3ª. carta abierta a Javier Corral (3ª parte).

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          Por otro lado, si va a seguir en ese tono mesiánico, viendo la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio, acostúmbrese a un rapapolvo periódico en el ídem -porque seguro lo va a tener-. Como ejemplo de  lo que Usted entiende por respeto a la división de poderes, lo dejo con la invitación a su evento de toma de protesta como Gobernador Constitucional, hecha por Usted en nombre de una Legislatura que todavía no se instala, es decir, que NO existe; imponiéndole al Poder Legislativo un tipo de sesión (solemne), una fecha (4 de octubre), una hora (11 de la mañana), pero sobre todo, imponiéndole ¡un recinto! (Centro de Convenciones); acompañada la invitación de: La presentación de su gabinete, ¿qué tiene que ver con el Congreso?; una carrera con tintes evidentemente populistas, ¿qué tiene que ver con el Congreso?; una reunión con fines eminentemente políticos -donde me imagino que Usted decide cuáles son las fuerzas democráticas y cuáles no-, ¿qué tiene que ver con el Congreso?; y hasta la recomendación de tres hoteles, seguro propiedad de sus amigos los golfistas, ¿qué tiene que ver con el Congreso?; sólo le faltaron los payasos y el mago.

         En cambio, si quiere actuar como un auténtico gobernante, uno con dignidad, respeto a la investidura, cordura y valor civil: Si asume ilícitos, denúncielos; si tiene pruebas, preséntelas; fájese, dé la pelea legal y no en medios; demuestre sus dichos; llame al orden sometiéndose a él; no clame por la ayuda del poder económico que -a sus 50 años de edad debería saberlo- es vil, voluble o voraz; sea Usted hombre cabal e íntegro (no un muñeco de ventrílocuo) y gobierne con el ejemplo (el buen ejemplo).

          Finalmente, le dejo como colofón una carta que, si sí redactó (los dos sabemos que, a diferencia mía, no todo lo que publica bajo su firma lo escribe Usted), debe recordar muy bien; y que refleja, a la perfección, el estatus actual entre Usted y yo, con la diferencia, también a favor mío, de que yo sí soy capaz de demostrar mis dichos, como lo debe tener perfectamente claro después de leer el envío previo:

Se equivoca: dentro de los muchos defectos que tengo no está el entreguismo ni actuar en nombre o a cuenta de otros (y le consta).

          Desde joven, cuando yo era un virtual desconocido y mi responsabilidad pública era hacerle el trabajo jurídico que Usted habría de votar más tarde en el Pleno del Congreso del Estado, me enfrenté al PRI; me he opuesto a multitud de abusos en estos casi 25 años de trayectoria, entre ellos, aquel por el que conseguí ganar la diputación plurinominal para Usted en 2009; y el otro, el más memorable, por el que fui el factor decisivo para anular la elección que lo llevó al Senado de la República en 2012; con absoluta franqueza le he dicho lo que pienso, en su cara, no como otros. Nunca le he tenido miedo.

         La razón por la que nos hemos enfrentado es su negativa a atender razones; en todo caso, no temo (sólo evito) sus exposiciones interminables donde Usted monologa, no dialoga, sobre las maravillas de su trayectoria y lo bien que solo, Usted solo -como Llanero Solitario sin Toro-, lo ha hecho todo, todo, todo; donde es incapaz de reconocer la aportación de todas y cada una de las campañas (a las presidencias municipales, a síndicos, a diputados), de los panistas de a pie y del propio Partido, en la victoria pasada que lo llevó a Usted a estar en donde está.

       Fuera totalmente de la realidad, está diciendo cosas muy delicadas y sigue insultando a sus críticos, debería cuidar (Usted también) su investidura.

        No es difícil comprender que su malestar contra mí proviene de dos cosas: Que fui incapaz de seguirlo en su penosa aventura tras la huella de Ramón Galindo en la contienda interna que casi terminó en victoria para su compadre Cruz Pérez Cuéllar -en la persona de otro- y a que defendí públicamente el no ser insultado ni reconvenido con falsedades ni calumnias por parte de quien se asume poseedor de la verdad y la integridad absolutas; como sea, si alguien le ha dado la pelea, a cara descubierta, he sido yo.

       En el pasado, todo sea dicho, he reconocido sus cualidades de orador y legislador extraordinario. He defendido su gestión como Diputado y Senador de representación proporcional -y nunca, jamás, lo llamé la ‘Reina de las Pluris’ (eso lo hizo el hermano de Margarita Zavala)-, tanto en artículos periodísticos como en debates derivados o no del quehacer público. Fuera de eso, he censurado la postura de una gran cantidad de hombres y mujeres, dentro y fuera del PAN y no sólo la de Usted, no olvide esto… Aunque sé que en el fondo quiere sólo incondicionales.

         Al acusarme públicamente de actuar por consigna, sin ofrecer ni aportar ninguna prueba para ello, se ha pasado de la raya. Pero podemos aprovechar su desahogo discutiendo nuestras diferencias cuando quiera, en donde quiera y ante quien quiera -Los apartados previos de este texto le pueden servir de referente o guía-.

         De su desempeño en el cargo de Gobernador del Estado no es momento de hablar… al tiempo. Ya veremos los resultados de su gestión, los compromisos que asume, las promesas que cumple, el partido que deja, el beneficiario de sus quereres en el 2018 (Morena o el PAN), su deslinde (o su entrega) con el sector empresarial que tan arropadito lo trae, los “muertos” que deje en el camino (sobre todo panistas, porque a la izquierda la trae cerquitita de su corazón), si se olvida de Chihuahua y sus promesas para ir tras la “Grande”, etc.

          En todo caso, me quedo con su dicho: ‘Tirar la piedra y esconder la mano eso sí es cobardía. No tener valor para decir lo que se piensa eso sí es cobardía. No ser congruente con lo que siempre se ha pensado y luchado, eso sí es cobardía’.

          Innegable es su forma de tratar a los panistas, ha perdido todo sentido de civilidad política. Empezando por la falta de respeto a varios compañeros y a sus propios colaboradores, su afianzamiento en la izquierda y su desdén por el PAN (Partido que lo llevó al poder, no se haga bolas) y su rudeza innecesaria para quienes disienten de sus opiniones. ¿Y qué ha logrado?: Deslindes, deslindes y más deslindes de la inmensa mayoría de sus amigos y colaboradores (finalizando con el mío por respeto a la propia dignidad y a la independencia de juicio y de criterio); lo que le ha costado, incluso, varios compadrazgos y amistades largas. Las peores críticas a su carácter, por cierto, las he oído en voz baja, en murmullos, de gente muy cercana a Usted. Ésa es la verdad inocultable.

         Espérese a que conozca la condición humana a partir de que deje el poder y entienda que lo que más le ha perjudicado es Usted, su carácter colérico al que le gana el coraje en cualquier momento. 

           En cualquier caso, discutamos lo que le agravia: Usted tiene la palabra’.

      Sin más por el momento, con el reconocimiento perenne a su desempeño como legislador, me reitero a su amable consideración, no sin antes ponerme a sus órdenes para brindarle algunas clases gratuitas de derecho constitucional y administrativo que luego, luego se ve, le están haciendo una falta bárbara.

Luis Villegas Montes.

Magistrado sub iudice”.

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