo: No vayan a leerse estos párrafos como una defensa gratuita del Gobierno del Joven Maravilla ni, tampoco, como una ruptura a la manda que me impuse en esta Cuaresma de guardar mullido silencio sobre aquello que me incomoda el ánimo pues su objeto es ajeno a mi entorno inmediato; en segundo lugar, ésa es la razón de que, salvo contadas excepciones, no lea los bodrios insufribles que publican la mayoría de los políticos o expolíticos, metidos a escribidores; si resultaron pésimos gestores de la cosa pública, no hay porqué pensar que podrían resultar buenos editorialistas.

Contácteme en mi Facebook (Luis Villegas Montes), a través de mi blog:https://unareflexionpersonal.wordpress.com/ o sígame en los medios que gentilmente me publican cada semana o léame en Facebook (Luis Villegas Montes).

Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com

1 Énfasis añadido.

 

 

ESCÁNDALOS SEXUALES: EL PAN DE CADA DÍA. 1ª. DE TRES PARTES.

 

images-10

Originalmente esta reflexión se iba a llamar: “En defensa del bullyng”; luego ya me puse a leer, como suelo hacerlo, para documentarme sobre el tema y quedó así. Antes de proceder, me explico:

No es que yo esté a favor de esa monstruosidad llamada “bullyng” (lo que aclaro de modo expreso por si me vuelve a leer la loca que me llamó sexista, misógino y machista por mi alusión a las rubias en un artículo previo), no; es sólo que me parece horroroso que hablemos del maltrato escolar como si fuera una “cosa”; algo ajeno a nosotros, a nuestra cotidianidad. Entiendo que, como fenómeno social, algún nombre debe dársele y más si le pretende hacer objeto de investigación; sin embargo, hablar de “bullyng” de alguna manera aliena la noción que de él deberíamos tener todos pues, referirlo, es, forzosa y necesariamente, hablar de nosotros mismos, de nuestra condición de padres y de nuestra incapacidad para educar y hacernos cargo de nuestros hijos en todos los aspectos. Los lepes agresores son una excrecencia de sus progenitores, una manifestación directa que los vincula a ellos sin excusa posible. Salvajes, prepotentes, imbéciles, crueles, insensibles o cualquier otro adjetivo similar, es aplicable a los dos: A padres e hijos por igual. Por eso hablar de “bullyng” es hablar de un asunto familiar que atañe e involucra a todos. No existe un divorcio entre los actores, tan animal es uno como es el otro. Corregirlo, enmendarlo, castigarlo, educarlo, domar a la bestezuela en suma, es responsabilidad exclusiva y directa de sus ascendientes; no de la escuela, ni de la comunidad, ni de la sociedad; porque es posible que debiera empezarse por el núcleo familiar en su conjunto, no por el chamaco o la chamaca.

Las víctimas, en cambio, se cuecen aparte. No todos estamos hechos de lo mismo; y así como la agresión de que son objetos niños y niñas es distinta, igualmente lo que para uno puede resultar un incidente aislado, e incluso divertido, para otro u otra puede resultar devastador.

Al emprender la mininvestigación para documentar esta reflexión con espanto caí en la cuenta de lo que nos están haciendo las redes sociales: “Mi nombre es Cassidy Trevan y fui violada por mis compañeros de escuela”. Cassidy fue atacada por sus acosadores de escuela cuando tenía 13 años; a los 15 se suicidó incapaz de vivir con el trauma, da cuenta la nota respectiva.1 En la carta de suicidio, la joven explica: “Todavía me contactan estudiantes que nunca he conocido y se ponen en contacto conmigo por Facebook para llamarme ‘zorra’. Me he cambiado de escuela, me he cambiado de casa y aún así me contactan y me acosan”.

Apenas en el mes de diciembre pasado, una adolescente de 18 años se suicidó luego de sufrir acoso en las redes sociales. Brandy Vela se disparó en el pecho en la casa de la familia en Texas. De acuerdo con el padre, un desconocido creó una cuenta falsa en las redes sociales con los números de contacto y la imagen de su hija en la que supuestamente solicitaba sexo. Desde entonces la joven no tuvo descanso con llamadas a toda hora del día y la noche: “La joven cambió sus números telefónicos y contactos en las redes sociales pero el o los acosadores continuaron comunicándose con la joven, que comenzó a sufrir el bullying siendo menor”; al final, dejó una nota en la que decía que se iba a suicidar porque no toleraba más el acoso.2

Continuará…

Contácteme en mi Facebook (Luis Villegas Montes), a través de mi blog:https://unareflexionpersonal.wordpress.com/ o sígame en los medios que gentilmente me publican cada semana o léame en Facebook (Luis Villegas Montes).

Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com

1 Visible en el sitio: http://www.playgroundmag.net/noticias/actualidad/nombre-Cassidy-Trevan-violada_0_1921007910.html

2 http://www.audienciaelectronica.net/2016/12/adolescente-se-suicida-despues-de-sufrir-un-ano-de-acoso-por-internet/

EN DEFENSA DEL WHATSAPP.

 

decomisosamericadelnorte

La semana pasada escribí sobre ese asunto de la “palomita” azul en el Whatsapp. Cómo no iba a ocurrir que alguno de mis “lectores” (si se les puede llamar así) cuestionara la nota quesque porque discriminaba a “las rubias”.  Cuando me enteré del reproche -¡ah, cómo me reí!- no pude menos que lamentar que haya por ahí un montón de gente que va por la vida sin saber leer (y confunde esa extraordinaria capacidad con la habilidad de “juntar palabras”) o entendiendo sólo lo que quiere entender (para el caso es lo mismo). En fin. Si usted no sabe leer o va a entender solamente lo que le dé su real gana, absténgase de pasar sus ojitos por estos párrafos; si procede, es bajo su cuenta y riego.

Bien, no es que esta semana haya amanecido yo con el ánimo al revés; no señor, es que la semana pasada yo me quejaba no del Whatsapp o de la “palomita”, enristré la pluma en contra de quienes se sienten ofendidos porque los dejan “en visto”; y nada más; ¡ah! Pero también escribí al final: “Para todo lo demás, está el WhatsApp”; y en efecto, ese “todo lo demás” aparte de muy entretenido, puede resultar útil. Por no ir más lejos, esta semana recibí dos mensajes de texto, que anexo a esta reflexión, vinculados con cómo nos ha cambiado la vida este asunto de la guerra de los cárteles, el repunte de la violencia en el país entero (no sólo en Chihuahua), las imbecilidades de Trump, etc.

El primero, es un video muy padre visible en el sitio: https://www.youtube.com/watch?v=6q9zb-1mHLM-, de un alumno mexicano (que parece gringo -estudia en la universidad de Stanford-), quien con toda claridad y sencillez, nos ilustra de dónde reside verdaderamente el problema del tráfico y consumo de drogas. El joven pone el dedo en la llaga pues nos recuerda las circunstancias que se viven en México debido a la lucha de los cárteles para controlar las rutas que permiten el trasiego de droga a territorio estadounidense; el tema es, e insiste, en que mientras haya consumo, va a haber suministro. Los cárteles mexicanos tienen en su poder el 70% de la comercialización de la droga hacia ese país, lo que implica un negocio de más de 150 mil millones de dólares cada año. La idea final no tiene desperdicio pues nos recuerda a todos, propios y extraños, que: “Está en manos del consumidor de drogas ilegales, el minimizar el empoderamiento de los grupos criminales”. El problema pues, no se debe sólo a los mexicanos, a su “creatividad” o corrupción; el problema es bilateral pues si aquí se trasiega y exporta, allá se consume. Dice al principio del video que aquella nación: “Con sólo el 5% de la población mundial, consume más del 30% de la demanda global”.

El otro, es un texto que se denomina: “Consejos importantes para tu seguridad y la de tu familia”; sugerido, según se dice, por alguna institución pública vinculada con la investigación y el combate a la criminalidad. Al margen de que resulte tristísimo que la academia brinde este tipo de consejos; incapaz, al parecer, de generar un proyecto de política pública bilateral integral tendente a obligar a los gabachos a responsabilizarse sobre su relevante participación respecto del tráfico de estupefacientes -por cierto, acabo de tener una de las conversaciones más tristes de toda mi vida a este respecto-, la verdad es que constituyen recomendaciones prácticas del día a día, dignas de tener en cuenta y que en todo caso no alteran de manera sustancial el modo de vida de cada quien. Les dejo ambos anexos en defensa del Whatsapp.

Contácteme en https://unareflexionpersonal.wordpress.com/, que es la dirección de mi blog; en mi en mi cuenta de Facebook (Luis Villegas Montes) o a través de mi correo electrónico; o bien, síganme en los medios que gentilmente me publican cada semana.

Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com 

LA PALOMITA AZUL EN EL WHATSAPP.

colage-whatsapp

Para Pancho, de Rotary; quien me sugirió el tema.

Hay algunos imbéciles que piensan que, por el solo hecho de existir, merecen el aire que respiran y el pan que comen. Son esos taraditos que van por la vida exigiendo de los otros una especie de reconocimiento a su circunstancia, cualquiera que ésta sea: “Mírame, soy rubia” o, para el caso, intelectual, millonario, funcionario público de primer nivel, excompañero de banca en la escuela, colega, etc.; y estaría bien que fueran por la vida así; total, a uno qué. El problema es cuando lo voltean a ver a uno, esperando de ese uno que note su presencia; o lo que es peor, no sólo que se repare en ella sino que, ipso facto, se actúe en consecuencia y se empiece a desvivir en zalemas, genuflexiones, saludos o reverencias.

El caso más emblemático, por reciente, es el Whatsapp. ¿Cómo debería ser? Alguien manda un mensaje, lo lee el destinatario y ya. Y ya. ¡Pues no! Ahora, pareciera que responder el whatsappazo es una obligación social. Como si en el Manual de Carreño, entre las buenas costumbres, estuviera el responderlo. Hasta expresión propia tiene ese hecho; se dice: “Quedarse en visto”.

Ése no es el problema; el problema es el de la gente que se ofende y luego hasta te reclama: “Me dejaste en visto”; “¿en qué?”; “en visto”; “¿y luego?”. Yo he leído, lo prometo por la Santísima Trinidad, reclamos públicos -en Facebook, sobre todo-, por ese motivo.

Para mí, es obvio que quien no responde, ni de momento, ni más tarde, es porque tiene una razón para ello. Y esa razón puede ser cualquiera, desde la muy superficial, estar ocupado rascándose la panza, gesto muy válido y útil por lo demás; hasta una más seria como puede ser estar hablando con alguien más, de viva voz, de cuerpo presente, o séase “de bulto”, y considerar una grosería brutal ignorar a una persona en su cara para hablar con alguien virtualmente muchas veces para leer un mensaje idiota o ver un video imbécil.

¿Qué más tarde no devuelve el mensaje uno? ¿Y si olvidó? ¿Si se perdió en ese millón de mensaje inútiles, preciosos, estúpidos, superfluos, necesarios, urgentes -porque de todo hay-, que llegan a diario? ¿Por qué debe de existir necesariamente mala fe en no responder un WhatsApp? La gente que no responde no lo hace porque tres razones muy simples: Porque no quiere o no puede o porque se le olvidó. Y esta última es perfectamente comprensible; considerando que hay personas -yo, por no ir más lejos- a la que se le han olvidado los hijos en el automóvil.

¿Hay urgencia? ¡Ah, bueno, por ahí hubiéramos empezado! ¡Ahí la cosa cambia! Porque si tiene urgencia, entonces marque el número de la otra persona y comuníquesela de viva voz. Dígale lo necesario, lo indispensable, lo célere de su necesidad de saber de ella o de trasmitirle cierta información: “Se murió tu mamá”; “atropellaron al niño”; “Jorge, tenemos que hablar, ya hace quince días y nada”; “perdí la tarjeta de crédito en el súper”; “Te amo y no puedo esperar a verte para decírtelo”; ésas no son frases para WhatsApp. Uno agarra el teléfono y marca o le dice al de enseguida: “Eit, oiga, esto urge, no sea malito, présteme su celular”. Para todo lo demás, está el WhatsApp.

Contácteme en https://unareflexionpersonal.wordpress.com/, que es la dirección de mi blog; en mi en mi cuenta de Facebook (Luis Villegas Montes) o a través de mi correo electrónico; o bien, síganme en los medios que gentilmente me publican cada semana.

Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com

 

LA CENA.

menu-independencia-centenario

     Bien podrán decir que no están para leer mis tarugadas y les doy la razón.

    El asunto es que esta semana, por prudencia (apenas nos estamos conociendo), he decidido no abordar ciertos temas, ásperos por naturaleza, y que van de las mentiras de nuestro guía moral a la imbecilidad de nuestro otro guía moral, y me van a perdonar ustedes tanta reserva y críptica alusión pero ya dije: Este año no pienso mojar mi pluma en bilis, por lo menos los primeros meses del año.

     Así que, como el pago de predial, voy a aprovechar los meses de enero y febrero para estarme sosiego y ponerme en orden respecto de nuestras autoridades civiles, que tienen mucho de lo último y poco de civilidad.

    Como sea, esta semana transcurrió en santa paz, excepto para Luis Abraham, con quien retomé la sana costumbre de irnos a jugar billar y dominó. Teníamos más de un año que no nos reuníamos con tan lúdico propósito y resultó que esta semana sí y pues total, fuimos.

     ¡N’ombre! ¡Pobre muchacho! Empezamos por jugar “Bola 8”; para quién no conoce las reglas del juego, ahí van: Acomoda Usted las bolas en un triángulo -sé que suena a especie de albur, pero no, es literal-, acomoda Usted las quince bolas en un triángulo, del 1 al 15, y las coloca en el extremo superior de la mesa; luego, con la blanca, despeja desde el otro extremo y quien emboque la primera bola decide el turno; si la primera es lisa (del 1 al 7) deberá embocar bolas lisas; si es rayada (del 9 al 15), deberá embocar éstas; gana el jugador que emboque primero su grupo de siete bolas y luego emboque, de manera legal, la bola 8.

     En resumen: de diez partidas gané ocho y perdí dos, emboqué la bola ocho antes de tiempo una vez (no había embocado todas mis siete) y la emboqué junto con la blanca (la segunda vez). “Total, Luisito”, le dije, “yo creo que nos divertimos más si juego solo; yo me ahorro un turno y tú la humillación”.

    Pasamos a la mesa de dominó. Pierde el que alcanza primero cien puntos. Tres partidas y perdió dos de tres. Total, no da una.

    Hubo un momento, un breve instante, en que parecía un asunto que habría de quedar en tablas. Al inicio de la segunda partida empezamos a jugar y, el muy bestia de yo, le hice el juego de tal suerte que terminó en siete turnos y yo hice como 150 puntos. Luego me rehíce y culminó en la humillación a que ya he hecho referencia y que, por medio de estos párrafos, deja de ser ignominia privada para convertirse en escarnio público.

    Ya veremos cómo nos va el miércoles de la próxima semana. Me imagino que el resultado debe repetirse a partir de la lógica natural de las cosas, que se puede resumir con el conocido adagio aquél de que: “Quien nace p’a tamal, del cielo le caen las hojas”.

       El jueves fui a mi taller de literatura; y, ni modo, dado que he decidido transitar por el carril de la prudencia (la ando cortejando, ya dije), he aquí el fruto de esos inspirados afanes y que sirve título a estas líneas.

         En el taller nadie lo entendió. A ver si aquí…

LA CENA.

Continuará…

          Contácteme en https://unareflexionpersonal.wordpress.com/, que es la dirección de mi blog; en mi en mi cuenta de Facebook (Luis Villegas Montes) o a través de mi correo electrónico; o bien, síganme en los medios que gentilmente me publican cada semana.

Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com

EL viejo comunista

 

descarga-1

      No se los he dicho, pero resulta que entré a un taller de escritura, otro, luego del fallecimiento de mi entrañable maestro don Gabriel Borunda. Éste lo organiza mi más reciente amiga, y compañera rotaria, Irma Celaya en su centro de estudios de “El Ágora”. Pues total ahí me tienen. Que me encanta escribir es un hecho público; que no soy muy bueno, también lo es; pues sin nada mejor que hacer a mis cincuenta años, me metí. Esta semana les comparto uno de mis cuentos; no el mejor ni el que más me gusta; sólo uno que me pareció divertido y tantán.

        No es que no tenga sobre qué escribir; temas sobran; desde el infausto aumento de la gasolina, hasta las peripecias de la política local; pero como ya estuvo bueno de sobresaltos, de ordeñar al hígado y de mojar mi pluma en él, decidí que por lo menos en todo el mes de enero no, no, no, no, no, no iba a ocuparme de tanto estropicio y me iba a dar el gusto de refocilarme en párrafos menos enojosos y más gratificantes… o por lo menos había de intentarlo.

        Como ya sabrán los que han participado en algún taller, y si no lo saben se los estoy diciendo, una de las dinámicas más socorridas es sugerir que el relato se realice a partir de un tópico específico, de alguna línea argumentativa o satisfaga ciertos requisitos; Víctor, nuestro coordinador, nos pidió en esa ocasión un relato cuyo elemento principal fuera la descripción de un personaje real o imaginario. Yo escribí esto, a ver qué les parece; se los dejo con la clásica advertencia de que es producto de la ficción y cualquier semejanza con la vida real es mera coincidencia.

EL VIEJO COMUNISTA.

      Todo mundo solía pensar de don Faustino Barrales que era el vivo ejemplo de la congruencia. Vestía trajes arrugados y lustrosos de colores indefinibles; calzaba zapatos sucios y polvorientos; y usaba una corbata manchada con rastros de huevo, chile colorado o lamparones de café; los bolsillos de la camisa y del saco estaban siempre atiborrados de papeles, notas, tarjetitas, recordatorios; de plumas de dos, tres y hasta cuatro colores. Compraba billetes de lotería sin ton ni son, le encantaba armar ‘vaquitas’ entre sus contertulios, que luego olvidaba verificar en el quiosco de periódicos. Cualquier pasquín de izquierdas, que cuando no le tiznaba las yemas de los dedos asomaba de la bolsa anterior del desastrado pantalón, era su lectura predilecta. Su cabeza, calva a medias, la cubría con un viejo sombrero de paja. Usaba unas gafas frecuentemente reparadas con cinta adhesiva.

         Flaco, enjuto, macilento, de rostro demacrado y ojos hundidos en sus cuencas; sus manos eran ásperas y de uñas rotas, tan pronto enristraba la pluma como el pico o la pala. El cinturón no era de su talla por lo que debía agujerarlo él mismo con un picahielos para ajustarlo a la medida de sus caderas esmirriadas.

       Se reunía en cafetines o cantinas de mala muerte con cualquiera que pudiera pagarle la copa para deleitarse con los pormenores de sus andanzas; y siempre se refería a ellos como ‘camaradas’.

       Peroraba en plazas y parques; en los patios de las fábricas o en pequeños cenáculos de ‘rojos fieles’, como solía decir. Sus discursos eran incendiarios, poblados de los lugares comunes de la izquierda radical de la época de los cincuentas y plagados de adjetivos previsibles y contundentes: ‘Capitalistas’, ‘latifundistas’, ‘explotadores del proletariado’, ‘chupasangres’, ‘vividores’.

         Su mujer e hijos habían escuchado hasta la saciedad palabras como: ‘Capital’, ‘jornal’, ‘huelga’, ‘conflicto obrero patronal’, ‘salario mínimo’, ‘Marx’, ‘Lenin’ y se sabían de memoria los largos monólogos salpicados de recuerdos, anécdotas e historias, algunas inverosímiles, que les contaba alrededor del desvencijado calentón de petróleo que tan pronto estaba en la sala, como en la cocina o en alguna de las recámaras de la casa de renta en turno.

        Había sido amigo de Rubén Jaramillo, decía, del legendario Heberto Castillo y del oaxaqueño Demetrio Vallejo, entre otros muchos. En Chihuahua, fue compañero del ‘Tigre’ Aguilar, emplazado por la muerte en repetidas ocasiones y que al tiempo halló su propia vereda, del extrañamente lozano profesor Becerra y de los líderes Aguilar y Sigala -muerto en forma prematura- cuando no eran el par de trúhanes que terminaron siendo… como le gustaba enfatizar. Declamaba a otro Vallejo, al peruano César Vallejo, sabía de memoria todos los poemas de Efraín Huerta y se le arrasaban los ojos de lágrimas con algunos párrafos de García Lorca.

        Un día, a don Faustino se le ocurrió revisar los números de un montón de billetes de lotería.

           Desapareció y nadie jamás volvió a saber de él.

        Se olvidó de sus contertulios, de sus camaradas, de sus hijos, de su esposa, de su liturgia sediciosa y alborotadora, de sus prédicas; de Rubén Jaramillo, de Heberto Castillo y de los poemas de Efraín Huerta y García Lorca.

        Ahora vive en Acapulco, en un condominio con vista al mar y bebe ron cubano traído especialmente desde la isla, pero sólo con agua, hielo y un chorrito de limón, porque la Coca Cola le parece imperialista y contrarrevolucionaria”.