ADIÓS, INGENIERO HERRERA.

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 Como ha ocurrido tantas veces en el pasado, escritos ya los párrafos que debía enviar esta semana, debo dejarlos reposar y marchitarse en el cajón virtual del ordenador.

 Falleció el Ingeniero Luis Herrera González; referirlo, debería bastar para intentar decirlo todo, tanto pierde el PAN, tanto pierde Chihuahua, tanto pierde México; pero no, creo que no basta. Y no basta porque para las generaciones actuales de panistas, la presencia y la figura del Ingeniero Luis Herrera podrían parecer desdibujadas por el correr de los años y su precario estado de salud de los últimos tiempos. De ahí la necesidad de escribir estas líneas en calidad de testimonio, de recordación. La vida partidista del Ingeniero en las filas de Acción Nacional empezó pronto, en 1960. Al momento de su fallecimiento, el Ingeniero era Consejero Nacional Vitalicio; desde 1992 hasta 2007, fue Consejero local y miembro del Comité Directivo Estatal; fue Presidente de este último en dos ocasiones, en 1962 y en 1975; e igualmente, fue candidato a Diputado Federal dos veces, en 1982 y en 1988. En el servicio público, fue Director General de Servicios Públicos Municipales del Ayuntamiento de Chihuahua en la administración 1983-1986, durante el gobierno de don Luis H. Álvarez. Igualmente, fue Director General de Comunicaciones y Obras Públicas del Gobierno del Estado con Francisco Barrio Terrazas; y en el periodo de Vicente Fox, fungió como Delegado Federal de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Su desempeño público le valió el rechazo de unos cuantos, los menos, los envidiosos, los mezquinos, pero el afecto y la admiración de muchos, de los más, dentro y fuera del PAN.

 El párrafo anterior da cuenta de lo obvio: El Ingeniero Luis Herrera estuvo en el PAN desde siempre, en las “duras” y en las “maduras”; o, lo que es lo mismo, en las buenas y en las malas. Sin embargo, para los panistas de hogaño, esos pocos rasgos biográficos quizá no basten para comprender a cabalidad quién fue y cuánto le debemos al Ingeniero Herrera (que era como a él le gustaba que le llamaran).

 Ser panista en 1960 parecía una locura; pero continuar siéndolo durante los siguientes 54 años, constituye una hazaña difícil de entender para quienes cuentan con menos de treinta años de edad. Tuve en mis manos para copiar, y después regresé a su propietario, un folleto de 1978 relativo a la reforma política impulsada por el inefable José López Portillo, que reza en parte:

 “La situación política en el país indica, muy a las claras, que lo que el gobierno pretende es inyectar vitaminas de emergencia al moribundo espíritu político de los mexicanos. La verdad, monda y desnuda, es que el desplome del interés de los mexicanos respecto a elecciones, candidatos, tarea de los diputados, senadores, gobernadores y en general por toda la cosa pública, ha llegado a un límite alarmante. La existencia de un partido oficial, sostenido con los fondos públicos y una estructura, legal y práctica, […] aunado todo esto a un sistema de verdadera esclavitud política que ata al PRI a empleados del Gobierno, sindicalizados y campesinos y los obliga a participar en sus filas, han dado por resultado que la mayoría de los mexicanos, con claro conocimiento de la realidad, rehúse participar con su voto en lo que sabe perfectamente solo es farsa y simulación. […]

 Muchas de los graves problemas que aquejan a México (corrupción, en tantos órdenes de la vida nacional, despilfarro, demagogia en el campo, desnaturalización de la vida sindical, falta de representatividad en la Integración del poder público, etc.), se derivan de procesos electorales amañados y fraudulentos, que indiscutiblemente continuarán rigiendo la vida política de México, con una ‘reforma’ como la que comentamos”.

 Y al final del texto se lee: “Comité Directivo Regional. Luis Herrera González. Presidente”. De eso, precisamente, estamos hablando; hoy en día, podemos contar con instituciones electorales confiables, y aunque seguimos siendo testigos de un PRI ramplón, cuya apuesta más elevada del quehacer político es alentar el abstencionismo, el “acarreo” y el poder de la nómina -un PRI que teme dar la cara y da el tradicional “Grito de Independencia” perdido en el fragor de los cohetes por temor al repudio ciudadano-, no es el PRI de hace 30, 40 o 50 años. Ese PRI, el PRI que le tocó vivir al Ingeniero Herrera y a los miles de panistas que, como él, se jugaban la honra y la vida por sus convicciones políticas, era un PRI distinto al de ahora (niñato melifluo y podrido); un PRI con “dientes” que mordía sin piedad a sus adversarios; un PRI de perros amaestrados que acechaban a los manifestantes de oposición durante sus mítines; un PRI de soldados que impertérritos custodiaban el fraude electoral; un PRI que cortaba la energía eléctrica y las líneas telefónicas de los comités del PAN para frenarlos en su labor; un PRI que disolvía a balazos las asambleas y reuniones de ciudadanos que intentaban hacer algo por la Patria rota y saqueada; un PRI que no dudaba en robar urnas o “embarazarlas”, en “rasurar” padrones o en comprar votos, lucrando con la miseria y el hambre de millones de mexicanos, un PRI que “desaparecía” adversarios políticos. A ese PRI no había modo de enfrentarlo, y a ese PAN no había modo de entenderlo, sin la talla de hombres y mujeres como el Ingeniero Luis Herrera González, quien vivió su vida con reciedumbre de carácter, con voluntad inquebrantable, con claridad de pensamiento, con valentía infatigable y con una honradez a toda prueba. Descanse en paz, Ingeniero.

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 Luis Villegas Montes.

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“PENSAMIENTO MÁGICO”.

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Resulta que siempre no; que no estoy tonto. Bueno, no tanto. Yo tenía años pensando que Adriana y yo no éramos tan compatibles como lo pensaba al principio. Adriana y yo, escribo, y es un decir. Porque, ya puestos, ni yo y Lola; ni yo y María; y, para el caso, ni yo ni Luisita (a quien invité al cine este domingo, por cierto).

Frente a tanto desencuentro, la pregunta parecía obligada: “¿Qué me pasa con las mujeres?”. “¿A mí? Nada”. Esa tendría que ser, por supuesto, la respuesta obligada también.

 A mí nada; simple y sencillamente las mujeres tienen lo que una psicóloga chilena, Pilar Sordo, llama festivamente, medio en serio medio en broma: “Pensamiento mágico”. Me explico. Al efecto, reproduzco parte del monólogo visible en la dirección de YouTube que anoto más abajo, con el título: “Pilar Sordo y el divertido pensamiento mágico de las mujeres”:1

 “El otro día fui a una zapatería y le pedí al vendedor que no me atendiera que me dejara observar. Entra una primera mujer y pregunta: ‘Señor, ¿esos zapatos que están ahí en rojo los tiene en negro?’. ‘No señora, no están en negro. Por eso en la vitrina se colocan en rojo y en gris, que son los dos únicos colores que tenemos’. ‘Ahhh’, dice la señora… y se va. Después entra otra señora y dice: ‘Señor, esas botas que están en la vitrina con punta puntiaguda ¿las tiene con punta redonda?’. ‘No, señora, sabe que solamente llegaron con punta puntiaguda’. Entra otra después, y dice: ‘Señor, estos zapatos que están con taco bajo, ¿los tiene con taco alto?’. ‘No. Nos llegaron con taco bajo, por eso es que están expuestos con taco bajo’”.

 Finalmente, narra la especialista, le preguntó al vendedor: “¿Cuántas mujeres al día entran y piden ese zapato en el número que necesiten?”. Él se rio, cuenta, y le respondió: “Nunca más de dos o tres, al día”. Luego de varias anécdotas -la del gerente de una fábrica de pinturas y su inútil paleta con 540 colores o la de las empleadas que intentan ponerse de acuerdo sobre el largo y el color del uniforme-, Pilar retóricamente se pregunta: “¿Qué pasa con esta inconformidad femenina?”; y se responde a sí misma: “Esto tiene un nombre; se llama ‘Pensamiento mágico’”. Y lo define. “Algo que hace que las mujeres siempre busquemos la perfección de algo que ni siquiera nosotras sabemos -que es lo más grave-. Es, simplemente, esperar que algo mágico ocurra y llene absolutamente mis expectativas”.

 Y, de veras, bendito YouTube y bendita Pilar Sordo, porque a partir de ver y escuchar el video con atención; y volverlo a escuchar; y escucharlo otra vez, con paciencia infinita y regocijada incredulidad, caí en la cuenta de que ni Adriana, ni María, ni Lola, ni Luisita, lo hacían por fastidiarme. Es, simplemente, que esperan que yo, mágicamente, les adivine sus pensamientos y, eventualmente, satisfaga sus peregrinas e imprecisas expectativas. ¿Cuántas veces he llegado a un restaurante, acompañado de Adriana, para oírla preguntar al camarero por un platillo que, ni de chiste, aparece en el menú? ¿O qué decir de aquella vez que llegó (casualmente) a una zapatería a preguntar por unas botas y el empleado, luego de oír su petición, con una media sonrisa le dijo: “oiga señora, pues mándeselas hacer”?

 No es solo que los hombres y las mujeres seamos oriundos, respectivamente, de Marte o de Venus;2 que los hombres, sea cierto o no, amemos a las cabronas;3 o que las mujeres nos hayan “domado”;4 lo realmente trascendente es que los hombres y las mujeres somos diferentes; concebimos el Mundo de manera distinta; como nos lo recuerda David Eagleman, ni siquiera la morfología o la química del cerebro, nos igualan;5 por el contrario, nos distinguen e incluso nos distancian. Esa diferencia no hace mejor o peor a unos u otros ni, lo más importante, tampoco incompatibles; simplemente somos como somos y el auténtico cometido, en las relaciones de pareja (o fuera de ellas, familiares, de amistad, etc.), es intentar comprendernos y cuando la razón falla, apelar a los afectos para aceptarnos. ¡Pero ah, cómo me reí (y descansé) cuando leí por primera vez la explicación esa del “pensamiento mágico”! “Carajo, me dije, las mujeres tienen más salidas que el periférico”.

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1 http://www.youtube.com/watch?v=8bXd7Ml_dH4

2  GRAY, John. Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus. Debolsillo. México. 2009.

3 ARGOV, Sherry. Por qué los hombres aman a las cabronas. México. Océano. 2012.

4 VILAR, Esther. El Varón Domado. Grijalbo. México. 1995.

5 EAGLEMAN, David. Incógnito. Las Vidas Secretas del Cerebro. Colección: Argumentos. Anagrama. 3ª. edición. 2013. España.

RESPUESTA A LA CARTA ABIERTA DEL LIC. JAIME GARCÍA CHÁVEZ.

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En otras circunstancias, créame, no habría procedido a replicar su carta. Sin embargo, creo que la misma constituye una excelente oportunidad para hacer un ejercicio de pública reflexión respecto de algunos de los temas que usted aborda en su respuesta. Procedo.

El primero, y para mí el más importante, es el de mi regreso a las filas de Acción Nacional. Al PAN regresé principalmente por dos razones: Porque quise y porque pude. Categóricamente rechazo que ese retorno haya sido una acción furtiva o vergonzante, como Usted insinúa o pretende dar a entender. Solamente la ignorancia, la mala fe o un atisbo de prematura senilidad hacen posible el infundio. Desde hace meses, públicamente asumí mi regreso al Partido con todo lo que ello implica; para lo bueno y para lo malo; y aquí estoy, como he estado los últimos veintitantos años, dando la cara.

Lo que me lleva a otro punto. El Diccionario de la Real Academia Española recoge la expresión “ver los toros desde la barrera” con el significado de: “Presenciar algo o tratar de ello sin correr el peligro a que se exponen quienes en ello intervienen”.1  El privilegio de enfrentar al gobierno desde la cómoda seguridad de un trozo de papel publicado en medios no es idéntico al de quienes continúan (continuamos) en esa lucha en la arena misma. Quienes abandonaron la contienda, inspirados por las razones que fueran, están en todo su derecho a hacerlo, pero esa circunstancia por sí misma, esa claudicación, ese abandono, esa renuncia, no los inviste en lo absoluto, de una aura especial que legitime su decir o su hacer a partir de su retirada; como lo escribí desde la vez anterior: “La derrota de uno, de ninguna forma puede constituirse en el pilar de la derrota de todos”.

 Pero vayamos a los equívocos de su escrito. Empiezo por aquel del que, dice Usted, solo yo tengo la respuesta: “¿Qué diferencia hay entre la licencia que me concedí para denominar nomenklatura a los jefes del PAN y lo que contiene tu renuncia a este partido: ‘grupúsculo enquistado en su seno, bajo el amparo de un liderazgo mal entendido y peor ejercido’?”, pregunta Usted con una malévola ingenuidad. La diferencia, licenciado, es el tiempo, son los años, son las personas. Tengo entendido que es Usted un hombre de letras, es más, leyéndolo, infiero que en efecto lo es, pues son muchas las ocasiones en que ha hecho un espléndido alarde de su cultura e inteligencia, pues bien, la segunda novela que integra la serie de D’Artagnan, “Veinte años después”, plantea eso, precisamente, que el tiempo pasa y las cosas cambian. Y este es un argumento que Usted debería abrazar con todas sus fuerzas, licenciado, porque si no fuera así, si el PAN del que Usted pormenorizadamente se horroriza en estas fechas, fuera el mismo PAN de hace 3, 5 o 10  años, ese sería el mismo PAN con el que Usted pactó una alianza en el 2004 y el mismo PAN que lo hizo a Usted diputado.

 Por otro lado, vuelve a equivocarse Usted al afirmar que la palabra “nomenklatura” sea “fuerte y hasta probablemente poco conveniente”; no existe nada como eso; solo existen palabras bien o mal empleadas y palabras dichas con mala intención. De estas, lo único deseable es que se usen para decir la verdad; y ese simple hecho no puede refutarlo ninguna licencia en el ejercicio periodístico; pues de este, más que de cualquier otro, se espera que las inevitables apreciaciones subjetivas estén sustentadas en consideraciones si no irrefutables, por lo menos plausibles. Algo menos es un exabrupto que no merece el título de “ejercicio periodístico”.

 Por lo que hace a la renuncia de la doctora Olga Ponce, entre otras cosas Usted señala: “Cuando un liderazgo con esas características abandona las filas de su partido, claro que ese partido pierde”; y yo jamás dije lo contrario, como sus líneas parecen dar a entender. Escribí: “La salida de las filas del PAN de la doctora Ponce, lamentable en sí misma, lo es porque el PAN pierde a una valiosa colaboradora nada menos, pero tampoco nada más”.

 No obstante, donde sí miente Usted a ciencia y paciencia, es en el supuesto maridaje entre el Grupo Parlamentario del PAN en Chihuahua “con el peor cacicazgo que hemos tenido en muchos años”. La libertad, licenciado, conlleva cierto grado de responsabilidad, Usted debería saberlo, pues de lo contrario degenera en libertinaje. En la actual Legislatura, los cuestionamientos y la confrontación con el Gobierno de Duarte han sido múltiples, constantes y reiterados y van del endeudamiento exorbitante al tema del Vivebús; por no ir más lejos, esta semana se presentó una denuncia por peculado electoral en contra del PRI (el Gobernador, CNC, SAGARPA y Desarrollo Rural del Gobierno del Estado) a raíz de su desvergonzada participación en eventos partidistas en horas y días hábiles y la entrega de materiales agrícolas en eventos que descaradamente encabeza la CNC; y quien esto suscribe es uno de los abogados implicados en esa denuncia (y las que faltan). Por otra parte, prácticamente no ha pasado un mes, desde octubre de 2013 al día de hoy, en que ese mismo Grupo Parlamentario no ataque o controvierta de manera pública alguno de los múltiples yerros y excesos en que ha incurrido la actual administración.

 Le agradezco en lo que vale, única afirmación veraz en su misiva como es, el que reconozca mi lejanía de esa constipación de ideas de la que ya me lamentaba en mi escrito original pues, en efecto, mi participación política ha sido una constante de enfrentamientos en contra del PRI-Gobierno e incluso de la dirigencia partidista cuando en su momento fue necesario; por eso, cuando habla usted de “rebaño” -y no sé si lo hace con desdén o con envidia- no creo que con tan lamentable expresión pretenda dar a entender que yo he sido sumiso u ovejuno en mi quehacer público; pues al igual que Usted, como el Cyrano de Rostand, camino limpio y adornado con mi libertad y mi franqueza; y hago sonar a mi paso, como espuelas, las verdades.

 Con el afecto y el respeto de siempre, quedo suyo:

 Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com

 1 Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. 22ª edición. 2001.

2 Nota de la redacción, con el título: “Denuncia el PAN ante la PGR-FEPADE por entregar apoyos en tiempo electoral”, publicada el 10 de septiembre de 2014; visible en el sitio: http://www.segundoasegundo.com/sas/2014/09/denuncia-el-pan-ante-la-pgr-fepade-por-entregar-apoyos-en-tiempo-electoral/

CARTA ABIERTA AL LIC. JAIME GARCÍA CHÁVEZ.

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Hace unos días, leí su artículo que titula: “Olga Ponce: Cada vez somos más los que creemos menos”; me parece legítimo su punto de vista; por supuesto, en su derecho está de escribir lo que piensa, con ese estilo franco e inteligente tan suyo y que es muy de agradecer en este Chihuahua constipado de ideas que, para desgracia de todos, algunos parecen ignorar en pos de un Estado idílico, mítico, que solo existe en la cabeza afiebrada de los progobiernistas. Antes de proseguir debo aclarar que estas líneas no se enderezan en contra de la decisión de la doctora Olga Ponce a quien no tuve el gusto de conocer cabalmente pero de quien muchos reconocen su valía profesional y su militancia sin sombra.

 No obstante, me parece indispensable realizar algunas precisiones. Escribe usted: “Aunque la nomenklatura panista no contó con ella para la primera fila, sin duda se trata de una pérdida grave para un partido”. La doctora Ponce, con casi 10 años de militancia, como ella misma reconoce, en todo momento contó con el aval y el apoyo de lo que Usted llama “nomenklatura” y yo llamo “dirigencia” -por expresar de forma más exacta lo que ocurre hacia el interior del PAN en estos momentos-. La  doctora Ponce, al momento de su retiro, era: Consejera nacional, integrante de la Comisión de Vigilancia y miembro del Comité Directivo Municipal en Chihuahua; es decir, por derecho propio y en virtud a sus méritos, no era una militante más; era parte de eso mismo que yo nombro “dirigencia” y usted llama “nomenklatura”.

 Si ese fuera el único desliz de su escrito, quizá no sería digno de mención; el problema, es que Usted alude, de manera textual, a “la densidad que alcanza lo más oscuro de la vida partidaria -no sólo del PAN-“ y que en sus palabras “hace insoportable la militancia porque oprime las individualidades”. Perdóneme pero, casualmente, el pasado miércoles 3 de los corrientes, el ICHITAIP, le otorgó al PAN estatal el reconocimiento del 100% en materia de transparencia. Eso, en medio de un litigio sin tregua en contra del PRI en todos aquellos aspectos en que es necesario oponerse: Vivebús, Aeroshow, incrementos fiscales, casetas de peaje, peculado de la CNC, SAGARPA y Desarrollo Rural del Estado, obras  mal hechas, suplantación de identidades, el préstamo de 3 mil millones de pesos que están próximo a aprobarse, etc.

 Coincido con Usted plenamente en el sentido de que los partidos tienen fortaleza en la medida que son vehículo para que muchos y muchas tengan un sentido de pertenencia tan amplio que ahí donde se esté se pueda impulsar un proyecto político; lo que no se vale es inferir, a partir de esa premisa válida, una conclusión errónea, a saber, que la salida de uno (o de varios) constituya, per se, una demostración de facto de lo que usted también llama “el altísimo costo” que es “sinónimo de políticos profesionales y a sueldo, para los cuales la organización es un instrumento al que sobreponen sus propios fines mezquinos”. La salida de las filas del PAN de la doctora Ponce, lamentable en sí misma, lo es porque el PAN pierde a una valiosa colaboradora nada menos, pero tampoco nada más. Permítame, licenciado, dos citas, una proveniente de la conseja popular y otra de la historia del Partido: “Una golondrina no hace verano”; y como dijo nuestro fundador: El PAN no es tarea de un día “sino brega de eternidad”. Unos se van, muchos se quedan; no los (nos) hace mejores ni peores esa decisión, simplemente distintos.

 Me preocupa en cambio, licenciado, que rescate Usted un párrafo escrito por la doctora y lo parafrasee: “Cuando da a conocer su tristeza [la doctora], ve que atrás se va quedando un México sin esperanza, sin aliento y, como médica, advierte que un ciclo se ha cerrado y que la vida sigue aunque haya luto, luto humano; quisiera decir, yo, del que en otras circunstancias y para una temática diferente, analizó José Revueltas”. Y me preocupa porque la conclusión de la doctora la descontextualiza Usted. Ella refiere, literalmente, la tristeza que le da “este México sin esperanza, sin un futuro alentador” y con ello, da fe de su claudicación, nada más. Acción legítima, por supuesto, pues la militancia en la filas de un Partido -o el compartir un credo o una convicción-, por ninguna razón se debe entender como una condena. Usted, persona íntegra y brillante, debería saberlo: La derrota de uno, de ninguna forma puede constituirse en el pilar de la derrota de todos. Fíjese qué extraño, licenciado, que cite Usted a Revueltas, porque es precisamente ese Revueltas el que alguna vez, desde Lecumberri, le escribió a Octavio Paz:

 “Un día cualquiera de este mes de julio, Martín cumplió 24 años y realmente ésa es la cosa: está preso por tener 24 años, como los demás, todos los demás, ninguno de los cuales llega todavía a los treinta y por ello están presos, por ser jóvenes, del mismo modo en que tú y yo lo estamos también, con nuestros cincuenta y cinco años cada uno, también por tener esa juventud del espíritu, tú, Octavio Paz, gran prisionero en libertad, en libertad bajo poesía. Porque si leen a Octavio Paz es por algo. No son los jóvenes ya obesos y solemnes de allá afuera, los secretarios particulares, los campeones de oratoria, los ganadores de flores naturales, los futuros caciques gordos de Cempoala, el sapo inmortal. Son el otro rostro de México, del México verdadero, y ve tú, Octavio Paz, míralos prisioneros, mira a nuestro país encarcelado con ellos. Martín Dozal lee a Octavio Paz en prisión. Hay que darse cuenta de todo lo que esto significa, cuán grande cosa es, qué profunda esperanza tiene este hecho sencillo. Hubo pues de venir este tiempo, estos libros, esta enseñanza que nos despierta”.

 Ya ve, pues, que solo existe la renuncia de unos pocos y que siempre existe la esperanza renovada en hechos tan sencillos como abrir un libro y afianzarse en la convicción indómita de que, a cada rato, se dejan ver enseñanzas que nos despiertan.

 Empero donde sí se equivoca de medio a medio, licenciado, es al afirmar rotundo que esa sola renuncia “es un signo del mal tiempo que vive el PAN”; como hombre instruido y culto que es, Usted sabe que no es posible inferir de un solo caso particular, una conclusión general. De hecho, en su escrito, la doctora reconoce la existencia de “valiosas personas” que conoció en Acción Nacional y a quienes agradece “su cariño, confianza y atenciones”, en la espera de que la vida los vuelva a reunir “en otras circunstancias y espacios”.  Ya ve, las descalificaciones que Usted formula son gratuitas y provienen de su prejuicio particular pues, como Usted mismo admite, la doctora no le puso “nombres y apellidos ni a unos ni a otros”.

 Recuerdo con Usted, a Cortázar, que en el mismo poema, párrafos después de la cita que Usted reproduce, escribió: “Sin que eso signifique (ese descreimiento) que cuando hay un momento de respiro no leamos a Rilke, a Verlaine o a Platón, […]”. Ya ve, de nuevo, cómo un libro -y, yo agrego, una idea luminosa, una convicción, una esperanza-, pueden dejarnos ver una enseñanza que nos despierte.

 Desde estas líneas, le envío una felicitación con el llamado a que se preserve como un activo para cambiar, y para bien, a nuestro país. Y lo digo consciente de que alentamos proyectos divergentes. 

Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com

LA DANZA DE LOS NÚMEROS.

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 Hace dos años, en uno de tantos blogs visibles en la red, círculo de estudios centro histórico, apareció un artículo sobre la violencia sexenal; su autora se preguntaba: “¿La violencia existe solo cuando la ponderan los medios de comunicación?”; esta es una interrogante igual de actual y legítima que cuando se formuló. Las autoridades, de todos los niveles y órdenes de mando, se empeñan en vendernos una realidad que en muchas ocasiones solo existe en la cabecita loca de su autor.

 De este modo, uno de los más llevados y traídos reclamos en contra del Presidente Felipe Calderón Hinojosa fue la inseguridad, particularmente la elevada tasa de homicidios. En la citada página, se puede leer que resultados de serios estudios realizados por L. Ray Sadler, publicados en el periódico El Paso Times, sobre la base en información obtenida de la ONU, del INEGI y del Banco mundial, acerca de los asesinatos perpetrados en México durante los sexenios de los últimos 5 presidentes (en aquel entonces, como queda dicho 2012, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón),1 demostraban que excepto en el caso de Vicente Fox, en términos porcentuales, en los tres sexenios priístas previos el número de homicidios fue mayor que en el del Presidente Calderón: De la Madrid, 19.2%; Carlos Salinas de Gortari, 18.92%; Ernesto Zedillo, 15.1%; Vicente Fox, 9.78% y Felipe Calderón, 14.5%. Con mucho, Carlos Salinas de Gortari, el artífice -y el poder detrás del trono- del actual Presidente, Enrique Peña Nieto, terminó su mandato con 92 mil 927 homicidios y durante su sexenio los medios de comunicación nunca dijeron nada al respecto y la población no estuvo “aterrorizada”.2

 La vigencia del tema viene a cuento porque desde el primer año de la actual administración federal, se dio a conocer una escandalosa cifra diaria de ejecuciones y asesinatos; desde su arribo y hasta el mes de enero de 2013, el promedio ascendía a 28 asesinatos diarios. Según la información obtenida, en 62 días de gobierno se habían contabilizados mil 758 homicidios dolosos que tendrían alguna relación con disputas entre grupos criminales o fueron víctimas en enfrentamientos, la mayor parte en Chihuahua, Guerrero, Jalisco y Sinaloa.3 Sin embargo, un año después, de diciembre de 2012 a noviembre 2013, ocurrieron 18 mil 432 asesinatos, al decir de Carmen Aristegui.4 Seis meses más tarde, en el mes de mayo de 2014, el mismo medio de información (el sitio de Carmen Aristegui) daba la cifra de casi 50 mil asesinatos diarios.5

 Y apenas el día de ayer, 31 de agosto, se dio a conocer que en lo que va de la actual administración, se han perpetrado 57 mil 899 homicidios, cifra superior a la que ocurrió durante el gobierno de Felipe Calderón, según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Según esta nota, los estados con más homicidios intencionales son el Estado de México, entidad de donde Peña Nieto era gobernador con 4,876; Guerrero con 3,301; Chihuahua con 3,062; Michoacán con 2,403 y Jalisco con 2,385. Mientras que las cinco ciudades mexicanas que encabezan la lista son Acapulco con 1,371; Distrito Federal con 1,267; Tijuana con 897; Ciudad Juárez con 779 y Ecatepec con 769”.6 El Estado como la segunda Entidad con más asesinatos y una de sus ciudades, en tercer lugar. Un ranking que desmiente, o por lo menos desmiente, la versión oficial de que Chihuahua, como Tabasco, es un edén (Ven, ven, ven).

 Esta información confirma la versión de que la imagen del Presidente va en picada y que “llega reprobado” a su tercer año de ejercicio”;7 según un estudio de Parametría, el Presidente Enrique Peña Nieto llegará a su segundo informe enfrentando una caída en “la aprobación presidencial”8 y un “escepticismo ante algunas de las reformas aprobadas y sus beneficios para la población”.9 E igualmente, contrasta fuertemente con la versión de las autoridades estatales, “empeñadas” (por falsas y optimistas) en darnos una visión alegre de esa realidad que en el terreno de los hechos niega esa verdad oprobiosa para todos los mexicanos.

 Esa danza de los números y las “medidas verdades” -que al final de cuentas se convierten en “medias mentiras”- no le ayudan a nadie; y menos al Gobierno. Si de verdad se quiere sacar adelante a la nación y al Estado, es preciso salir -y dar la cara con las cifras puntales en la mano- a explicar los aciertos, sí; pero también a reconocer en su justa dimensión, los fracasos, los yerros, los excesos, los equívocos y los retrocesos (que no son pocos); solo así, se podrá abonar a la cultura de legalidad y a la cultura de la transparencia. Lo demás es demagogia y cuentas alegres.

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 Luis Villegas Montes.

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 1 Artículo presentado el martes, 22 de mayo de 2012, con el título: “Aquí violencia y homicidios en las 5 últimas administraciones PRI-PAN tu decide”; visible en el sitio: http://circulodeestudios-centrohistorico.blogspot.mx/2012/05/aun-no-sabes-por-quien-votar-aqui.html
2 Ibidem.
3 Nota suscrita por Gustavo Castillo García, con el título: “El promedio diario asciende a 28 homicidios, revelan fuentes del gabinete de seguridad”, publicada el viernes 1º de febrero de 2013, por el periódico La Jornada.
4 Nota de la redacción, con el título: “18 mil 432 asesinatos, en el primer año de Peña Nieto”, publicada el 28 de diciembre de 2013; visible en el sitio: http://aristeguinoticias.com/2812/mexico/18-mil-432-asesinatos-en-el-primer-ano-del-gobierno-de-epn/
5 Nota de la redacción, con el título: “Con Peña Nieto, 50 asesinatos al día en todo el país”, publicada el 6 de mayo de 2014; visible en el sitio: http://aristeguinoticias.com/0605/mexico/50-asesinatos-al-dia-en-2013-reconoce-el-gobierno-de-epn/
6 Nota de la redacción, con el título: “Números rojos en materia de seguridad con el priista Peña Nieto”, publicada el 31 de agosto de 2014; visible en el sitio: http://www.economiahoy.mx/politica-eAm-mx/noticias/6043744/08/14/Numeros-rojos-en-materia-de-seguridad-con-el-priista-Pena-Nieto.html#.Kku85ZS8PeqwB55
7 Nota suscrita por Liliana Padilla, con el título: “Llega “reprobado” a su tercer año: PRD”, publicada el 1º de septiembre de 2014, por el periódico Milenio.
8 Nota de la redacción, con el título: “Peña Nieto llega al segundo informe con una caída en su aprobación”, publicada el 1º de septiembre de 2014; visible en el sitio: http://www.animalpolitico.com/2014/09/pena-nieto-llega-al-segundo-informe-con-una-caida-en-su-aprobacion/#ixzz3C62YGkVo
9 Nota de la redacción, con el título: “Con menor aprobación, así rendirá Peña Nieto su segundo informe”, publicada el 1º de septiembre de 2014; visible en el sitio: http://www.vanguardia.com.mx/conmenoraprobacionasirendirapenanietosusegundoinforme-2155571.html