DOÑA MARIELENA.

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Por razones en absoluto extrañas, incurro en el lugar común de dejar de enviar el correo de esta semana que ya tenía escrito, a raíz de una infausta noticia: Murió doña Marielena.

          La señora, en algún momento de mi borrascosa biografía, fue mi suegra; ella no tuvo la culpa, claro; son cosas de la vida. Que te toque un yerno como yo es como sacarse la lotería pero al revés.

         Estaba muy enferma. Me dijo Luis Abraham la semana pasada, como Kiko, haga Usted de cuenta: “Que dice mi mamá que su mamá está enferma; que vayas a verla; que dice que decía que te quiso mucho; bueno, eso dijo ella… mi mamá”; ni la claridad de pensamiento ni la claridad de palabra son dotes que adornen a mi hijo el soldado, es mi hijo el mayor, pero entendí.

          Me imagino que son de esas relaciones que no hay modo de darles continuidad porque viene la vida a ponerlo a cada uno en su sitio y eso nos pasó a doña Marielena y a mí; en los últimos veinticinco años nos vimos poco, platicamos menos y al final me quedé con la aflicción de no ir a visitarla, porque, de veras, estaba buscando un huequito para ir a verla porque, ¡cómo no!, yo también la quise. Juro solemnemente que tuve toda la intención de ir a visitarla y que todos los días lo recordé y, estúpidamente, lo estuve aplazando. Es una pena y una bendición porque ese descuido sirve para recordarme la necesidad de no postergar aquello que más nos importa; vaya, esté, visite, coma, llame, mande flores, mande un in box, envíe un mail o de perdida uno de esos engendros del Demonio, un WhatsApp; pero hágalo; no lo deje para después; uno nunca sabe cuándo va necesitar una palabra de aliento, un estímulo, un detalle, pero nunca están de más.

        A doña Marielena la quise porque fue una abuela perfecta para Luis Abraham: Cariñosa, acomedida, atenta, generosa, incondicional. En eso Luis Abraham ha sido muy afortunado; porque su abuela, con todo y que tuviera algunas otras virtudes (y defectos, como todos), fue un ejemplo a seguir en dos cosas: Trabajó mucho, mucho, mucho y quiso a los suyos aún más. Eso es lo único que cuenta en este Mundo; querer a las personas, querer al otro, brindarse al prójimo; y si, como es mi caso, no se puede porque es uno de higaditos negros, pues por lo menos no poner trabas ni reservas en el afecto a los de uno: Los padres, los hermanos, los hijos.

            Me puede mucho por Luis, en primer lugar; porque se cierra un círculo de alguien muy importante en su vida; yo sé de esas cosas, tantos se me han ido adelantando: Javier, a los 12 años, mi primer “mejor amigo”; mi abuela Esther, que fue fundamental para inculcarme la noción de que Dios existe y es bueno y que la única cosa que nos brinda, la vida, es suficiente para colmar nuestra existencia pues de nosotros depende qué hacer con ella para bien o para mal; Jesús, mi tío, a quien siempre le dije “papá” y que me obsequió uno de los regalos más extraordinarios que nadie me dio jamás -además de su afecto arrasador-: La lectura; y mi papá Cruz, quien me dio muchas “primeras cosas”, importantes todas al día de hoy, la principal, un sentido muy íntimo de mi propia dignidad al margen de cualquier otra consideración.

            En cuanto a don Carlos, Lorena, Patty, Ricardo, Mauricio y Rosa, allá donde esté (en Denver, no vayan a pensar ustedes otra cosa), un abrazo a todos; no necesito yo venir a decirles lo que ya saben: Tuvieron una amiga, una compañera y una mamá formidable porque, al final de cuentas, lo único que importa es la capacidad de amar y es un don del Cielo poder decir, más allá de toda duda, que quien debía querernos por obligación, nos quiso, con todo, por convicción, por apego, por decisión propia, porque así es la sangre, pues… o debe de ser.

              En paz descanse, doña Marielena y que en Gloria de Dios esté.

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LO QUE DE VERDAD IMPORTA.

 

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          “¿Qué es lo que de verdad importa?”; a diario, la respuesta, el sentido y el alcance, que le damos a esa interrogante perfila y determina nuestro futuro; el problema es que, perdidos en nuestra cotidianidad, con frecuencia no somos conscientes de qué queremos, a dónde vamos, para qué estamos aquí.

           La verdad es que yo no tengo ni idea de qué es lo que de verdad importa; si acaso, a veces, un pálido atisbo asoma unos de sus ojitos y ahí estoy yo, viéndolo sin comprender. El fin de semana, por ejemplo, bien mirado, fue un fin de semana milagroso.

         El acontecimiento más importante es que, por fin, regresó Adolfo se le concedió volver y mí se me figuraba, que no lo volvería a ver… ah, caramba, no, ésa es una canción; en fin; se fue uno y regresaron dos.

           Me explico: Se fue con una bolita de grasa en la quijada y regresó con una bolota que entre hoy y mañana le operan. Ése es un asunto crucial, por si Usted no lo recuerda, según la mitología griega, Zeus decidió tragarse a su amada Metis -la “Sabiduría” para unos, para otros, la “previsión” o la “prudencia”-; pues bien, Zeus se la comió porque alguien le dijo (méndigos chismosos) que tras su primera hija, la diosa volvería a quedar embarazada de un hijo que destronaría al dios de dioses; para evitar esas complicaciones postparto, Zeus se la almorzó y al cabo empezó a padecer unos tremendos dolores de cabeza; llamó a Hefestos, vino, le abrió el cráneo de un hachazo y ¡zas! ahí estaba, armada hasta los dientes de los pies a la cabeza, Atenea. Pues bien, como yo no quiero que me salga un nieto soldado ni una nieta soldadera de la mandíbula del divino Adolfo, su tío Noel le mete cuchillo hoy en la tarde.

          Ése fue el primer milagro; el segundo es que me llevé a Luisita, mi nieta, a las albercas; narrarles los pormenores de cómo y porque terminamos hechos bola en el agua, que estaba friísima, cosa que yo no me explico con estos calorones, es largo de contar así que ahí la dejamos; el asunto es que nos fuimos a una granja a festejar el cumpleaños de mi primo Martín y de su nieto Cristóbal y había una pila y unos niños; total, Luisita cayó como pajarito a eso de las diez de la noche.

           El tercero es que el domingo, con el asunto ése del “Día del Padre”, María me habló desde China, platicamos un ratito (de Luis ni sus luces); y de ahí nos fuimos con mis primos a festejarnos; ahí estábamos todos, incluida mi mamá que hoy, precisamente hoy 20 de junio, cumple años; si digo cuántos, a lo mejor se enoja; total, que son muchos, yo paso del medio siglo y me tuvo a los treinta y tantos, ahí Usted, si lo desea, échele números.

           Como sea, lo que quiero decir es que la vida está llena de esas menudencias; de esas risas; de esas cervezas en la compañía adecuada; de ese cigarrito de contrabando que me tiene los pulmones hechos garras, ni modo; de esa compañía espléndida que se integra con las personas que te quiere y quieres.

              “¿Qué es lo que de verdad importa?”; le voy a decir: Lo que de verdad importa es vivir al máximo ese ratito de dicha que Dios tiene la fortuna de depararnos cuando ocurre; y después que el mundo ruede.

              El segundo motivo del título de estos párrafos se explica por una película que fui a ver el pasado fin de semana y que se llama precisamente así: “Lo que de verdad importa”. No más le digo una cosa: Vaya a verla. No le voy a contar la trama, sólo le comento que la recomiendo porque es una película que, el cien por ciento de lo que recaude, se va a dedicar a una causa benéfica; siendo entrañable y divertida, y muy bien hecha, la película tiene el plus de invitarnos a hacer consciencia; le dejo las palabras de su director, Paco Arango: “Porque el cáncer nunca va a ejercer su dominio en la risa de un niño enfermo. Porque sí es posible mejorar la vida de quienes nos rodean. Con una sonrisa. Con un guiño. Con un achuchón. Porque siempre se puede hacer más. Porque la magia existe y los milagros también. Y eso es… ‘Lo que de verdad importa’”.

          Vaya, contribuya, diviértase y, por esta vez, sí compre las palomitas en el cine; no más para que no digan que soy díscolo.

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EN DEFENSA AJENA. 2ª. DE DOS PARTES.

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        Sostuve -y sostengo- en la reflexión anterior, que la contemporización, por lacrimosa, ofende; y si nadie se sintió insultado por ella es por el prejuicio señalado o porque “basta la exhibición de la propia compunción, con las adecuadas disculpas de por medio, para que los descerebrados de cualquier laya y condición ipso facto se apresten a otorgar su perdón de inmediato, sin tomar en consideración la magnitud de la falta -si la hubo siquiera-; o lo que es peor, si el susodicho la merece o no”.

             En lo personal estimo que sólo los débiles mentales aprueban el dicho ajeno al cien por cien sin un análisis propio sólido; si no demostrable, ni medible, ni irrefutable, habría que procurar que por lo menos sea argüible, discutible, peleable. El mundo está lleno de imbéciles que toman partido, a favor o en contra de cualquier cosa, a lo baboso. Si Usted no es, o no se siente, capaz de apuntalar, CON SUS PROPIOS ARGUMENTOS, un razonamiento ajeno, piénseselo dos veces antes de opinar. Por eso Internet, particularmente Facebook, es una fuente inagotable de sabiduría ramplona generadora de adhesiones y likes lamentables por idiotas.

           Por otro lado, eso de andar pidiendo disculpas porque “lo dije sin querer queriendo” está bien para los chavos del 8 (que abundan) pero no para escribidores serios. Es así por dos simples razones: 1ª. Si escribiste lo que escribiste y no lo avalas hogaño es porque escribiste a lo pendejo, en ese caso abstente de escribir porque la pendejez cunde, muta y se reproduce de modo exponencial; o 2ª., porque te percataste de que, lo que escribiste, no es “polite”, es decir, “políticamente correcto” -o lisa y llanamente dicho, “cortés”- y eso es mucho peor, porque significa que eres un pobre mentecato tratando de quedar bien con el primer mentecato (otro) que se te para enfrente, a quien no le gustó lo que tú, adulto consciente e informado (se supone, en plena lucidez y uso de sus facultades) escribió lo que escribió. Cualquiera de los dos extremos es patético y lamentable.

         Además, pedir disculpas por razones de “cortesía intelectual” llamémosle así, resulta inútil porque el impulso primigenio, subconsciente, es tan relevante como el pensamiento racional que nos llevó a decir o a escribir lo que dijimos o escribimos y ahí queda. En “Incógnito. Las Vidas Secretas del Cerebro”, David Eagleman nos regala una magnífica imagen al narrar el famoso incidente que protagonizó Mel Gibson cuando, borracho, atacó al pueblo judío; como es del conocimiento público, ya en su juicio, Gibson se retractó de sus manifestaciones. En este punto, Eagleman se pregunta: “¿Cuál es el ‘verdadero’ Gibson? ¿El que profiere comentarios antisemitas o el que siente remordimientos y vergüenza y afirma en público: ‘Tiendo la mano a la comunidad judía en busca de ayuda’?”.1

         Uno no escribe, no debería hacerlo, para agradar; para eso va uno a un programa de radio o televisión y pide la oportunidad de libretista. Un editorialista serio opina de manera informada y consciente; y si va y cuenta chistes, va uno y los cuenta y ya, sin pedir disculpas mamonas.

         Se arguye desde el editorial para seducir, para convencer, para enfrentar, para exponer o, eventualmente, para demoler a un adversario; pero no para retractarse; y cuando existe necesidad de hacer esto último es porque existe una exigencia auténtica y no un parecer, más o menos generalizado, de un público abyecto, pusilánime, malinformado, tarado o prejuicioso. Quien debate, reflexiona, escribe, etc., para quedar bien, es un medroso, un timorato… en el mejor de los casos.

          Además, el famoso chiste ni misógino era; pudo válidamente interpretarse como lo hizo una amiga, burlándose de los hombres porque no siempre piensan con la cabeza correcta.

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1 EAGLEMAN, David. Incógnito. Las Vidas Secretas del Cerebro. Colección: Argumentos. Anagrama. 3ª. edición. España. 2013. Capítulo 5: “EL CEREBRO ES UN EQUIPO DE RIVALES”.

 

EN DEFENSA AJENA. 1ª. DE DOS PARTES.

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  No hay verdades únicas, ni luchas finales, pero aún es posible orientarnos mediante las verdades posibles contra las no verdades evidentes y luchar contra ellas”.

 

Manuel Vázquez Montalbán.

         Hace días, el 10 de junio de 2017, en su blog, “muro”, “sitio” o como sea que se llamen esos chismes, el Lic. Jaime García Chávez, de quien disiento casi en todo y sin embargo es de los pocos personajes de la vida pública local a quien respeto, cosa que sé perfectamente que a él le tiene sin cuidado (como debe de ser en alguien que se respete a sí mismo) y con quien he polemizado en el pasado (lo que no significa absolutamente nada salvo eso, precisamente, que no estamos de acuerdo ni estaremos en uno, dos, tres, cien o mil temas), contó un chiste malísimo que causó una polémica que, de verdad, me dejó turulato.

         Lo del chiste estuvo así; escribió García Chávez: “Un poco de humor: —¿Qué es lo más complicado de la operación de cambio de sexo de hombre a mujer? (pregunta alguien, hombre o mujer, no se sabe) La extracción del cerebro (responde un otro, hombre o mujer, tampoco se sabe)”; y ya.

         A ese lance, más bien ingenuo y simplón, le ha seguido una toma de partido -un cúmulo impresionante de comentarios- que, juzgados a priori, tal pareciera que se está hablando de la fórmula secreta de la Coca Cola, la intromisión de Rusia en las elecciones de Estados Unidos, el magnicidio de Kennedy o “el fraude” (si lo hubo) de las elecciones del 88 en México.

          De todos los comentarios que leí, no más de 20, me quedo con uno de alguien que se hace llamar “L’aura Dolly”, quien se pregunta con sorna: “Y ¿el humor?”; y revira con otro chascarrillo ácido, pésimo y pertinente: “Si a esas vamos: ¿Qué es un travesti? Un hombre tratando de superarse”; como desahogo estuvo bien: Clap, clap, clap.

           La estupefacción surgió a raíz de la oleada de comentarios que una ocurrencia tan baladí de parte de un hombre público suscitó. Desde “misógino” hasta “retrógrado” al licenciado le llovió. Sin faltar los que, en los linderos de la inteligencia chocarrea, le perdonaron cualquier exabrupto nada más “por ser él”. Espectáculo poco edificante por donde se le mire; algo así como: “Lo que Usted diga, licenciado, todo, todo, TODO, está bien… papacito (no más el “papacito” les faltó)”. El asunto habría quedado en ese ridículo de no ser porque el sábado, creo, tomó ribetes de sainete cuando el licenciado publicó un mea culpa que ¡OMG!

           El título de estos párrafos se explica, no porque el licenciado necesite mi defensa, que le debe servir básicamente para dos cosas: Para nada y para puritita chi… -es de los pocos chihuahuenses que no necesita vejigas para nadar y menos de un tipejo como yo-, no; el título de estos párrafos se explica por la decena de personas que empezaron por atacar al licenciado de un montón de estupideces, las cuales, la mayoría ni siquiera entiende; y en segundo lugar, por aquellas otras que lo felicitaron por su acto de pública contrición. La contemporización, por lacrimosa, ofende; y si nadie se sintió insultado por ella es por el prejuicio aquél de que: “Lo que Usted diga, licenciado, todo, todo, TODO, está bien… papacito”; o porque basta la exhibición de la propia compunción, con las adecuadas disculpas de por medio, para que los descerebrados de cualquier laya y condición ipso facto se apresten a otorgar su perdón de inmediato, sin tomar en consideración la magnitud de la falta -si la hubo siquiera-; o lo que es peor, si el susodicho la merece o no.

Continuará…

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CARTA A RICARDO ANAYA.

Final

LIC. RICARDO ANAYA CORTÉS.

PRESIDENTE NACIONAL DEL PAN.

PRESENTE.-

Estimado Ricardo:

       Es noticia nacional, se viralizó, el video que realizó Margarita Zavala en el cual, entre otras manifestaciones, lo hace a Usted víctima de serias acusaciones.1 Al margen de estar de acuerdo o no con sus aspiraciones -o con sus señalamientos e imputaciones (y de ninguna manera lo estoy)-, lo cierto es que ella tiene razón en que sólo de Usted depende cómo transcurran las cosas en el seno del PAN.

        Antes de continuar, permítame dos aclaraciones: Yo creo que cualquier persona, independientemente de si es panista o no, tiene derecho a aspirar a ser Candidato a la Presidencia de la República bajo las siglas de dicho instituto, sus Estatutos lo permiten; por otro lado, no creo que ninguno de los nombres que se han barajado hasta hoy, Rafael Moreno, Margarita Zavala, Ernesto Ruffo o el suyo propio, puedan a priori2 descalificarse; todos, incluido Usted, tienen el derecho constitucional y estatuario a aspirar a dicha candidatura.

      Sin embargo, también es cierto que un ejemplo de deterioro institucional lo constituye esa fiesta de números que, luego de las elecciones del pasado 4 de junio, ponen al PAN por los suelos o por las nubes, según el enfoque; y conforme a los cuales, los resultados electorales lo sitúan, por un lado, en un triste tercer lugar;3 o bien, el Partido ganó 3 de 4 procesos y en 2018 estará gobernando 13 estados.4 Por maniqueas e inexactas, ambas posturas deben objetarse; ni son mérito de Usted los triunfos de los últimos años, que le deben mucho a un montón de gente en todo México; ni es sólo suya la responsabilidad del fracaso de Josefina en Edomex. Lo he afirmado, con conocimiento de causa, y lo sostengo ahora: Los resultados electorales dependen de multitud de factores;5 elegir hoy, el aplauso o el encono en contra suya, constituye la vía más corta para la derrota en 2018, pues mina, divide y quebranta la necesaria unidad partidista.

         Dije en un librito que escribí hace 13 años: “La sana competencia es indispensable para la vitalidad de cualquier organización política; el consenso, el diálogo, la decisión colectiva, entre otras instituciones democráticas, no podrían entenderse sin el libre juego de fuerzas que enriquecen la perspectiva del grupo. Por ‘candidatos de unidad’ debe entenderse [ponderar] aquellos líderes que han logrado apiñar en torno suyo o del proyecto que encarnan, a la mayoría de los militantes […]; o mejor aún, sumar o contrarrestar con eficacia los nocivos efectos de la división interna; no en balde la referencia a la ‘unidad del partido’ es constante [el libro] se centra sobre todo, en la reflexión siguiente: La unión de los panistas como componente primordial para obtener logros en los comicios en los que se participa”.6

         Lo que nos lleva al origen de esta misiva y a lo ya dicho: De Usted depende que las cosas transcurran mejor, o peor, en el seno del PAN. Es así porque Usted es su líder; Usted encabeza y encarna, formalmente, un esfuerzo colectivo de trascendencia vital para el país; no puede Usted -válidamente- ni debe -política, ética ni jurídicamente hablando- aspirar a la Candidatura antes dicha desde su cargo actual. Tiene Usted todo el derecho para hacerlo y es muy bien visto por muchas personas, renuncie pues y lidere su legítimo proyecto personal; o bien, manténgase en su puesto y envíe un mensaje claro, tajante y definitivo, de que no tiene esas aspiraciones y de que se va a constituir en el árbitro imparcial, exigente, responsable y comprometido, que los tiempos reclaman; no pontifique ni simule porque los eufemismos de nada valen y agravian más de lo que convencen; no aliente ni propicie con un proceder equívoco la desunión; no la exacerbe; enaltezca su cargo, ponga el ejemplo, eríjase en el referente moral que tanta falta le hace al país; honre en los hechos a quienes le precedieron, hombres de la talla de don Manuel Gómez Morin, Carlos Castillo Peraza o Luis H. Álvarez.

       Cualquiera que sea la decisión que adopte me parece digna de encomio; empero, urge que lo haga ya pues, aplazarla, sólo aviva la desconfianza y sitúa al PAN en el nivel y en los linderos del resto de la oferta política de este país, lamentable a cual más, con el PRI y Morena a la cabeza.

          Con sincero afecto y reconocimiento a su labor, quedo suyo:

Luis Villegas Montes.

1 Visible en el sitio: https://www.youtube.com/watch?v=ID5JctEAYBM

2 Nota suscrita por David Carrizales, publicada con el título “Ernesto Ruffo acepta interés por buscar candidatura presidencial”, en fecha 9 de mayo de 2017, por el periódico El Universal.

3 Nota de la redacción publicada con el título “Comentarios de Zavala sobre Anaya han lastimado al partido: Diego Fernández de Cevallos”, en fecha 9 de mayo de 2017, por el periódico El Universal.

4 Nota de la redacción publicada con el título “PAN se declara ganador en tres estados”, en fecha 4 de junio de 2017, por el periódico El Economista.

5 VILLEGAS MONTES, Luis. “Frente de Campaña”. CDE del PAN en Chihuahua México. 2006.

6La Alternativa Azul”. Edición del autor. México. 2005.

DE LA GUAYABERA Y LA FAO. 3ª. DE 3 PARTES.

ALIANZA-PAN-PRD

           Así las cosas, es de afirmar que existen multitud de afinidades, constitutivas de cabezas de puente en el diálogo incesante del quehacer político; un catálogo que no presente ser exhaustivo, sino sólo enunciativo, podría integrarse a partir de los siguientes temas: La identidad por lo que hace al humanismo como sustento de la labor política; la democracia, entendida como un sistema o forma de vida; el trabajo, entendido como una oportunidad para la realización del ser humano y un medio para la satisfacción de sus necesidades, y no como mercancía y con ascendencia sobre el capital; la condena tajante a la discriminación y desigualdad de oportunidades por razones de sexo, edad o cualquier otra; la equidad de género como un imperativo social inaplazable; la necesidad de reformar el marco jurídico en las relaciones de los órganos del Estado; fortalecimiento de los poderes Legislativo y Judicial, entre otros muchos temas.

             Pues bien, sobre estos y otros tópicos, hay una larga historia de debates entre el PAN y el PRD; diez años, como mínimo, de encuentros y desencuentros: “Desde 1994, intermitentes han sido los esfuerzos por tender puentes entre el PAN y el PRD para apurar la transición política. Las dos principales fuerzas políticas habían participado en el Acuerdo Nacional celebrado en Los Pinos el 27 de enero de 1995, y firmado por el presidente Zedillo como testigo.

          Por esas fechas, José Agustín Ortiz Pinchetti y Santiago Creel Miranda llamaron a representantes del PAN, del PRD y del gobierno federal a participar en un seminario en el Castillo de Chapultepec. Allí, durante casi siete meses, panistas y perredistas encabezados entonces por Carlos Castillo Peraza y Porfirio Muñoz Ledo, llegaron a acuerdos sobre la reforma electoral. Más tarde se incorporarían dirigentes del PRI.  

           En agosto de 1995, las dirigencias nacionales del PAN y del PRD presentaron una propuesta de reforma electoral conjunta.

          Luego vinieron negociaciones formales entre las dirigencias de los partidos y las autoridades federales en la llamada Mesa de Barcelona, que persiguió la construcción de una iniciativa de ley consensuada y validada por todas las fuerzas. […]

            También han encontrado [el PAN y el PRD] forma en los talleres latinoamericanos de reflexión política organizados desde 1996 por Roberto Mangabeira y Jorge G. Castañeda, donde además de iniciar la construcción de un modelo económico ‘alternativo’ al neoliberal, se ha examinado la construcción de alianzas entre partidos de centro-izquierda y centro-derecha, que estrictamente no serían sólo electorales, sino cimentadas en tareas de reconstrucción nacional”.1

            Días atrás, apenas este domingo 4 de junio, por lo menos en dos casos, Nayarit2 y Veracruz,3 la alianza electoral entre ambos funcionó de maravilla; la lección que el Estado de México (Edomex) y Coahuila nos dejan es motivo de otro análisis; por lo pronto, lo que debe quedar en claro es que estas dos opciones, identificadas con la centro-derecha y la centro-izquierda, respectivamente, deben platearse, en serio, el FAO para el 2018, con un PRI que se desploma, como Edomex lo prueba, y ante el riesgo, plausible, que entraña un demagogo y un retrógrada como Andrés Manuel López Obrador, es en el PAN y en el PRD, juntos, donde debe empezar a brillar la lucecita al final del túnel.

           Se ha dicho, sin razón, que el PRI y el PAN ya demostraron su fracaso y que, quizá, es tiempo de brindarle la oportunidad al tabasqueño; es un error. Los fracasos estrepitosos de ambos partidos no pueden servir para justificar abrirle la puerta a un hombre que concibe la política y la dirección de un país como un asunto de caudillismos trasnochados. Andrej Manuel no tiene estrategia ni proyecto de Nación; detrás de su candidatura, están sólo su deseo exacerbado y un puñado de vivales y trinqueteros que están viendo cómo regresan a hacer de las suyas y nada más.

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[1] Con información de la columna “Masiosare”, suscrita por Alberto Aguirre, con el título: “El coqueteo, Interminable. Las alianzas: magros resultados”, publicada el 26 de abril de 1998.

2 Nota suscrita por Lidia Arista y Berenice Ayala con el título: “Habrá alternancia en Nayarit; triunfa Alianza PAN-PRD”, publicada el 5 de junio de 2017 por el periódico El Economista.

3 Nota suscrita por Lourdes López y Vanessa Alemán con el título: “PAN-PRD, con la mayor tajada; elecciones en Veracruz”, publicada el 5 de junio de 2017 por el periódico Excélsior.

México. 1999. Pág. 59.

DE LA GUAYABERA Y LA FAO. 2ª DE 2 PARTES.

 

Caricatura 2 parte

            El Capítulo Cuarto del libro ése que les digo que escribí en 2004,1 lleva por título la llevada y traída expresión que ha sido profusamente difundida, aquella de que unir al PAN y al PRD es como juntar “el agua y el aceite”. Esa sintética (por breve y artificial) expresión, ha sido la punta de lanza de un ataque sistemático para descalificar cualquier posible alianza; y como ahí lo afirmo, la expresión no es nueva, ni acertada, ni veraz.

        Dicha creencia pretende sustentarse en consideraciones “ideológicas” y soslaya muchas cosas pues se basa en una crítica superficial que acrece de argumentos; aunque no dejan de reconocerse los riesgos que conlleva una unión de este tipo, especialmente por lo que hace a la militancia y a los simpatizantes de ambos partidos, lo cierto es que el primer tema a debate es quién hace la crítica y, sobre todo, cuál es su calidad moral. Respecto del PRI, por ejemplo, cabría preguntarse: ¿Qué tan apropiados pueden ser los cuestionamientos que éste formule a una alianza entre el PAN y el PRD? ¿Cuál es su historia democrática? ¿Dónde está su legitimidad moral para desairar esfuerzos ajenos que tienen como objetivo principal el debate de ideas? ¿Dónde está la consistencia moral de dicho partido para hablar de “inconsistencia ideológica”?

           Esta serie de interrogantes, aunque crucial, no basta para defender la idea de un FAO, que conste, pues no puede soslayarse que se trata de argumentos que atacan al crítico y no a sus razones; sin embargo, en un entorno tan cenagoso, donde el más pelón se hace una trenza, la crítica al crítico resulta fundamental pues quien pretenda descarrilar este tipo de acuerdos deberá justificar su punto de vista que puede ser, en la mayoría de los casos lo es, no tanto ideológico como exclusivamente pragmático.

          ¿Cómo podemos calificar de atentatoria de su bagaje doctrinario, la propuesta de un Partido que, como en el caso del PAN o del PRD, expresamente reconocen que el diálogo es un instrumento fundamental en la labor política? El primero, expresamente establece en sus principios de doctrina que cada persona “está abierta a los otros en un diálogo en la que toma conciencia de sí mismo y de los demás, con quienes busca la verdad y el sentido de su vida”; y más delante: “Por ello, a través del trato con los demás, de la reciprocidad de servicios, del diálogo con el prójimo, la vida social engrandece al ser humano en todas sus cualidades y le capacita para responder a su vocación”. En el caso del PRD, textualmente admite que la política “es el mejor instrumento para transformar la sociedad, dirimir conflictos, establecer consensos y acuerdos”; es decir, dentro de las directrices que rigen su quehacer, este instituto político admite a priori la posibilidad de que en el marco del diálogo se bosquejen los acuerdos necesarios para resolver diferencias; máxime si se toma en cuenta que se autodefine como representante sólo de una fracción de la sociedad “El PRD asume la representación de una parte de la sociedad y pretende que sus propuestas se identifiquen con la mayoría de ella”.

         El diálogo pues, es una manifestación externa de un proceso de naturaleza más íntima: La tolerancia. “Un concepto de vital importancia que coadyuva a entender la función de la oposición […] es el de la tolerancia, ya que permite identificar la naturaleza y el alcance del juego del consenso y del disenso. Así José Torres señala que el mejor concepto que expresa la visión pluralista es el de tolerancia, el cual es: ‘una actitud de comprensión frente a las opiniones contrarias en las relaciones interindividualistas, sin cuya actitud se hacen imposibles dichas relaciones’”.2

       Ahora bien, afirmar que existen tópicos en los que ambos partidos coinciden constituye una enunciación que de ningún modo pretende ser exhaustiva pues afinidades pueden haber muchas más; en segundo lugar, no se trata de demostrar que el PAN y el PRD son lo mismo o que pretenden idénticos fines; ambos, constituyen claras y diferenciadas alternativas políticas con perfiles y singularidades propios que claramente les distinguen entre sí; el comparativo obedece pues, a un afán de dejar sentada la posibilidad de acuerdos mínimos en una oferta política conjunta, sobre todo cuando va aderezada con los ingredientes de la inteligencia y la buena voluntad.

Continuará…

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Luis Villegas Montes.

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[1] A grandes males…, publicado por el autor en 2004.

2 Ramos Torres, Daniel. “Gobierno y Oposición Democrática”. Ed. Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública. México. 1999. Pág. 59.