MARÍA Y EL SALARIO MÍNIMO.

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 El primer acto jurídico de María -mi María, esa mujer en ciernes que ayer se negó rotunda a darme un beso quesque porque andaba yo “muy sudado”-, ya en su calidad de joven adulta con clave de elector y toda la cosa, fue firmar la solicitud del PAN en apoyo al incremento del salario mínimo. Conste que la afirmación anterior está plagada de dobles intenciones, porque lo cierto es que actos jurídicos María ha celebrado alguno que otro; la credencial para votar con fotografía le ha sido muy útil en su agitada vida social de fin de semana; y, posiblemente, el asunto del salario mínimo le empiece a atañer en lo personal. En esa indefinición de qué va a estudiar dijo: “Papá, quiero trabajar” y en esas andamos. Me imagino que en este Edén en el que habitamos (Adán y Eva siguen escondidos), donde la prosperidad se palpa a diario con las yemas de los dedos y las oportunidades de trabajo sobran; donde por fin hemos erradicado el desempleo y los jóvenes profesionistas recién egresados a granel de las instituciones educativas, públicas y privadas, pueden desarrollar sus habilidades en los cientos de empresas que, por doquier, como hongos (gracias, Señor, por estas lluvias), brotan todos los días, mi querida hija no habrá de tardar en conseguir un empleo digo, dado que sus aspiraciones son más bien modestas. Digo, si existen oportunidades para los miles de graduados en ingeniería, derecho, psicología, contabilidad, administración, etc., pensar en algo así como ser empleada de mostrador no debe representar ninguna dificultad.

 Como sea, previo a estampar su firma, me preguntó: “¿Para qué?”. No está tonta, me dijo que había escuchado que el incremento al salario iba a aumentar la inflación y que iba a perjudicar la economía. Luis Abraham, su hermano, quien más a fuerzas que con ganas anda levantando firmas en nombre y representación mía, formuló las mismas objeciones. Conste que “lo de más a fuerzas que con ganas” no es producto de las dudas que le genera la medida, la avala, lo que pasa es que está metido hasta el cuello en sus asuntos y así que Usted diga que es el epítome de la diligencia, pues no; salió a mí en eso de tenerle un amor al ocio y a la pereza que raya en la indolencia.

 Yo les expliqué. Quien diga que el aumento al salario de los más desprotegidos es, per se, factor inflacionario, miente. Lo que causa inflación es la corrupción y los malos manejos. Basta un doloroso atisbo a la historia de México para constatarlo. México, a partir de 1970 había empezado a pedir prestado a un ritmo exorbitante; el Presidente Luis Echeverría había recibido al país con una deuda de 4 mil 263 millones de dólares y lo entregó con un adeudo de 25 mil 900 millones;1 es decir, un incremento 600% superior. A partir de entonces, cuando más próspero debió ser este país a partir de los hallazgos petroleros, es cuando más ha sufrido. El sistema que rige en el ámbito internacional, que ha generado montos exorbitantes de deuda de la nada, es la que equivale al 35% del PIB nacional mexicano2 y la que el país debe pagar religiosamente año tras año. Atinadamente, Krauze nos recuerda lo ocurrido durante el sexenio lopezportillista, uno de los que más fuertemente impactó en el futuro de la Nación: “‘La ira apenas contenida con la que López Portillo reveló las cifras de la fuga de capitales, no podía estar más justificada: 14 mil millones de dólares en cuentas al extranjero; 30 mil millones en propiedades inmuebles de los cuales 8.500 son por concepto de enganches. Si a esas sumas se adicionan 1 mil millones de mex-dólares se alcanzan las 2/3 parte de la deuda pública. […] Lo que México vivió en este sexenio no fue un saqueo: fue una deserción nacional”.3

 Deserción de los más ricos, sí; entre ellos, los cientos de políticos priístas que en un sexenio amasaron fortunas multimillonarias a costa del Erario, con los dirigentes de PEMEX a la cabeza y se fueron del país a gozar de la buena vida. Ese ciclo crítico, iniciado a partir de 1970, desembocó en la crisis financiera de finales de 1994 y principios de 1995 y en el plan de salvamento proveniente del FMI y del gobierno estadounidense (50 mil millones de dólares) que rompió de tajo con el mito de la buena administración del Gobierno de Carlos Salinas de Gortari y el del “Nuevo Milagro Económico Mexicano” basado en el neoliberalismo.4 Por cierto, ese PEMEX, el de 1970 u 80, es el mismo PEMEX del actual Senador priísta, Carlos Romero Deschamps, líder sindical del mismo, quien en los últimos 16 años, ha recibido más de 2 mil 231 millones de pesos5 –y cuya hija se pasea alrededor del mundo como si fuera heredera de un jeque árabe-,6 cuyo salvamento le va a costar a los mexicanos miles de millones de pesos.7 A su vez, el sindicalismo charro que se alinea detrás del PRI para atacar esta medida del aumento al salario mínimo, es el mismo cuyo máximo líder en la cima de la CTM, Joaquín Gamboa Pascoe, ostenta un reloj de pulsera que cuesta, aproximadamente, un millón de pesos.8

 Como se ha dicho: “A pesar de que el salario mínimo nominal en México incrementó de 1970 al 2010, los altos niveles inflacionarios registrados durante los periodos de crisis en las décadas de 1980 y 1990 dañaron el poder adquisitivo del mismo. Lo anterior puede verse en que en términos reales, éste ha perdido cerca del 66% de su poder de compra durante las últimas tres décadas”.8 Por otra parte, la gráfica que encabeza estos párrafos, da cuenta de que la estabilidad macroeconómica de los dos últimos sexenios, pese a la crisis internacional, es la única razón de que el salario no haya terminado por irse hasta el fondo.

 Ya es tiempo de los más desprotegidos; María ya firmó, Luis Abraham ya firmó, yo ya firmé. ¿Y Usted? Firme. Solidarícese con los que menos tienen y con mi María, por cierto, quien no tarda nadita en conseguir trabajo, hasta matando víboras o cuidando del “Árbol de la Sabiduría”.

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Luis Villegas Montes.

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[1] GARCÍA FONSECA, Cándido. Las crisis recurrentes del peso mexicano: causas, efectos y posibles soluciones. Tesis Doctoral. Universidad Veracruzana y Universitat De Barcelona. España. 2003. Pág. 63.

2 Nota suscrita por Miguel Mancera Aguayo, con el título “Crisis económicas en México, 1976-2008”, publicada en la revista Este País, número 214, enero de 2009. México. Pág. 25.

3 KRAUZE, Enrique. Por una Democracia sin Adjetivos. Joaquín Mortiz y Planeta. México. 1986. Pág. 19.

4 NIETO, Nubia. “Political Corruption and Narcotraffcking in Mexico” in Transcience, vol. 3, Issue 2, 2012. Gemarny. Pp. 24-36. Pág. 28.

5 Nota publicada el 24 de octubre de 2012, con el título: “Calderón dio a líder petrolero 1,351 millones en 6 años”, visible en el sitio: http://www.laopinion.com/Calderon-dio-1351-millones-lider-petrolero-seis-anos#.US7THjBFUWI

6 Nota de la redacción publicada con el título: “Hija del líder petrolero Carlos Romero Deschamps se da vida de jeque”, publicada el 19 de mayo de 2012, por la revista Proceso.

7 Nota suscrita por Luciano Franco, con el título “Pasivos laborales de Pemex y CFE serán deuda pública”, publicada el 26 de julio de 2014, por el periódico La Crónica.

8 Nota suscrita por Denise Dresser publicada 2 de julio de 2012, con el título: “País de masoquistas”, visible en el sitio: http://www.vanguardia.com.mx/paisdemasoquistas-1322825-columna.html

9 Nota publicada por Consultores Internacionales, S.C. (CISC); visible en el sitio: http://www.consultoresinternacionales.com/publicaciones/ciscomentario/511/CISComentarioNo511.html

 

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EN EL PARAÍSO.

El Jardín de las Delicias.

Traigo la vista cansada. Desde el pasado martes 11 de agosto, salgo a la calle, pelo los ojos y nomás no. No aparecen por ningún lado. Los busco detrás de cada rostro, de cada gesto de estupor que se pinta en la cara de todos los desconocidos o desconocidas, de todos los anónimos transeúntes que se cruzan por mi camino, ¡y nada! No los hallo. Busco a una mujer en paños menores o de plano desnuda con una serpiente enrollada en el brazo; y a un hombre barbón en idénticas condiciones, encuerado -o cubierto con una hojita de parra colocada de modo estratégico-, jugando con una manzana a medio comer. Los trato de rastrear en cualquier acento que no alcanzo a comprender; un gruñido, un sonido gutural, una silaba que no suene a inglés, a francés, a chino, a italiano, a portugués, algo que se escuche primitivo y no; tampoco por la vía de la audición los encuentro.

 Simplemente Adán y Eva no aparecen por ningún lado; y eso que he recorrido nuestra hermosa ciudad de Chihuahua (inundada en algunos tramos es cierto, pero eso le da un encantador toque… húmedo, muy de agradecer en estos páramos desérticos que habitamos) de norte a sur y de este a oeste, dos veces.

 “¿Por qué?”, podrían preguntarse mis 45 lectoras y lectores (es un hecho, esto ya nadie lo para) “¿por qué anda Villegas buscando a Adán y a Eva desde el martes pasado?”. “Por la simple y sencilla razón -les podría responder yo- que, de acuerdo al discurso del señor Gobernador del Estado vertido ese mismo glorioso e inolvidable día, los chihuahuenses vivimos en el Paraíso.

 En efecto, con el aliento de una economía pujante y vigorosa que hace de los otrora cinturones de miseria auténticos suburbios (en el sentido neoyorkino del termino); sin el agobio punzante del desempleo, que hace de los tarahumaras y las hordas de mendigos en las calles notas pintorescas de mero folclor; sin sufrir el azote de la delincuencia y el crimen organizado, vaya a saber uno a que otro Estado de la República se fueron a refugiar; con una oferta educativa que abarca a toda nuestra vibrante juventud (sean aptos o no, estén preparados o no, puedan con dicha responsabilidad o no, consigan empleo después o no, etc.); con un régimen de salud que envidia el Orbe entero, sobre todo los países del primer Mundo; con un preclaro sistema de justicia que sirve de faro a todo México; y con un régimen jurídico cuyo logro más conspicuo fue sacar a los animalitos de los circos; todo a un precio de ganga, solo 41 mil millones de pesillos de deuda, los chihuahuenses vivimos en el Paraíso.

 Nomás nos falta que Garfio tape los baches y el parque de “El Rejón” se desagüe, para que los chihuahuenses vivamos para siempre, sumidos en una estado de beatifica felicidad.

 Ahí vengo, me voy a tomar una foto para que este momento dure.

 

Foto en el TEE

 Ya regresé.

 Sin palabras para describir la tristeza que me da ver a la mayoría de nuestras autoridades (miembros del Poder Judicial, diputados, integrantes de organismos con autonomía constitucional, etc.), ovejunos, incapaces de asumir con valentía e inteligencia las consecuencias de su plena independencia frente al Poder Ejecutivo, me quedo con estas palabras atribuidas a Tucídides: “Recordad que el secreto de la felicidad está en la libertad, y el secreto de la libertad, en el coraje”.

 Hago votos porque el pueblo de Chihuahua, en la persona de quienes se ostentan como sus representantes legítimos, reúna el coraje necesario para romper el círculo vicioso que todavía nos tiene postrados e impotentes frente al abuso y el exceso en el ejercicio del poder público que todavía caracteriza a nuestro Estado.

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YA LLEGUÉ, PERO YA ME QUIERO IR. (2ª de dos partes).

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YA LLEGUÉ, PERO YA ME QUIERO IR. (2ª de dos partes).

 Aunque en ocasiones puede ocurrir que el nombre de un autor no sea siempre garantía de éxito, no es el caso de Valerio Massimo Manfredi. “Odiseo. El Juramento”1 es una muy buena novela que pretende adentrarnos en la biografía imaginaria de Odiseo previo a su periplo rumbo a Troya; recurso que ya empleó el autor en alguna otra ocasión, precisamente en “La Conjura de las Reinas”.2 Biografías imaginarías, sí, pero no caprichosas ni arbitrarias, pues entreveran nociones bastante cabales de mitología griega y ficción basada en hechos reales. En esta selección no me tome muy en serio el lector pues siento una debilidad particular por el autor y el personaje; empero, la obra sirve también para confirmar el aserto relativo a la importancia que tienen los libros en nuestra vida y la necesidad de leer como un paliativo para nuestras indecisiones u olvidos. Manfredi hace decir a Laertes, padre de Odiseo: “Pero no temas, serás tú, con tu acciones y empresas, con la fuerza de tus brazos y de tu mente, quien dé un sentido a tu nombre. Hasta en el destino más amargo puede haber grandeza y dignidad, si tu corazón es fuerte e impávido, si no tiemblas frente a ningún desafío, de humanos o de dioses, de hombres valerosos y leales o salvajes que no respetan las leyes del hombre. Tendrás la vida que mereces”.3 “Tendrás la vida que mereces”, esa es una lección que los seres humanos no deberíamos olvidar jamás, bajo ninguna circunstancia. Es uno quien, con la fuerza de sus brazos, de su mente o de su corazón, da sentido a su nombre y a la propia existencia. Pero en ocasiones nos empeñamos en olvidarlo.

 “Margarita está Linda la Mar”,4 obra memorable que ganó el Premio Alfagura 1998 (llevaba buscándola 10 años), noveliza el asesinato bienhechor de Anastasio Somoza (padre); el libro me recordó otra novela leída en tiempos de juventud: “El Otoño del Patriarca”5 -un resumen del ser, de la esencia corrompida, de cualquier régimen absolutista y que compendia todo el horror imbíbito en cualquier dictadura… o dictablanda (como quiera llamársele)-. Novelas que hay que leerlas junto con “En el Tiempo de las Mariposas”, por ejemplo, que pormenoriza los horrores de la dictadura de Rafael Léonidas Trujillo en República Dominicana.6 “Margarita está Linda la Mar” nos recuerda el que debería ser el destino justo y necesario de cualquier mentecato que se cree infalible al dirigir los destinos de la Patria, de la Matria o de un estado cualquiera -por chiquito o grande que sea-, se enriquece a sus costillas y lucra con su encargo. El hijo de Somoza (“Tachito”), no vayamos más allá, amasó una fortuna de 6 mil millones de dólares de un país doliente y paupérrimo como es Guatemala: Fincas, hoteles, bancos, farmacias… Cualquier parecido con la vida real, es pura coincidencia.

 “Incógnito. Las Vidas Secretas del Cerebro”7 es un ensayo maravilloso que reseña, de modo magistral, siglos de investigación en torno a ese órgano complejo que nos define en lo que somos y lo que no somos; con el agregado de que vincula la reflexión con el tema del derecho y de la culpa. Obra inquietante amén de inteligente y entretenida.

 En sexto lugar, y solo porque se trata de una novela negra de manufactura excelente que nos sitúa en un rincón de Finlandia en la época posterior a la postguerra, me quedo con “El Hombre con Cara de Asesino”.8 Lo anterior, no porque las novelas de Urroz o Neuman no me hayan gustado -me gustaron, mucho, mu chí si mo-; pero la literatura para mí es un asunto lúdico y ambas son terribles en su grandeza (inteligentes, dolorosas, crudas, lúcidas) en sus respectivos contextos. Si la lectora o el lector andan en plan de harakiri, adelante; luego no digan que no se los advertí; yo paso. Para tarugadas y resquemores, la vida de uno.

 Una advertencia para mi reducido público lector: Si se quieren ahorrar las próximas dos reflexiones personales harán bien; ando en plan de Hijo Desobediente, “echando mano a los fierros, como queriendo pelear”, y quiero hablar de dos temas que me indignan profundamente y se hallan estrechamente vinculados: La pérdida de la mitad del territorio nacional a manos gringas y el “Pemexproa”. No me lean cuando me pongo intensito porque chorreo bilis negra, como dirían los griegos.

 Los libros son otra forma de vivir la Vida. Y el que no lo crea, que lea.

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 1 MANFREDI, Valerio Massimo. Odiseo. El Juramento. Grijalbo. 2014. México. Pág. 39.

2 MANFREDI, Valerio Massimo. La Conjura de las Reinas. DeBolsillo. 2003. México.

3 Op. cit. Pág. 39.

4 RAMIREZ, Sergio. Margarita, está Linda la Mar. Alfaguara. 2012. México.

5 GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel. El Otoño del Patriarca. Círculo de Lectores. 1978. España.

6 ÁLVAREZ, Julia. En el Tiempo de las Mariposas. Punto de Lectura. 2007. España.

7 EAGLEMAN, David. Incógnito. Las Vidas Secretas del Cerebro. Colección: Argumentos. Anagrama. 3ª. edición. 2013. España.

8 RÖNKÄ, Matti. El Hombre con Cara de Asesino. Alfaguara. 2013. México.

YA LLEGUÉ, PERO YA ME QUIERO IR (1ª de dos partes).

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YA LLEGUÉ, PERO YA ME QUIERO IR (1ª de dos partes).

 “La lección es que hasta el más breve instante de felicidad en nuestra existencia tiene un precio”.

Valerio Massimo Manfredi.

Ya llegué, pero ya me quiero ir. Llegué muy cansado. Yo creo que lo de las vacaciones está bien, pero debería haber unas así como “posvacaciones”, que vendrían a ser algo parecido a unas “vacaciones de las vacaciones”. En las “posvacaciones” uno descansaría de los ajetreos y maltratos propios de estas idas (que más que idas parecen idus) y regresaría uno al trabajo tan campante y cargado de optimismo. No que así, tornamos derrengados y achacosos a nuestros deberes; y si, como es mi caso, que al sol no puedo ni verlo, mucho peor. En mi otra vida tuve que ser vampiro pues en cuanto el astro rey me empieza a rozar la piel, así sea de refilón, ahí nomás comienzo a chamuscarme. Y conste que no fuimos a un destino de playa.

 Todo porque cumplí a cabalidad el objetivo ese de patear arriba y abajo los lugares por donde anduve y ese sol abrazador me abrazó más que nunca por lo que traigo ronchas y sarpullido en zonas de mi cuerpo prieto y pachón que no sabía que podían ponerse así de inquietas. El bloqueador me sirvió para dos cosas a pesar de que en las mañanas salía de la habitación con cara de niño negro queriendo jugar a ser blanco. Parecía pastel de chocolate con betún de vainilla. En la nuca traigo una especie de concha de armadillo que me hace sentir un “Pípila” en ciernes y en las manos, una comezón que parezco ardilla. Ni modo.

 Como sea, el objetivo parcial de las vacaciones -leer como loco- se cumplió a medias; y tuvo efectos colaterales propicios e inesperados: El Adolfo decidió entrarle sin titubeos a un novelón larguísimo, mil 502 páginas, que en mis mocedades me llenó de miedo y júbilo a partes iguales: It (“Eso”), de Stephen King1 -cuya película fue motivo de honda decepción-. Yo leí once novelas y dos ensayos: La Mujer del Novelista;2 La Sirvienta y el Luchador;3 Leyendas de los Otori;4 El Caballero de San Petersburgo;5 El Hombre con Cara de Asesino;6 Hablar Solos;7 El Cuerpo Expuesto;8 La Analfabeta que era un Genio de los Números;9 Odiseo. El Juramento;10 Margarita, está Linda la Mar;11 La Agonía del Cristianismo;12 e Incógnito. Las Vidas Secretas del Cerebro.13 Me conozco, cuando llevaba tres libros leídos, calculé que los siete que originalmente cargaba en mi equipaje no me iban a bastar y me compré otros seis por si las moscas. Tampoco vaya a pensar mi reducido (e incrédulo) público lector que leí de cabo a rabo la Enciclopedia Británica; algunos libros, La Agonía del Cristianismo, por ejemplo, es una edición de bolsillo de solo 124 páginas que se lee de un tirón.

 No voy a incurrir, por enésima vez, en el lugar común de describir cómo o porqué, los libros influyen en nuestras vidas; los libros nos habitan o no; nos conmueven, nos sacuden o nos transforman y eso depende del gusto particular de cada uno. Sin embargo, lo cierto es que la literatura constituye un instrumento insustituible para conocernos mejor; para adentrarnos en los entresijos de sí mismos alumbrando los rincones de los miedos, las dudas, los rencores, los complejos, las inseguridades, etc.; auxiliándonos en la tarea de comprendernos, de asimilarnos; o, por lo menos, de confortarnos con la certeza de que no estamos solos en nuestras angustias. Escribe Andrés Neuman: “Me pregunto si, quizá sin darnos cuenta, vamos buscando los libros que necesitamos leer. O si los propios libros, que son seres inteligentes, detectan a sus propios lectores y se hacen notar. En el fondo todo libro es el I Ching: Vas, lo abres y ahí está, ahí estás”.14

 Yo los gocé todos aunque no me gustaron igual. Obligado a recomendar uno o varios -me lo pidieron algunas de mis queridas lectoras y apreciables lectores-, me quedo con cinco (en ese orden): “La Analfabeta que era un Genio de los Números”, “Odiseo. El Juramento”, “Margarita, está Linda la Mar”, “La Agonía del Cristianismo” e “Incógnito. Las Vidas Secretas del Cerebro”.

 “La Analfabeta que era un Genio de los Números” me llegó de la mano generosa y cómplice de Adriana quien me la regaló con motivo de nuestro 20º aniversario. Ya antes, para mi cumpleaños, me había regalado, del mismo autor, “El Abuelo que saltó por la Ventana y se largó”.15 Buenísima; tanto, que ha vendido más de 6 millones de ejemplares en tiempo récord; en tanto la crítica ha catalogado la cinta que se basa en ella, como la película sueca más taquillera de todos los tiempos. Ambas: Divertidas, inteligentes, desenfadadas, estimulantes, críticas.

 Continuará…

 Luis Villegas Montes.

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1 KING, Stephen. IT (Eso). 7ª. edición. Debolsillo. México. 2007.

2 URROZ, Salvador. La Mujer del Novelista. Alfaguara. México. 2014.

3 CASTELLANOS MOYA, Alejandro. La Sirvienta y el Luchador. TusQuets. México. 2011.

4 HEARN, Lian. Leyendas de los Otori. Alfaguara. México. 2013.

5 MONTERO, Mayra. El Caballero de San Petersburgo. TusQuets. México. 2014.

6 RÖNKÄ, Matti. El Hombre con Cara de Asesino. Alfaguara. 2013. México.

7 NEUMAN, Andrés. Hablar Solos. Alfaguara. 2014. México.

8 BELTRÁN, Rosa. El Cuerpo Expuesto Alfaguara. 2013. México.

9 JONASSON, Jonas. La Analfabeta que era un Genio de los Números. Salamandra. 2013. México.

10 MANFREDI, Valerio Massimo. Odiseo. El Juramento. Grijalbo. 2014. México.

11 RAMIREZ, Sergio. Margarita, está Linda la Mar. Alfaguara. 2012. México.

12 DE UNAMUNO, Miguel. La Agonía del Cristianismo. Colección: Biblioteca Unamuno. Alianza Editorial. 2000. España.

13 EAGLEMAN, David. Incógnito. Las Vidas Secretas del Cerebro. Colección: Argumentos. Anagrama. 3ª. edición. 2013. España.

14 Op. cit. Pág. 56.

15 JONASSON, Jonas. El Abuelo que saltó por la Ventana y se largó. Salamandra. 2013. México.