¿QUIÉN LE HACÍA LA CENA A ADAM SMITH? 2ª. DE 2 PARTES.

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La razón ha descubierto la lucha por la vida y la necesidad de aplastar a cuantos me estorban la satisfacción de mis necesidades. ‘Tal es la deducción de la razón. La razón no ha descubierto que se amase al prójimo, porque eso no es razonable’”.

León Tolstoi.

           A lo largo de los años, esa tesis, la de que los fundamentos de la teoría económica son basura, se ha confirmado de muchos modos (la cita de Tolstoi lo demuestra); por ejemplo, los modelos que se enseñan en las facultades de economía muestran que la probabilidad de que los mercados financieros se perturben fatalmente cuando se les deja actuar libremente es casi nula; al respecto, el premio Nobel Joseph Stiglitz apuntó que según los modelos estándar, el tipo de crac de los mercados de acciones que se produjo el 19 de octubre de 1987 podría ocurrir sólo una vez cada 20 mil millones de años, un lapso mayor que la existencia del universo;1 pero, otro acontecimiento “de una vez en la vida” se produjo tan sólo diez años después, como parte de la crisis financiera de 1997-1998;2 y menos de diez años más tarde, otro más, de consecuencias todavía peores. Es decir, en un periodo de 20 años, se produjeron tres acontecimientos “de una vez en la vida”.

         Así es como llegamos a “¿Quién le hacía la cena a Adam Smith?” ¿Cuál es su singularidad? Para decirlo de manera resumida, que hace un repaso de la teoría economía desde el feminismo.

           Quienes me han leído en el pasado, sabrán que feminista, feminista, lo que se dice feminista, no soy; pero también saben que lo he escrito varias veces con todas sus letras: Me encantan las mujeres. En lo absoluto creo que sean iguales a los hombres (visión machista) y creo firmemente que son muy superiores (visión ultamachista), me vale. Pues el libro examina tres cuestiones: Cómo el mito del “hombre económico” es precisamente eso, un mito, y por ende, falso; lo absurdo de que la teoría económica lo adopte como sustento fundamental de sus tesis; y las consecuencias terribles de ese hecho, que sirven para explicar la recurrencia de los desastres financieros y lo absurdo de seguir aplicando ese modelo.

            Katrine Marçal, la autora, empieza enfatizando la contribución decisiva de la mujer a la economía; y a partir de ese punto, cuestiona el engendro de Adam Smith, el “hombre económico”, paradigma generador de una feroz inequidad, constante hasta nuestros días. El libro arranca con un planteamiento: “Cuando Adam Smith se sentaba a cenar, pensaba que si tenía la comida en la mesa no era porque les cayera bien al carnicero y al panadero, porque estos perseguían sus propios intereses por medio del comercio. Era, por tanto, el interés propio el que le servía la cena. Sin embargo, ¿era así realmente? ¿Quién le preparaba, a la hora de la verdad, ese filete a Adam Smith?”. A renglón seguido, Marçal nos explica que Smith jamás se casó y que siempre vivió con su madre, Margaret Douglas, quien se ocupaba de la casa e incluso le siguió cuando él se trasladó a otra residencia por razones laborales. La madre de Smith, viuda desde muy joven,  dedicó toda su vida a cuidar de su vástago; es decir, al momento de elaborar su teoría, Smith olvidó “un pequeño detalle”: Que si todos los días tenía la cena preparada, ello ocurría merced al trabajo y amorosos cuidados de su progenitora.

          Para Marçal, entonces, es evidente que existe, por llamarla de algún modo, una “segunda economía” sobre la base del trabajo invisible de la mujer, pues sólo el trabajo de los hombres es el que cuenta; es éste y no aquél, el que se estima “productivo” y en consecuencia con valor social y económico. El trabajo de la mujer, por el contrario, es apenas una “extensión propia” de la naturaleza femenina, dulce, afable, pródiga. En cambio, el “hombre económico”, varón por supuesto, con independencia de las virtudes que pueda tener (suponiendo que las tenga), termina por ser un mal bicho, depredador, que se guía en exclusiva por intereses ruines; un ser “racional”, profundamente egoísta, que huye como de la peste de sentimientos que se traducen en compasión, caridad, altruismo, generosidad o solidaridad; valores, por cierto, de los que en el terreno de los hechos, reniega la famosa “Economía de Mercado”, con las consecuencias funestas que todos conocemos.

          En suma, el libro revela lo que debiera ser evidente: El hombre es quien es y puede ser como es, gracias, en mucho, al rol que desempeñan en su vida la madre, la esposa o la hermana; alentadas, en lo absoluto, por motivos egoístas y sí, en mucho, por el amor, el afecto, la consideración o el cariño. En contraste, el modelo de Smith, pujante, vigoroso, pletórico en la actualidad, sobre todo a últimas fechas, no ha hecho más que fomentar la inequidad y  ahondar las desigualdades. El colofón a esta tesis es obvio: Urge un cambio de paradigma, que posibilite oxigenar el sistema y supere los antagonismos, replanteándolos, entre  lo masculino y lo femenino; lo público y lo privado; lo “productivo” y lo reproductivo; lo que entraña, también, destruir ese modelo del “hombre económico” como referente de la actividad financiera.

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1 Citado por CASAIS Enrique. Crisis, rescates bancarios y estados soberanos: ¿Próximo tsunami financiero? en “El desarrollo hoy. Hacia la construcción de nuevos paradigmas”. María del Carmen del Valle Rivera (coord). Colección de libros de la Revista Problemas del Desarrollo. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Económicas. México. 2014. Pp. 155-179. Pág. 161.
2 Ídem.
3 MARÇAL, Katrine. ¿Quién le hacía la cena a Adam Smith? Debate. México. 2017. Pág. 27.

 

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¿QUIÉN LE HACÍA LA CENA A ADAM SMITH? 1ª. DE 2 PARTES.

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El título de estas líneas obedece al título del libro del que les quiero platicar. Antes de ello, un breve preámbulo… bueno, no, mejor dos.

El primero es que, por este medio le aviso a mis detractores, por lo menos a los públicos, que no me tomo la molestia de responderles por esta vía sino a aquellos que considero con un mínimo de talento y capaces de sostener una charla de quince minutos sin bostezar ni incurrir en alguno de los lugares comunes que les son tan caros, el más frecuente y el más imbécil, la descalificación personal sin argüir aspectos de fondo respecto de mis dichos o de mis hechos. Puedo hacer excepciones con la gente que me cae gorda, como el “Coco” Reyes, pero ya pueden esperar sentados a que les responda.

El segundo preámbulo es que el libro lo empecé a leer con motivo de la tesis del doctorado. Como la espada de Damocles pende sobre mi cabecita -que empieza ya a peinar canas- desde el mes de noviembre del 2014 con ese asunto de los amparos que, como los Maderos de San Juan, ni se quedan ni se van (aunque resultó al final que siempre sí se quedaron aquí), decidí no continuar mis trabajos de tesis hasta no ver claro. Conste que sigo sin ver claro pero ya nada más me faltan dos semestres y en esas condiciones, me quede o me vaya, estoy decidido a concluirla y entonces, por fuerza, tendré que presentarla, de ahí que me dijera a mí mismo: “Mi mismo, a darle”; y en esas estamos. No les cuento el asunto de la tesis porque si, por lo general, cada vez que abro la boca así me va, se los platico y le doy cuerda (más) a los aludidos detractores por lo menos de aquí a las cabañuelas.

La cosa es que “¿Quién le hacía la cena a Adam Smith?1 es un libro que me mató.

¿Por qué? Porque evidencia, desde otro punto de vista (ya en el pasado John Nash lo había demostrado vía las matemáticas), cómo el actual sistema financiero es inviable desde sus mismos orígenes y, pese a ello tal pareciera que, derivado de una manipulación planetaria (no puede llamársele de otro modo), urdida en el nivel más alto del poder mundial, se insiste en dar continuidad a una política económica que no puede llamársele de otro modo que no sea “criminal”.

Antes de continuar, le pido al gentil lector que vea, o vuelva a ver si ya la vio, la película “Una Mente Brillante” (Oscar a la mejor película, 2002), protagonizada por  Rusell Crowe, que narra la historia de un matemático extraordinario, John Nash, quien en su tesis de doctorado en Princeton, presentada en 1950, generó una teoría que “[…] se basa en la ausencia de coaliciones en las que se supone que cada participante actúa de forma independiente, sin la colaboración o comunicación con cualquiera de los otros”.2 Dicho de otra forma, Nash probó la existencia de un modelo de interacción muy parecido a un “sálvese quien pueda”, de ahí que lo llamara “teoría del juego no cooperativo”,  que demuestra lo evidente: Una sociedad maximiza su nivel de bienestar cuando cada uno de sus individuos acciona en favor de su propio bienestar, pero SIN PERDER DE VISTA TAMBIÉN EL DE LOS DEMÁS INTEGRANTES DEL GRUPO; no conforme, prueba también que un comportamiento egoísta genera un tipo de “Ley de la Selva” en la que todos los miembros terminan obteniendo menor bienestar del que podrían.3

Continuará…

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1 MARÇAL, Katrine. ¿Quién le hacía la cena a Adam Smith? Debate. México. 2017.
2 Así empieza la célebre obra de John Nash: “Von Neumann and Morgenstern have developed a very fruitful theory of two-person zero-sum games in their book Theory of Games and Economic Behavior. This book also contains a theory of n-person games of a type we would call cooperative. This theory is based on an analysis of the interrelationships of the various coalitions which can be formed by the players of the game.
 
Our theory, in contradistinction, is based on the absence of coalitions in that it is assumed that each participant acts independently, without collaboration or communication with any of the others.
 
The notion of an equilibrium point is the basic ingredient in our theory. This notion yields a generalization of the concept of the solution of a two-person zero-sum game. It turns out that the set of equilibrium points of a two-person zero-sum game is simply the set of all pairs of opposing ‘good strategies’ […]”. NASH, John. Non-Cooperative Games. Source: The Annals of Mathematics, Second Series, Vol. 54, No. 2. EUA. 1951. Pp. 286-295. Pág. 286.
3 GRAZIANO, Walter. Hitler Ganó la Guerra. DEBOLSILLO. México. 2012. Pág. 6.

 

DE MAJATLÁN, EL “CUMPLE” DE LUIS, LIBROS Y (¡PUAJ!) JAVIER CORRAL.

Javier y su Panzón Sancho

  Hay que tener una gran inteligencia y un verbo muy afilado para convencer a los demás de que gobernar consiste en no ser responsable de nada”.

Frangois Mitterrand.1

Majatlán”. Ahí fuimos. Desde diciembre del año pasado soy fan de airbnb; un sitio en Internet que permite rentar casas o departamentos, compartidos o no, propiedad de particulares, a precios de ganga; pues agarramos los tiliches y ahí vamos.

Llevé un montón de libros. De que iba a descansar iba a descansar, así que sólo pensaba en tirarme debajo de una palapa y leer, leer, leer (y echarme al coleto alguna cervecita). Pues dicho y hecho.

En el ínter, Luis Abraham me reprochó una de las entrevistas que me hicieron, cuando hablé de que no me daban miedo las represalias porque mis hijos estaban fuera; “¿y yo qué?”, me reclamó; “que se llame ‘Luis Villegas’ es un pequeño detallito; con el cuento de que habemos muchos, siempre cabe la posibilidad de negarme, como hizo Pedro” (creo que esa idea me surgió con motivos de estas fechas); “además, usted es un hombre hecho y derecho”; dije, prueba de ello es que cumplió flamantes 28 añotes allá en Majatlán, precisamente el 14 de abril para ser exactos. No hubo pastel, al zonzo no le gusta.

De libros, me había yo afilado las uñas con unos cuantos. Me llevé “Conjura en la Arcadia”,2 de Sealtiel Alatriste, que me llegó de manos de la bienhechora amistad, una delicia, ya pedí tres de sus obras, vía electrónica, a Porrúa; “33 revoluciones”,3 de Canek Sánchez Guevara, una decepción, pero muy ilustrativo si se considera que el autor, como nieto del Ché Guevara y miembro de la casta privilegiada, conocía las entrañas de Cuba mejor que nadie, paraíso idealizado por una panda de imbéciles (de los que personalmente conozco unos cuantos) que la siguen considerando un experimento político tronchado y, a Castro, una especie de líder y referente moral, cuando sólo fue un ladrón, un asesino y un traidor; “La Reina Sol”,4 de Christian Jacq, no desmerece en nada ninguna de sus otras obras, de las que le recomiendo, sin ninguna duda, la pentalogía dedicada a Ramsés, que empieza con “El templo de millones de años”;5 “El arquitecto de Tumbuctú”,5 de Manuel Pimentel, una novela amena y bien escrita; y el ya citado a pie de página “La séptima función del lenguaje”, de Laurent Binet. Un verdadero descubrimiento; tanto que, junto con los de Alatriste, pedí “HhHH”,7 primera novela del autor. La obra gira en torno al supuesto asesinato de Roland Barthes (crítico, escritor, filósofo, ensayista, semiólogo); con ello, inicia una pesquisa que lleva a los protagonistas a interactuar con figuras como Foucalt, Lacan, Althusser o Eco; La novela es inteligente, divertida y particularmente interesante pues habla de semiología y filosofía del lenguaje con una sencillez que conmueve a la vez que ilustra, en medio de una trama trepidante que va de París a Bolonia y de ahí a Ithaca, en Nueva York. En realidad llevaba más libros, por si las moscas, pero sólo esos leí.

Bien, entre tanta paz y tanta dicha, ¿dónde entra el sangrón de Javier Corral? Pues nada, que el departamento que rentamos estaba en un campo de golf, que en la recámara donde dormimos había palos de golf y que estábamos -sí, Usted ya lo leyó- en Majatlán (conste, a diferencia de Corral, ni un palo he tocado). Además, no hubo día, por lo menos desde el martes al jueves, en que Facebook no diera cuenta de las arrebatadas arengas y estupideces del Joven Maravilla y de su Panzón Sancho -César Jáuregui, alias el “exbueno”-, en torno al asunto de Nacho Rodríguez. Mire Usted: Javier Corral puede destituir de facto al Auditor Superior, Jesús Esparza, y está bien; puede imponer como Auditor Superior a su amigo panista Armando Valenzuela (admitido por él mismo)8 y está bien; pero el Congreso no puede nombrar a SU Auditor (la Auditoría Superior es una dependencia DEL Congreso), porque entonces, está mal. Aducen que el acto no ha concluido y que requiere ser publicado. ¡Ajá! Sólo les recuerdo las dos últimas designaciones del Congreso concretadas con la sola toma de protesta de los interfectos: La Magistrada de la 6ª. Sala Civil9 del STJ y los comisionados del ICHITAIP.10 Para colmo, en el libro de Binet hallo la cita de Mitterrand, epígrafe de estos párrafos, que resulta perfectamente aplicable al caso pues tal parece que el esfuerzo del gobierno corralista más consistente y reiterado es intentar convencernos de que él no es responsable de nada y la culpa está en todos los demás.

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1 Citado por Laurent Binet. La séptima función del lenguaje. Seix Barral. México. 2017.

2 ALATRISTE, Sealtiel, Conjura en la Arcadia. TusQuets. México. 2003.

3 SÁNCHEZ GUEVARA, Canek. 33 revoluciones. Alfaguara México, 2016.

4 CHRISTIAN, Jacq. La Reina Sol. MARTINEZ ROCA. España. 2001.

5 CHRISTIAN, Jacq. El templo de millones de años. 2ª edición. Planeta. España. 1996

6 PIMENTEL, Manuel. El arquitecto de Tumbuctú. Urano. España. 2010.

7 BINET, Laurent. HhHH. Seix Barral. México. 2011.

8 Visible en el sitio: http://www.omnia.com.mx/noticia/15681

9 Visible en el sitio: http://www.omnia.com.mx/noticia/7504/eligen-diputados-magistrada-provicional-a-maria-cristina-orozco-romo

10 Visible en el sitio: http://www.larednoticias.com/noticias.cfm?n=187954

 

PODER JUDICIAL SUBYUGADO: JUICIO POLÍTICO VS. PRESIDENTE DEL TSJ Y DIPUTADOS. 2ª. de 2 partes.

CJR

  Entonces [en su rostro] se llevó a cabo una transformación clarividente, que era el signo visible de que en su alma se estaba operando el clásico fenómeno que define la mente de los políticos […]: le regresaron las ganas de andar chingando al prójimo”.

Sealtiel Alatriste.

En la especie, los excesos y la sumisión del Magistrado Presidente del Tribunal Superior de Justicia, Julio César Jiménez Castro, calan más porque provienen de quien, hasta unos meses antes de su imposición merced a las tenebras del Gobernador Javier Corral, se supone, se había caracterizado por ser un juzgador diligente y comprometido. Como ha ocurrido en el pasado, tal pareciera que el cargo trastornó su naturaleza o simplemente lo reveló tal cual es.

Es muy triste constatar el desmoronamiento de las instituciones en la Entidad, con un titular del Ejecutivo corajudo que arremete, hecho una furia, contra todos aquellos que no se someten, ovejunamente, a sus ocurrencias y arrebatos; pero más triste es constatar el derrumbe moral de un hombre como el Magistrado Julio César Jiménez Castro quien, junto con un reducido número de magistradas y magistrados, se han humillado gustosos o interesados (porque en ese círculo envenenado hay quienes le palmean la espalda al Magistrado Presidente para que no sienta cuando le encajen la daga) a las órdenes del actual Gobernador, con la complacencia de personajes que, al igual que el licenciado Jiménez, en unos pocos meses se han mostrado en su auténtica dimensión moral.

Es el caso del Secretario General de Gobierno, César Jáuregui Robles, antes alias “El Bueno”, quien no sólo no ha servido para detener unos solo de los golpes dirigidos a su Jefe ni para operar la designación de los candidatos a gusto de su amo, sino que en este asunto, con total desconocimiento del tema, empezó a declarar a tontas y a locas, burlándose de la “Intentona Justiciera”, válganme por favorcito la expresión, calificándola de “Fantasma que no asusta a nadie”,1 mientras negocia, en lo oscurito y con sus amigos magistrados, la caída del Presidente Jiménez Castro y la imposición, al fin, de un alfil afín a Corral y a él mismo. Siendo risible la afirmación que hace relativa a la división de poderes en Chihuahua, cuando él mismo ha sido protagonista de primera fila, e instrumento pendenciero y corruptor de su patrón, del desaseo que caracteriza la relación entre poderes. Baste recordar la reacción furibunda de Javier Corral frente a la elección del C.P. Jesús Ignacio Rodríguez Bejarano, así como la deleznable participación de Jáuregui Robles -en el intento de descabezar a la propia Auditoría Superior (órgano INTERNO del Congreso) y a la coordinación de diputados panistas; en este último caso, en represalia por su fracaso operativo- y su bestial, no hay otro modo de decirlo, intromisión en el seno de la Legislatura y de un partido político; todo, al mejor estilo priísta.2, 3, 4, 5, 6 y 7 Cochinote.

Lo triste es que, en el fondo, se pretenda que la denuncia de Juicio Político quede en eso, en conato; sin que se debata el fondo del asunto; pues hasta ahorita, lo que ha menudeado es la descalificación a mi persona, pero no el análisis, así sea superficial, del hecho incuestionable de que con la total anuencia del Magistrado Presidente, sin ninguna facultad para ello, los comisionados y visitadores del Congreso del Estado se constituyeron en las salas de Hidalgo del Parral a cumplir con acuerdos ilegales; y que, como se afirma en la solicitud de Juicio Político, “frente a la brutal consumación de este agravio y la afrenta a la autonomía del Poder Judicial, la respuesta del Magistrado Presidente, Julio César Jiménez Castro, fue una sola: Apresurarse a cumplir los deseos y las órdenes de sus superiores jerárquicos de facto”.

Seguro de que habla por sí misma, agrego a la presente copia de la denuncia y sea Usted, público lector, el que juzgue si se trata de un mero asunto de gasparines o no.

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1 Ver en el sitio: http://entrelineas.com.mx/local/juicio-politico-vs-diputado-un-fantasma-que-a-nadie-asusta-jauregui/
2 http://tiempo.com.mx/noticia/78580-javier_corral_congreso_miguel_latorre_cesar_jauregui_pan_pri/1
3 http://diario.mx/Opinion/2017-04-06_cf916cf1/hunde-fernando-alvarez-al-gobernador-/
4 http://contactodigital.com.mx/index.php/2017/04/07/columna-de-analisis-4/
5 http://www.chihuahuaexpres.com.mx/2017/04/07/columnas-politicas-93/
6 http://www.amanecechihuahua.gob.mx/spip.php?article1054
7 http://www.milenio.com/estados/corral_jurado_veta_al_nuevo_titular_de_la_auditoria_superior_del_estado_0_936506802.html

 

PODER JUDICIAL SUBYUGADO: JUICIO POLÍTICO VS. PRESIDENTE DEL TSJ Y DIPUTADOS. 1ª de 2 partes.

 

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        En esta fecha, presento una solicitud de Juicio Político en contra de los siguientes servidores públicos: Diputados Citlalic Guadalupe Portillo Hidalgo, Miguel Francisco La Torre Sáenz y Laura Mónica Marín Franco, los tres a la LXV Legislatura Constitucional del Estado; y contra el magistrado Julio César Jiménez Castro, Presidente del Tribunal Superior de Justicia.

          La razón es una sola: Que, en el desarrollo de su labor, como corolario de una feroz persecución encabezada por el Gobernador del Estado, Javier Corral Jurado, los funcionarios de referencia, incurrieron en violaciones diversas al marco jurídico vigente en la Entidad: En primer lugar, a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, luego a la particular del Estado, a la Ley Orgánica del Poder Legislativo, al Código Penal y a la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos, entre otros; los acontecimientos que la sustentan, resumidamente, son: Los acuerdos ilegales de fecha 14 de marzo de 2017, cuando se reunió la Comisión Primera de Gobernación integrada, entre otros por los tres legisladores mencionados, en la cual, entre otros, se acordó, primero, realizar, en las salas regionales de Hidalgo del Parral, la inspección de los expedientes radicados “a fin de obtener una copia autorizada de ellos, de los libros en que estos queden registrados, de los registros audiovisuales, en su caso, así como de las audiencias por ellos presididas de  se ventilaron, entre otros asuntos”, con el auxilio de dos licenciados a los que se comisionó para el efecto: Juan Ramón Murillo Chanes y Óscar Ricardo Mendiolea Ontiveros; segundo, solicitar al Tribunal Superior de Justicia, a través de su Presidente, comisionar dos visitadores judiciales para que en los términos del artículo 217 de la Ley Orgánica del Poder Judicial local (inaplicable del todo), coadyuven en la recepción de dichos datos; tercero, que el Presidente del Tribunal Superior, proporcionara copias de las declaraciones patrimoniales de los dos magistrados a cargo de las salas regionales citadas, así como información sobre familiares consanguíneos o por afinidad; y cuarto, requerir al Director del Registro Público de la Propiedad para que informe sobre la existencia de bienes inmuebles a nombre de los dos funcionarios judiciales y de sus dependientes.

      Días después, con la total anuencia del Magistrado Presidente, sin ninguna facultad para ello, los comisionados y visitadores se constituyeron en las citadas salas a cumplir con los referidos acuerdos. Frente a la brutal consumación de este agravio y la afrenta a la autonomía del Poder Judicial, la respuesta del Magistrado Presidente, Julio César Jiménez Castro, fue una sola: Apresurarse a cumplir los deseos y las órdenes de sus superiores jerárquicos de facto.

           El hecho no es menor; en un clima de violencia generalizada, donde la certeza, la transparencia, el orden al régimen jurídico se erigen como imperativos impostergables, en el seno de un Poder cuya contribución al Estado de Derecho es crucial y -en esta hora aciaga- de vital importancia, la respuesta de los tres poderes es la barbarie, el quebrantamiento del orden jurídico que protestaron observar.

            Aunque esta acción, inaceptable desde todos los puntos de vista no se justifica de ningún modo, es comprensible tratándose del titular del Poder Ejecutivo en la Entidad, quien ha emprendido una cruzada personal contra todos aquellos que no piensan como él, y de los propios diputados quienes, dado su origen partidista, se hallan en el centro mismo del debate político; sin embargo, la misma no se justifica en quien, por definición, se supone que es un especialista y un conocedor del derecho; las flagrantes violaciones a la Constitución y a la ley en que incurrió el Presidente del Tribunal Superior, Julio César Jiménez Castro, lo hacen reo de mayor culpa, si cabe, dada su elevado grado de especialización, su honrosa investidura y la traición a la integridad e independencia del Poder del Estado que él encabeza.

        Esta intromisión desde el seno del Legislativo, maquinada y alentada desde Palacio de Gobierno, resulta un signo de descomposición de las instituciones que no puede paliarse con todas las denuncias del mundo. Darle certeza a Chihuahua, rumbo al devenir histórico del Estado y sentido a la gestión de los asuntos públicos, no pasa por arrebatos mesiánicos ni venganzas encarnizadas; y menos, por complicidades y silencios que duelen más por su origen que por sus contenido.

Continuará…

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