YA PUSE LUPA.

Corral lupa

       Hay una canción de Antonio Aguilar, “Ya supe, ‘Lupe’”, que dice en su primera estrofa: “Ya supe Lupe, ya supe, ya supe, que me has mentido y me vas a abandonar”; pues me acordé de la famosa canción porque hace unos días me topé con una notita de Facebook del muro de “Memo” Luján, en la que se congratula que el Gobernador del Estado, Javier Corral, examina con lupa el proyecto de Presupuesto de Egresos para el 2018; voy a dejar de lado el comentario del buen “Memo” por eso mismo: por memo, por ocioso e infundado;1 sirvan estas líneas para congratularme yo también:

        El año pasado, respecto de los recursos federales hubo una merma descomunal; el Presupuesto de Egresos para 2016 consignaba en este rubro la cantidad de 27 mil 589 millones 166 mil 563 pesos; para este año de 2017 fue de 26 mil 142 millones 498 mil 841.

         En el lapso de un año, los recursos federales debieron crecer, como mínimo, mil 316 millones 3 mil 245 pesos, visto que la inflación acumulada para el 2017 será de 4.77%, de acuerdo a Banco de México;2 sin embargo, como se ha dicho, no sólo no creció en ese porcentaje, sino que disminuyó en mil 446 millones 667 mil 522 pesos; o lo que es lo mismo: 3.62% netos; que sumados al porcentaje de la inflación, en realidad, la caída de este indicador es superior al 8.39% o, lo que es igual: 2 mil 762 millones 670 mil 767 pesos, casi el 10%.

        Eso propició, quizá y sólo por poner un ejemplo, que uno de los más importantes rubros del Presupuesto de Egresos, y de cualquier gobierno en realidad, el desarrollo humano y calidad de vida, o lo que es lo mismo: el gasto público destinado a los que menos tienen, haya decrecido de modo brutal.

         En efecto, el total de este rubro de gasto fue de 6 mil 713 millones 923 mil 836 pesos para 2017; en tanto que el año pasado, 2016, fue de 7 mil 465 millones 698 mil 914; o lo que es lo mismo, expresado en porcentajes: un decremento superior al 10%, equivalente a 751 millones 795 mil 880 pesos; que sumados a la inflación (de 4.77, equivalente a 350 millones 887 mil 848), arrojan un total de un mil 102 millones 683 mil 728 pesos.

       Lo anterior resulta muy relevante y significativo.

      En una célebre disputa epistolar entre Alberto J. Pani, Secretario de Hacienda de los presidentes Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Abelardo L. Rodríguez; y Eduardo Suárez, Secretario de Hacienda de Lázaro Cárdenas, el segundo le escribió al primero: “No señor ingeniero Pani, el problema supremo de México no está en lograr la estabilidad monetaria. El problema de México, en el terreno económico, consiste en lograr la elevación del ingreso nacional y la elevación de la renta ‘per cápita’, alcanzándose hasta donde eso es posible, una mejor distribución de dicho ingreso”.3

         Un gobierno socialmente responsable, donde de verdad amanezca para todos, y para todos por igual, habría hecho los ajustes de gasto en otros rubros menos prioritarios; máxime que en el monto total, de 2016 a 2017 sólo hubo una reducción, neta, de 45 millones 370 mil pesos.4 El desarrollo humano y calidad de vida atiende, entre otros rubros: la salud, atención a pueblos indígenas, desarrollo integral de la familia, problemática específica de las mujeres, juventud, asistencia social, vivienda, etc. De acuerdo al artículo séptimo del decreto respectivo, los programas que se desarrollan de conformidad con ese eje, están orientados a promover “el mejoramiento de los servicios de salud que ofrece el Estado a los habitantes de Chihuahua, brindando atención médica de calidad, seguridad y calidez, mediante la construcción de infraestructura y diversos esquemas de atención médica; la asistencia para el desarrollo social de las personas en estado de vulnerabilidad, como etnias, mujeres, jóvenes, niños, adultos mayores y personas con discapacidad”; pese a ello, el decremento fue superior a los mil cien millones de pesos en 2017.

        Así las cosas, ¡qué bueno que el Gobernador del Estado examina con lupa el proyecto de Presupuesto de Egresos para el 2018! Para que no ocurren errores y descuidos garrafales que afectan a quienes menos tienen.

         Al margen, dos comentarios: primero, que revise con lupa también, el asunto de la seguridad pública en el Estado; y segundo, que vaya con el oculista, así se ahorra el engorro de la lupa.

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Luis Villegas Montes.

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1El señor Gobernador del estado de Chihuahua, Javier Corral Jurado, revisando el presupuesto 2018 con lupa, literalmente. Cuántos Gobernadores hacen eso, yo creo que ninguno”.

2 Banco de México. “Índice de inflación anual”. [En línea]; visible en el sitio: http://www.banxico.org.mx/portal-inflacion/inflacion.html, consultado el 28 de noviembre de 2017 a las 18.55 hrs.

3 SUÁREZ DÁVILA, Francisco. “Desarrollismo y ortodoxia monetaria” en Temas a debate. La banca en México. 1884-1954. María Eugenia Romero Sotelo y Leonor Ludlow (coords.). Universidad Nacional Autónoma de México. México. 2006. Pp. 281-357. Pág. 349.

4 Artículo séptimo en ambos decretos.
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ITCHY FEET.

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      No, no, no, no, ¡no! Por más que me esté muriendo de ganas, y traiga a algunos sujetos, sujetas y sujetes entre ojos, no se trata de ningún insulto; en español, lo más parecido a “itchy feet” es “patita de perro”; pues bien, sólo trato de decir que ya me quieroir; ya me cansé, ya no quiero estar aquí; con el cuento de los sujetos, las sujetas y los sujetes, me hace falta un respiro. Estoy que se me cuecen las habas para cantar con don Vicente Fernández que: “Me voy muy lejos, lejos, lejos…” e irme a echar debajo de una palmera en compañía de unas cervecitas y un montonsote de libros. Nótese lo elegante de la expresión: no “móntón”, “montonsote”.

      Meses ha escribí que había comprado dos libros de Jorge Volpi: “Tiempo de Cenizas”1 y “La Paz de los Sepulcros”,2junto con otros cuatro o cinco que ya iré comentando”;3 pues entre los cuatro o cinco junté diecisitantos que pienso leer de cabo a rabo en esos santos días decembrinos, olvidándome por dos dulcísimas semanas de los sinsabores del mundo y las zozobras y sobresaltos con que amanezco cada lunes y martes, virtud a la panda de rufianes que desde el gobierno y sus adláteres se empecinan en estar jo… robando; ya veremos cómo recibir el 2018: si buscando una candidatura o encuerado en la Plaza Hidalgo; pero en lo que a mí respecta, este año lo termino leyendo a lo loco.

      Lo sé, bien lo sé, que no va a faltar quien me critique el listado de libros que, a partir de ese punto, da comienzo; si Usted es de ésos, ahórrese el refunfuño y váyase al penúltimo párrafo; si no, pues aquí vamos.

     En qué orden he de leerlos es cosa que ni yo sé, pero tengo hartas ganas de leer el último de Almudena Grandes, “Los pacientes del doctor García”;4 tentativamente, me seguiría con el último de Arturo Pérez Reverte, “Eva”;5 y luego el último de Dan Brown, “Origen”,6 que es basura, por supuesto, pero desde el Código Da Vinci lo he leído todo inspirado por algo que no sé llamar de otro modo más que “morbo”. Ésta es una estrategia indispensable por si resulta que Brown resulta insufrible (me temo que sí), en cuyo caso, ya vendrán el bálsamo (en teoría), del último libro de Ken Follet, “Una columna de fuego”;7 así como el último de la zaga de Millennium, “El hombre que perseguía su sombra”.8 El último de Pierre Lemaitre, “Recursos inhumanos”,9 lo leí en julio pasado, pero en esa ocasión me traje dos viejitos que guardo como reliquias para el momento oportuno (llegará en unos días, lo sé) y son: “Irène10 y “Vestido de novia”.11

      Después de esos títulos todo lo demás es una incógnita por despejar; están: “Gengis Kan. El Conquistador”, de Jose Freches12 —que a mí llegó de la mano beatífica de la amistad— y viene con buena crítica, un poco al estilo de Santiago Posteguillo (yo digo); “El amor y los bosques”,13 de Éric Reinhardt, en cuya contraportada se lee: “El retrato de una mujer en busca de una pasión. Una Madame Bovary contemporánea” ¡zas! ¡Qué juerte!; “El que mueve las piezas”,14 de Ariel Magnus, cuyo resumen dice: “Novela bélica, lúdica, documental, familiar, de espionaje”; “El asesinato de Margaret Thatcher”,15 de Hilary Mantel, de quien la crítica ha dicho que se trata de “una escritora genialmente vívida e ingeniosa” (The Times); “Conducir un tráiler” de Rogelio Guedea, que se sitúa en México y me sedujo por el título;16 “Reflejos en un ojo dorado”,17 de Carson McCullers, con un epílogo de Tennesse Williams y que, en su momento (1941), “escandalizó a la opinión pública americana” al abordar temas como la homosexualidad, la infidelidad o la desolación en el contexto de una intachable institución: el ejército de los Estados Unidos; “Estados Unidos de Japón”,18 de Peter Tieryas, brillante novela de ciencia ficción (dice la crítica); junto a dos ensayos que prometen —según yo—: “La conquista de la felicidad”,19 de Bertrand Russell, que también me llegó de la mano de la jubilosa amistad, y por último, “Ojo de Oro”,20 de Alejandro Jodorowsky, que ensayo, ensayo, ensayo, lo que se dice ensayo, no es, pero que hayqueler.

      Como se ve, pertrechado sí voy a las vaqueishons y con una ganas inmensas de olvidarme de todo y de todos, mientras me echo al coleto un par de cervecitas bien heladas; sin dejar pasar que, entre libro y libro, aparte de mentarles su poca o nula madre a ese otro montonsote de sujetos, sujetas y sujetes, he de meditar, con toda seriedad si, ya de regreso de ese mar de olvido, me voy a buscar una candidatura local —o federal— o ya de plano me encuero en la Plaza Hidalgo, porque ya me harté de amagos y amenazas de ese hato de b…árbaros que desgobiernan desde los tres poderes del Estado.

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1 VOLPI. Jorge. Tiempo de cenizas. DEBOLSILLO. México. 2016.

2 VOLPI. Jorge. La paz de los sepulcros. DEBOLSILLO. México. 2016.

3 ENTRE LIBROS Y CHARALES (LIBROS, LIBROS, LIBROS. 3ª. DE TRES PARTES).

4 GRANDES, Almudena. Los pacientes del doctor García. TusQuets. México. 2017.

5 PÉREZ REVERTE, Arturo. Eva. Alfaguara. México. 2017.

6 BROWN, Dan. Origen. Planeta. México. 2017.

7 FOLLET, Ken. Una columna de fuego. Plaza & Janes. México. 2017.

8 LAGERCRANTZ, David. El hombre que perseguía su sombra. Destino. México. 2017.

9 LEMAITRE, Pierre. Recursos inhumanos. Alfaguara. México. 2017.10 LEMAITRE, Pierre. Irène. Alfaguara. México. 2015.11 LEMAITRE, Pierre. Vestido de novia. Alfaguara. México. 2014.

12 FRECHES, José. Gengis Kan. El Conquistador. Ediciones B. México. 2017.

13 REINHARDT, Éric. El amor y los bosques. Alfaguara. México. 2015.

14 MAGNUS, Ariel. El que mueve las piezas. TusQuets. México. 2017.

15 MANTEL, hilary, El asesinato de Margaret Thatcher, Destino. México. 2015.

16 GUEDEA, Rogelio. Conducir un tráiler. Random House Mondadori. México. 2008.

17 McCULLERS, Carson. Reflejos en un ojo dorado. Seix Barral. México. 2017.

18 TIERYAS, Peter. Estados Unidos de Japón. Ediciones B. México. 2017.

19 RUSSELL, Bertrand. La conquista de la felicidad. 2.ª edición. Grupo Editorial Tomo. México. 2013.

20 JODOROWSKY, Alejandro. Ojo de oro. Grijalbo. México. 2012.

 

LA VERDAD DEL CASO SORIANA. Segunda de dos partes.

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       No fue casual ver esa alharaca rumbosa y vocinglera, a cargo de integrantes de la izquierda —esa izquierda seducida  por novedoso ismos: indigenismo, ambientalismo, derechohumanismo e ideología de género, subdividida en feminismo, abortismo y homosexualismo cultural—,1 defendiendo por las redes sociales el estropicio. De un tiempo a la fecha su verdad, única e irrepetible, es aquella que les nace de los tompiates;2 y mientras pueden violar las leyes a placer si en su opinión son injustas. Es más, no puede uno voltearlos a ver feo porque ya están que se arrancan los pelos de coraje y rezando una letanía de convenciones internacionales que da náusea.

       Volviendo al punto, tenemos que yo ni loco defendería a Soriana, pero es absurdo enfocar todo el odio o frustración en esa empresa, a raíz de un incidente aislado, propiciado por una panda de criminales quienes, además, es seguro que no repararon en el hecho de que las empresas nunca pierden, así que alguien va a pagar los platos rotos y no van a ser los capitalistas voraces y despiadados. Sería interesante ver cómo va Soriana a desquitarse: si cobrándole al empleado su error (que a lo mejor no terminó ni la escuela primaria), al supervisor o al gerente; sin contar que muchos de esos trabajadores fueron afrentados, vejados, humillados y atacados por pacíficos y honorables clientes/compradores/vándalos.

     Como sea, resulta estúpido afirmar que la empresa privó ilegalmente de la libertad a un grupo de personas o que las torturó al dejarlas sin luz o aire acondicionado; los rufianes bien podrían haber optado por irse sin su “compra”; es decir, se quedaron ahí por propia voluntad, alentados por su cínica y desmesurada voracidad.

       Por lo que hace a la PROFECO, si no hay modo de defender los actos vandálicos ni la palmaria incapacidad de Soriana para resolver el asunto sin que la sangre llegara al río, menos la gestión de esta dependencia que mostró una ineptitud rayana en la imbecilidad; como ha venido ocurriendo de un tempo a la fecha, en multitud de temas, la autoridad, lejos de mostrarse como tal, se plegó a las exigencias ilícitas de un grupito de mentecatos.

       La PROFECO no debía ni podía actuar como lo hizo por la simple, lisa y llana razón de que no había nada como una “oferta” de pantallas a 11 pesos; si existe duda sobre las funciones, la naturaleza o los alcances del punto como signo ortográfico (y no la hay), los tres guarismos colocados después del mismo tenían un claro significado porque, como ya escribí, de acuerdo al diccionario, los centavos son múltiplos de cien,3 no de mil. De ese modo, el fallo administrativo a favor de los rijosos asaltantes, es una piedrita más al montón de injusticias e impunidad que caracterizan este México de principios de siglo.

      Desde el momento en que un grupúsculo, amparados sólo por una astucia mercenaria y elemental (ésa no es inteligencia), sin ningún derecho, impone su Ley de la Selva, con el auxilio o reconocimiento de la propia autoridad, garante, se supone, del orden y de la legalidad, ya nos llevó patas de catre como nación.

         Por eso escribí desde la vez pasada que todo este asunto constituye un miniuniverso que nos describe a la perfección: ciudadanos envilecidos e hipócritas (sin que puedan faltar algunos envidiosos de la “buena suerte” ajena), empresarios cobardes y sin escrúpulos, autoridades arbitrarias e incompetentes e incluso espectadores atónitos con opiniones imbéciles, trastornados por un montón de creencias absurdas y mitos autoforjados, útiles para encauzar sus apetitos y egoísmo con un aire de respetabilidad.

           En este tiempo que nos ha tocado vivir, tristemente, todo México es Soriana.

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1 Sólo por citar un vilipendiado, por lúcido, texto de nuestros días: “El libro negro de la nueva izquierda”. MÁRQUEZ Nicolás y LAJE, Agustín. El libro negro de la nueva izquierda. Ideología de género o subversión cultural. Grupo Unión. México. 2016. Pág. 11.

2 Del náhuatl tompiatli, cesto. Nombre de un cesto de palma que se utiliza para almacenar alimentos. Diccionario Larousse de cocina- [En línea]; visible en el sitio: https://www.laroussecocina.mx/diccionario/definicion/tompeate-o-tompiate, consultado el 22 de noviembre de 2017 a las 17.30 hrs.

3 El diccionario de la Real Academia Española, edición del Tricentenario, lo define como adjetivo: centésimo, que “que es una de las cien partes de un todo”.

LA VERDAD DEL CASO SORIANA. 1.ª de dos partes.

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LA VERDAD DEL CASO SORIANA. 1.ª de dos partes.

       Ni por asomo creo que yo sea capaz de dilucidar qué pasó en ese asunto. No sé si se trató de un error en los puntos y comas, si es cosa de ciudadanos gandallas o de una empresa prototípica del capitalismo explotador, si la empresa privó ilegalmente de la libertad a un grupo de personas y las torturó al dejarlas sin luz ni aire acondicionado o si la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) actuó bien o mal dándole la razón a los clientes; no, pero creo que este asunto sirve para ilustrar cómo, un asunto aparentemente fútil y fortuito sirve para ilustrar a la perfección qué nos habita como miembros de la comunidad en que nos ha tocado vivir.

      Yo creo que esas opiniones categóricas y tajantes de qué estuvo bien y qué estuvo mal en ese incidente, su existencia misma y todo lo que en él ocurrió, reflejan el tipo de sociedad que somos. El resultado, en mi opinión, triste y desesperanzador es que: somos una sociedad dividida, fragmentada, ignorante, mediocre, cobarde y envilecida. Me explico:

      Lo antecedentes del asunto son de sobra conocidos: Soriana ofertó pantallas LED a un precio de cinco dígitos con un “punto” colocado después de los dos primeros, por lo que ofreció pantallas a 10.999 pesos. Hubo personas que apartaron hasta treinta y dos unidades.1

      De este modo, tenemos que existen varios factores, y por ende puntos de vista, en juego: el primero, el error numérico, asumo que se trata de un error porque la tienda así lo expresó de manera literal y porque hay que estar imbécil o ser un cretino para pensar que una pantalla LED puede costar poco menos de once pesos.

       El segundo punto de vista es el de los ciudadanos que exigieron que les cumplieran la “oferta”; desde su óptica, tienen toda la razón: la tienda debe cumplir con el compromiso que publicó, aunque el punto en medio de los cinco guarismos diera para pensar; porque bien mirado no existe nada como 999 centavos, porque los centavos son múltiplos de cien, no de mil; pongamos un ejemplo, según su parecer, esos ciudadanos tendrían el mismo derecho de apropiarse del contenido de una cartera encontrada en la calle aunque fuera evidente que era de la persona que está palpándose los bolsillos y mirando como loca el pavimento buscando un objeto. El asunto de estos ciudadanos me recuerda el chiste del mexicano en los Estados Unidos: un florista va a la peluquería a cortarse el cabello; después del corte, cuando va pagar el servicio, el peluquero le dice: “Lo siento, no puedo aceptar dinero, porque la corte me tiene haciendo un servicio comunitario”, el florista muy feliz y agradecido sale de la peluquería y a la mañana siguiente, cuando el peluquero abre su salón, encuentra una tarjeta de agradecimiento y una docena de rosas esperando en la puerta; al día siguiente, un policía llega a cortarse el pelo e igual: al pagar, el peluquero le dice lo del dinero, servicio comunitario, etc., el policía se va muy contento y a la siguiente mañana, cuando el peluquero llega al trabajo halla una tarjeta y una docena de donas; un día después, llega un mexicano y ocurre la misma historia; al finalizar la explicación, el mexicano se va muy feliz y a la siguiente mañana, cuando el fígaro llega a su salón… ¿qué encontró? ¡Exacto! Al mexicano y una docena de mexicanos pariente suyos esperando cortarse el pelo de gorra.

     La primer lección es que sí, somos un pueblo de mediocres e hipócritas —luego abordaremos el asunto de la empresa prototípica del capitalismo explotador, la tortura, la PROFECO, etc.—; y lo somos porque junto con ese puñado de delincuentes, no hay forma de llamarlos de otro modo, no faltaron patanes que aplaudieron la acción; no, se trató de modernos “Chucho el Roto” ni de versiones mexa de Robin Hood; no fue un asunto de “quitarle al rico para darle al pobre”, no, no, no, fue un abuso y un robo; y quien sostiene lo contrario es igualmente un mediocre y un tarado moral; tampoco hubo en eso una lección para el capitalismo mundial, regional o local: los dueños de Soriana van a seguir cobrando utilidades, explotando a sus empleados, pagándoles el salario mínimo y cobrándole al responsable de la famosa etiqueta.

      Eso nos lleva a Soriana. Esta empresa, como la mayoría de las que opera en este país, se beneficia de las condiciones que el Gobierno ha hecho posible desde hace décadas. ¿Son responsables de ser quiénes y cómo son? Sí y no; Desafortunadamente, los gobiernos de todos los signos políticos han mantenido esa ficción que se llama “salario mínimo” y que no sirve para un carajo. Uno de los ejemplos más impactantes del desastre nacional es el desequilibrio entre los precios de la canasta alimenticia (CA) y el salario mínimo: En términos netos, durante el último decenio del Siglo XX y el primero del actual, el deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores fue superior al 33%.2 Para el 2015, con datos del INEGI, para adquirir los productos de la canasta básica el salario promedio debería ser de 8 mil 822 pesos mensuales por hogar, equivalente a 4.14 salarios mínimos mensuales de ese año;3 o lo que es lo mismo: cuatro veces más. Para 2016, según un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) México tiene el segundo salario mínimo más bajo en términos relativos entre los países de la organización;4 y en términos generales, se ha dicho que en las dos últimas décadas el salario en México ha perdido más del 70% de su poder adquisitivo.5 ¡Claro que existe culpa de los cerdos capitalistas en el actual estado de cosas! Pero, ¿qué ocurre con la clase media? ¿Dónde está? ¿Dónde la academia? ¿Los partidos? ¿Los medios? ¿Las iglesias? ¿Las ONG’s? Están donde los han tenido y los tienen los gobiernos de cualquier cuño: cooptados, sometidos, subyugados o comprados.

Continuará…

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1 Artículo de Samuel García con el título: “Soriana ofrece televisores en 10.99 pesos por error de puntuación”, publicado el 17 de noviembre de 2017, por el periódico El Financiero.

2 LOZANO ARREDONDO, Luis y otros. Reporte 100: Poder Adquisitivo del Salario y la Precarización del Nivel de Vida de los Trabajadores en México. 2012. Centro de Análisis Multidisciplinario CAM-UNAM. México. 2012. Pág. 17.

3 “Decimos del año 2015 porque la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CONASAMI), reporta que el salario mínimo general vigente para el área geográfica “A” es de $70.10 pesos o el equivalente a $2,131.04 pesos mensuales. Sin embargo, existe un salario más amplio que se da por ley conocido con el nombre de “salario mínimo integrado” y equivalía a $2,650.63 pesos (dos mil seiscientos cincuenta pesos con sesenta y tres centavos). Este ingreso se estructura de la siguiente manera: a) salario mínimo por día; b) sus prestaciones mínimas de ley9 y, c) el pago del subsidio del empleo”. Instituto de Estudio Educativos y Sindicales de América. Un recorrido del salario mínimo y la canasta básica de alimentos 1998 a 2015. México. [En línea]; visible en el sitio: https://optisnte.mx/wp-content/uploads/2016/09/request-15.pdf, consultado el 19 de noviembre de 2017 a las 19.30 hrs. Pág. 12.

4 Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Estudio de la OCDE sobre los sistemas de pensiones: México. OCDE y La presente traducción al español estuvo a cargo de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR). México. 2016. Pág. 56.

5 JIMÉNEZ VÁZQUEZ, Miguel Ángel. “Análisis y perspectivas de las pensiones en México” publicada el 1.º de enero de 2016. [En línea]; visible en el sitio: http://www.puntosobrelai.net/analisis-perspectivas-las-pensiones-mexico/, consultado el 6 de noviembre de 2017 a las 17.35 hrs.

 

COCO.

 

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       Ajá, lo sé, no me pude sustraer y aquí me tienen, en el lugar común de los últimos días para cinéfilos y no cinéfilos.

      Me repito —pero ni modo— si digo de otro panista, Ramón Galindo Noriega, que la única cosa inteligente que le oí decir alguna vez fue que más vale que fuéramos organizando una feria, un festival, un festejo, una muestra gastronómica, lo que fuera, para difundir aspectos de nuestra cultura antes de que los gringos vinieran a explotar ese filón; medio en serio medio en broma, decía él que los burritos de Villa Ahumada bien podían servir para dicho propósito y que era cosa de darse prisa antes de que, allende nuestras fronteras, no faltara quien, movido por el antojo o la querencia, organizara el evento y nos “robara” esa parte de nuestra cultura culinaria.

      Con Coco nos pasó. Vinieron los gringos a contarnos a nosotros, los mexicanos, una historia entrañable basada en algunas de nuestras más hermosas tradiciones.

       No le voy a decir de qué trata… bueno, sí le voy a decir, pero nomás tantito, porque no es cosa de que alguien me lea y se pare de pestañas porque se la eché a perder. “Coco” es el título de una película producida por Pixar y distribuida por Walt Disney Pictures; inspirada en el Día de Muertos; en ella, se narra la historia de un niño, Miguel, que quiere ser músico a como dé lugar; su ídolo es Ernesto de la Cruz, un popular compositor y cantante que ya murió; lo que le cuento transcurre en los primeros cinco o diez minutos y ni de chiste se acerca a la trama de la cinta; basta decir que la familia de Miguel tiene una larga y estricta tradición de repudio a la música que se remonta a cuando su tatarabuela fue abandonada por un músico; en su afán de cantar, Miguel empieza un periplo a lu ci nan te.

      Me imagino que no ha de faltar quien tilde al filme, como en su momento ocurrió con Avatar, de vulgar, pedestre, incluso cursi;1 o que resulta “previsible del primer al último plano, y además se presta a disecciones de Perogrullo”;2 como en aquel caso, esa crítica en particular y yo somos como las paralelas: destinados a no converger.

       Al igual que en Avatar, Coco carece de elementalidad dramática porque el bien vence al mal; porque cuenta una historia de amor en distintos planos, desde el amor “cursi” —y el amor, el magnífico amor, irremediablemente es, ha sido y seguirá siendo cursi hasta el fin de los tiempos— de los que se juntan porque se necesitan; hasta ese amor sin palabras de padres e hijos, que se alimenta de ternuras ínfimas, de gestos nimios, de regaños y lágrimas; porque la decencia, la integridad y el coraje pueden vencerlo todo (o por lo menos lo intentan hasta el último aliento); y porque “las verdades de Perogrullo” son así: llanas, simples, sencillas, elementales, carentes de sofisticación; pero indispensables para vincularnos unos a otros en esa trama magnífica que llamamos comunidad y halla su origen en esa maravillosa coincidencia que es “La Familia”.

      En el clima de violencia, insensatez, odio, fanatismo y ceguera que nos acecha a diario, todos necesitamos un respiro; un hálito que venga a recordarnos las cosas que de verdad importan y que nada tienen que ver con lo que tenemos o dejamos de tener; sino de aquellas otras, más vitales e indispensables; ésas que hablan de afanes y de sueños; de luchas que no terminan y que vale la pena pelear porque nadie vendrá a librarlas por nosotros, primero; y segundo, porque no importa el resultado, saldremos fortalecidos; si no más grandes, ni más fuertes, ni más poderosos, por lo menos más dignos.

      De eso habla Coco: De amor incondicional, de sueños, de valentía, de gratitud y de compromiso; Coco, por alguna razón, me recordó a Guillermo d’Orange y a Manuel Vázquez Montalbán. Decía el primero: “No es necesario esperar para emprender, ni lograr para perseverar”; y el segundo: “No hay verdades únicas, ni luchas finales, pero aún es posible orientarnos mediante las verdades posibles contra las no verdades evidentes y luchar contra ellas”.

    No hay víctimas ni verdugos; cuando prevalecen la oscuridad, el abuso, la intemperancia o la estulticia, es porque hemos desoído la vocecilla de la consciencia que nos convoca a hacer algo; a no quedarnos con los brazos cruzados; a ir tras aquello que despunta detrás de nuestros anhelos; nuestros únicos enemigos, los auténticos, son la estupidez, la mediocridad o la cobardía. Coco nos lo dice al son de una música que no termina de cuajar, pero sirve para alertar el alma.

        Vaya y véala, ándele, pero ya sabe: compre los refrescos afuerita porque allá adentro es un crimen de lesa humanidad.

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[1] Luciano Monteagudo, nota publicada el 1 de enero de 2010 con el título: “La corrección política más básica”, en el diario digital: pagina12.com.ar. Consultado el 6 de enero de 2010.

2 Luis Martínez, nota publicada el lunes 14 de diciembre de 2009, bajo el título: “James Cameron: ‘Me siento fuera de Hollywood’”, en el periódico El Mundo.

MELÉS.

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          Si yo hubiera debido de tener un apodo que me pintara de cuerpo entero durante mi infancia… —Bueno, la verdad es que sí los tuve, pero la mayoría resultan impublicables—, habría sido: “Melés”.

      Cuenta Lola, mi mamá, que la cosa era más o menos así: tocaba alguien la puerta y ahí iba yo a las carreras. No por acomedido, que conste, pues siempre he estado muy lejos de ser el epitome de la diligencia, sino por el interés que luego se verá.

      Tocaba alguien la puerta, repito, y se topaba con un mocoso de unos cuatro años con una revista o un libro en la mano y la pregunta infaltable a bocajarro: “¿melés?”.

       Si la educación que la progenitora de mis días no me hubiera entrado por una oreja y salido por la otra, la escena habría debido desarrollarse de manera distinta; y en vez de tutear al desconocido (a), tendría que haberle dicho: “Buenas tardes, señor (a), ¿Me podría Usted leer, por favor?”, pero no; la cosa era como la platico: alguien tocaba la puerta, visita, cobrador, vecina, familiar, vendedor o amigo, y ahí estaba yo con mi pedigüeña y perentoria exigencia: “¿Melés?”.

       Me imagino que la cosa era más o menos graciosa la primera o segunda vez; ya para la veinteava ocasión, sospecho que el asunto resultaba un auténtico martirio. Por no hablar de los miembros de mi familia, principalmente mi mamá o mi hermana Patty, para quienes, ocupadas en sus obligaciones —que eran muchas, ahora lo sé—, debieron sentirse agobiadas por el enano con voz de pito pegado a sus faldas: “¿Melés? ¿Melés? Ándale, ¿melés?”. Tanto fue así, me imagino, que entre Patty, Lola trabajaba, y mi abuela Esther, quien la tercera parte de su vida la vivió sumida en la penumbra de la ceguera, me enseñaron a leer.

      Yo creo que la mayoría de las personas tenemos claro porqué queremos a nuestros parientes más cercanos; y estamos conscientes y agradecidos de los presentes que a lo largo de nuestra vida nos han obsequiado. Sin embargo, mirado con detenimiento, el mejor regalo que recibí de todos mis seres queridos fue ese: la lectura.

       Ahora que lo pienso, todas, absolutamente todas las personas que rodearon mi niñez, me alentaron a su modo. Mi tío Jesús, desde mi más tierna infancia me regaló, literalmente, miles de comics, con Kalimán a la cabeza, que yo devoraba; Patty y mi abuela me introdujeron en el mundo de las letras; mi papá Cruz, en la adolescencia, me regaló un montón de libros que resultaron decisivos para mi formación ulterior; y la maestra Lupita me abrió las puertas de su biblioteca con una generosidad sin límites. ¿Qué puedo decir de mi mamá? Nunca, nunca, jamás, ha defraudado mis expectativas. Siempre ha estado  ahí, queriéndome, y con eso basta.

      Pues con todo y eso, leer no me ha servido para ganarme la vida. Leer es solo un medio, una vía, y nada más. Uno lee para enterarse, para divertirse, para aprender, pero no para merecer el pan que come. Ése se consigue con trabajo. Desde que Adán se comió la famosa manzana y nos pasó a fregar, los méritos para sobrevivir se consiguen con el sudor de nuestra frente, aunque haya ocupaciones en que le suda a uno hasta el alma.

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Luis Villegas Montes.

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Carta íntegra a la ciudadana benemérita, licenciada, doña Emma Saldaña Lobera, Directora del Instituto Chihuahuense de las Mujeres (no vaya siendo que ella sea beneficiaria de medidas cautelares).

Lic. Emma Saldaña Lobera,

Directora del Instituto Chihuahuense de las Mujeres.

Presente.

      El pasado 31 de octubre Usted dirigió al Congreso del Estado una petición en la cual, palabras más palabras menos, pide que se suspenda la presentación del libro: “El Libro Negro de la Nueva Izquierda” en sus instalaciones; a raíz de la infracción al montón de preceptos que cita y, según su dicho, se viola todo menos la Biblia.

      Podría utilizar calificativos muy duros respecto de esa postura; empero me voy a abstener por ser Usted una dama y porque no van a faltar los zonzos metiches (nunca faltan) que me intenten poner como “lazo de cochino” por los adjetivos que suelo emplear, desviando la atención de los asuntos de fondo; en esa virtud, mire Usted, Licenciada (pensaba decirle “Emita”, de cariño, no vaya siendo que Usted también sea beneficiaria de medidas cautelares, pero creo que es mejor el tono formal), su misiva se puede examinar desde dos puntos de vista: de fondo o de forma. Vayamos al primero:

  1. Pide Usted que se suspenda la presentación del libro “esto por considerar que es violatorio […]”; ¿”esto” qué? ¿El libro o la presentación del mismo?; y no es ése un asunto menor ni de semántica, se trata de dos cosas distintas entre sí; en las ciencias sociales la forma es fondo pues atentos al contenido es que debe seleccionarse la metodología a seguir; y en materia de efectiva tutela de los derechos humanos no basta hacer afirmaciones a tontas y a locas, es preciso examinar, razonar y argumentar con precisión quirúrgica para no vulnerar otros derechos; y no lo dicen ni el sentido común ni el que esto escribe; lo dice el Poder Judicial de la Federación: “El principio pro persona como criterio de interpretación de derechos humanos es aplicable de oficio cuando el Juez o tribunal considere necesario acudir a este criterio interpretativo para resolver los casos puestos a su consideración, […] esta petición, para ser atendida de fondo, requiere del cumplimiento de una carga básica. Luego, ese test de argumentación mínima exigida para la eficacia de los conceptos de violación o agravios es el siguiente: […]”.1
  2. Lo anterior, nos sume de cabeza en otro asunto: ¿con qué facultades pueden Usted o el Congreso, a priori, erigirse sin juicio previo ni derecho de audiencia, en jueces implacables del buen decir o del contenido de una obra? ¿De qué autoridad gozan para tal fin? ¿Dónde quedan los derechos consagrados en los artículos 14 y 16 constitucionales? Sé que el signo de esta administración es decidir, a su aire, de manera arbitraria y caprichosa, qué es constitucional o legal y qué no; pero eso no es razón para que deba replicarse en todos los asuntos ese modelo atrabiliario. Usted debería de saberlo mejor que nadie: hija predilecta del antiguo régimen, ha sido su desempeño el que la mantiene a la cabeza del Instituto en la actual administración, ¿no debería su actuar caracterizarse por la mesura, la independencia, la imparcialidad y el estricto apego a derecho? Creo que sí.
  3. Pero no vaya a creer que sólo las consideraciones previas apuntalan mi dicho; hagamos un examen de su escrito; del párrafo que inicia “[…] otra cuestión que ha servido al feminismo argentino para visibilizarse y lograr convocatorias realmente importantes, es la de la llamada ‘violencia de género’ […]”, Usted dice: “[…] se observa cómo el autor, sin ningún sustento teórico, académico o científico, tomando un hecho social […] concluye que dicho movimiento por la exigencia del derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia, tiene de fondo la intención de promover el aborto”. Esta joya de la reflexión merece varios comentarios: dispénseme, Licenciada, pero no hace falta ese sustento porque es un hecho público (a lo mejor Usted lo ignora) que en el mes de marzo de 2003, se celebró en Antigua, Guatemala, un taller titulado: “¡Basta! América Latina Dice No a la Violencia Basada en Género”, organizado, entre otros, por la Federación Internacional de Planificación de la Familia, Región del Hemisferio Occidental (IPPF/RHO);2 y como es evidente, esta organización, dentro de lo que eufemísticamente llama “planificación familiar”, favorece al aborto y mezcla ese tema con la violencia de género. Es más, en el mes de julio de este año de 2017, la misma Federación emitió una declaración relacionada con el voto del Senado chileno en favor de la revisión del proyecto de ley para la despenalización del aborto y señaló: “Hoy es un día histórico para las mujeres en Chile y un importante paso adelante en la lucha por la salud y los derechos de las mujeres”.3 ¿Entonces? Sí, existen distintas organizaciones que, de manera reiterada y pública, han vinculado el tema de la equidad de género con el aborto; y no es un autor, Licenciada, son dos.
  4. Respecto de la Ley Nacional 26.845, según su dicho, lo autores señalan que decidir sobre la vida reproductiva, número de embarazos y cuándo tenerlos evidentemente “incluye decidir matar o no matar al ser que, portador de un ADN diferente del suyo, eventualmente se encuentre en su vientre”; y Usted concluye: “El autor […] careciendo de información empírica que lo respalde, infiere que dicho derecho se traduce en el asesinato de bebés, aseveración que además de falsa, resulta en una acusación grave y maliciosa”. Creo, con todo respeto, que Usted falta a la verdad en este punto; primero, porque los autores no hablan en este párrafo del “asesinato de bebés”, (ésas son palabras suyas); y segundo, porque si abortar no se traduce en la interrupción del proceso vital de un ser —ente, “creatura”, “feto”, “embrión”, “producto”, “huevo” o cualquier otra denominación que se guste— portador de un ADN diferente al de quien lo está engendrando, pues entonces no sé qué es; no hace falta información empírica —ni ser una lumbrera— para comprender esa simple verdad: promover el aborto es promover el cese del proceso vital de un ser, ente, “creatura”, “feto”, “embrión”, “producto”, “huevo” o cualquier otra denominación que se guste. No veo cómo, pues, hablar un español claro, preciso e informado se traduzca en una “acusación grave y maliciosa”.
  5. Respecto del párrafo relativo a la violencia de género, dicen los autores que (y la cito a Usted): “‘Sería interesante preguntarse en primer término: ¿Por qué la violencia habría de tener género?…’ y concluye ‘Y es que sólo admitiendo que la violencia no tiene género, podemos empezar a ver una situación mucho más completa de la que presenta una visión que recorta la realidad social por los bordes del género: el problema es la violencia en cuanto tal’”; a lo que Usted replica señalando que este año se tipificó por la Legislatura local el delito de feminicidio, que en la exposición de motivos se describe en qué consiste la violencia de género y que existen diversas obligaciones convencionales para el Estado mexicano; ¿y eso qué? ¿La existencia de esa serie de ordenamientos o previsiones qué relación guardan con el párrafo cuestionado? Es decir, no se trata ni de una apología del delito, ni de una agresión contra la mujer, ni contra sus intereses; se trata, en la especie, de un punto de vista igual de atendible y respetable que el suyo Licenciada, y que se basa en una realidad compleja y dolorosa: es necesario abrir el espectro de lo que se llama “violencia” para incluir otros casos igualmente graves, como la dirigida contra menores; le pongo un ejemplo concreto: hace siete años (2010), se daba a conocer que, en España, de 23 niños asesinados por sus progenitores, 16 lo fueron presuntamente a manos de sus madres y 7 de sus padres;4 pese a la gravedad del hecho, hace siete meses (abril de 2017), otra vez allá, se publicó que anualmente mueren una media de 20 niños a manos de sus padres pero las autoridades no ofrecen datos estadísticos, de suerte que, si alguien busca información, sólo puede recurrir a la prensa; “sin embargo hay un goteo de menores asesinados por mujeres, que jamás recogen las estadísticas de Interior o de Sanidad e Igualdad”.5 ¿Es inválido este enfoque? ¿Por qué? ¿Quién lo dice? ¿A honra de qué?
  6. En el examen que realiza a un cuarto párrafo, Usted dice que el libro señala, entre otras cosas: “Por empezar, en Argentina el 83,6% de los asesinados son hombres y el 16,4% mujeres. ¿Esto evidencia que tenemos que preocuparnos entonces más por los primeros que por las segundas? La pregunta es tan ridícula como el mismo hecho de analizar el problema de la violencia desde una perspectiva de género. […] desde las mismas Naciones Unidas se ha definido a la violencia de género como ‘aquella que se dirige a individuos o grupos sobre la base de su género’ […] Una agrupación feminista, por ejemplo, define la violencia de género como ‘la violencia endémica en las relaciones íntimas entre los dos sexos, iniciada por el varón sobre la mujer con el objetivo de perpetuar una serie de roles y estereotipos creados con el fin de continuar con la situación de desigualdad entre varones y mujeres’. Esto es lo que se ha inyectado en el sentido común de nuestras sociedades. Pero dicho planteo es completamente ideológico, pues no sólo carece de respaldo empírico, sino que existen varios estudios que prueban que la mujer también puede iniciar la violencia contra el varón y que de hecho a menudo lo hace”;6 y la respuesta suya es referir la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares con las conclusiones que ahí cita entre las que destaca que Chihuahua ocupa el primer lugar nacional en materia de violencia laboral contra mujeres; que si bien en números la violencia que sufren los hombres es mayor, lo cierto es que el tipo de violencia que sufren las mujeres es de características distintas; que según cifras del Sistema Nacional de Información en Salud (SINAIS, 2015) aún y cuando en el año 2015 las mujeres solo representaron el 11% de las víctimas de homicidio, el 30% de estas murieron por estrangulamiento o sofocadas y el 56% fueron asesinadas en el contexto de violencia familiar; y que derivado de la Sentencia González y otras (“Campo Algodonero”) ésta es un instrumento legal vinculante para el Estado mexicano; otra vez: ¿Qué tiene que ver el régimen jurídico que señala, o el planteo estadístico, con el texto que intenta combatir? Los autores citan y demuestran cómo planteamientos tan asépticos como el de Naciones Unidas se tergiversan por algunos grupos; lo que es completamente verdad.

      El término violencia de género es un tipo de violencia física o psicológica ejercida contra cualquier persona sobre la base de su sexo o género y es utilizado para distinguir la violencia común de aquella que se dirige a individuos o grupos sobre esa base; y ha sido definida por la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW) como “la violencia que es dirigida hacia una persona con base en su género o sexo”.7 De ahí que sea correcto afirmar que la violencia de género NO tiene sexo; y es también lícito y veraz afirmar que, quién sabe porqué razón, existen grupos interesados en identificarla con el sexo femenino.

        En un artículo que reseña el libro que los autores citan en este punto (Hombres víctimas y mujeres agresoras. La cara oculta de la violencia entre sexos);8 textualmente se lee: “Se trata de un libro revelador, provocativo, valiente y hasta polémico, pero, a la par, meduloso y riguroso. Obras como la de Paz Toldos pueden considerarse fuera de época o, quizás mejor, contra su época al abonar el debate de esquemas populares simplistas y reduccionistas acerca de la realidad de la violencia en la pareja. Sin lugar a dudas, es un trabajo controvertido donde la autora aborda de frente el grave problema de la violencia de pareja, navegando con pericia entre Caribdis y Escila, en un mar agitado por la politización, ideologización e intereses variopintos que circundan a su objeto de estudio”.9 Así es como debería ingresarse al campo de las ciencias sociales, Licenciada, desde la seriedad y el método, no desde la ideología y el prejuicio.

        Aunque quizá sea la expresión “ideología de género”, que usan los autores, la que la perturba; mire: si Usted la goglea, aparecen de inmediato cerca de 479 mil resultados; es decir, es innegable que la misma tiene carta de naturalización en nuestro medio. Para múltiples autores, los orígenes de la ideología de género se remontan, entre otros, a Simone de Beauvoir, quien publica Le deuxième sexe (el segundo sexo) y en uno de sus párrafos afirma: “Uno no es mujer nata: uno se convierte en eso”.1 Pues bien, llama la atención que Usted aluda con tanta insistencia a criterios formales (“teóricos”, “académicos” y “científicos” o a “información empírica”) cuando es un hecho público y notorio que la “ideología de género” es sólo eso: una ideología. A la cual el diccionario define, en su primera acepción, como: “Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso, o político, etc.”;2 de “ciencia”… nada, por ningún lado.

        De ese modo, como cualquier otro “ismo”, las nociones ideológicas son por definición controvertibles; no es posible erigir sobre ellas, como Usted pretende, un monumento al dogma; ni hacer alarde de intolerancia; ni, muchísimo menos todavía, hacerlo desde el desempeño de un cargo público y en representación de un órgano de Gobierno.

  1. Por último, ya casi para finalizar, manifiesta Usted: “Los párrafos transcritos ilustran de manera representativa un discursos contrario a los derechos humanos de las mujeres que el libro profiere a lo largo de sus páginas”; ¿qué método, qué técnica empleó para concluir —a partir de la transcripción de cuatro párrafos descontextualizados— como lo hace Usted, que el libro contiene un discursos contrario a los derechos humanos de las mujeres? Ya ve Usted, despedazar su exigencia me ha tomado a mí sus buenos doce pliegos; y eso que sólo examino cinco párrafos.

        En otro orden de ideas, pero no menos importantes, vayamos a las formas de su escrito.

  1. La primera que destaca es ¿con qué atribuciones formula Usted su petición? En ningún lado, el artículo 10 de la Ley que crea Instituto Chihuahuense de las Mujeres la faculta para ello pues el mismo sólo alude a sus facultades para presidir las sesiones del Consejo; representar a éste en los asuntos en que “deba intervenir”; someter a consideración de ese órgano los proyectos financieros; ser conducto para gestionar financiamiento; y las demás que le confiera esa Ley. La representación del Instituto no es una carta blanca para hacer y deshacer; sé que el mal ejemplo cunde; que en Chihuahua, un Auditor puede tomar por asalto la Auditoria Superior y quedarse en ella tan campante, mientras un cura se da vuelo siendo funcionario público, pero eso no elimina, de facto, el régimen de facultades expresas consagrado en la Constitución. De acuerdo al maestro Felipe Tena Ramírez, la Constitución “es obra de una asamblea constituyente ad hoc, como fue la que se reunió en la ciudad de Querétaro en el año de 1917, y la cual creó y organizó, en la Constitución por ella expedida, a los poderes constituidos, dotados de facultades expresas y por ende limitadas, e instituyó frente al poder de las autoridades ciertos derechos de la persona”.3
  2. En segundo lugar, la petición la dirige a la Presidencia del Congreso del Estado, a la Junta de Coordinación Política y a las comisiones de Derechos Humanos, de Igualdad, de Justicia, de Familia, Asuntos Religiosos y Valores y especiales de Seguimiento de Feminicidios e Interinstitucional con Perspectiva de Igualdad de Género y Derechos Humanos; ¿no sabe, Licenciada, que las comisiones legislativas tienen asignada competencia expresa? Ciertamente en el pasado inmediato han tenido un desempeño terrible, actuando por encima de la Ley y aún en contra de la Constitución sometidas al Ejecutivo sin pudor alguno, así es, pero ello no obsta para que Usted conozca el artículo 87 de la Ley Orgánica del Poder Legislativo que dice que las comisiones son órganos “cuyas funciones son las de analizar y discutir las iniciativas de leyes, decretos, acuerdos, y demás asuntos de su competencia que les sean turnados para elaborar, en su caso, los dictámenes o informes, según corresponda”.4 ¿Dónde está, a ver, la competencia para ocuparse de presentaciones de libros ya acordadas por un órgano distinto? En este caso la ignorancia es de tres tipos: primero, porque ni siquiera se tomó la molestia de averiguar qué órgano y con qué facultades autorizó la presentación; segundo, porque politiza y contamina lo que debería ser, en principio, un debate de ideas, no de pareceres biliosos y subjetivos (como se lo he demostrado en párrafos previos); y tercero, porque hace alarde, con estridencia, de esa ignorancia palmaria y sumarísima del todo injustificable.
  3. En tercer lugar, según su opinión, se violan una ristra enorme de dispositivos; veamos:
  4. Artículos 1.º y 4.º de la Constitución federal: ¿en qué parte? ¿Qué párrafo? ¿Qué fracción o inciso de estos? ¿Dónde prohíbe la Carta Magna presentar ese tipo de libros o, peor aún, escribirlos?
  5. Artículos 1 y 2, incisos a), d) y e) de la Convención sobre la Eliminación de Todas Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW); el primero define la expresión “discriminación contra la mujer”, nada más; y el segundo, señala que los estados parte condenan la discriminación contra la mujer en todas sus formas, convienen en seguir una política encaminada a eliminarla y se comprometen a: consagrar en su legislación el principio de la igualdad del hombre y de la mujer y asegurar la realización práctica del mismo; abstenerse de incurrir en todo acto o práctica de discriminación contra la mujer y velar por que las autoridades e instituciones públicas actúen de conformidad con esta obligación; y tomen medidas apropiadas para eliminarla; como se ve, el primer ordinal no es aplicable al caso; y el segundo tiene como destinatarios a los estados para establecer contenidos en su legislación y políticas públicas; nada más.
  6. Artículo 6 de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer “Belém Do Pará”, el cual alude a los contenidos del derecho de toda mujer a una vida libre de violencia y, entre otros, señala el de ser libre de toda forma de discriminación; y a ser valorada y educada libre de patrones estereotipados; nada más.
  7. Artículo 14 de la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, éste apunta que los congresos locales expedirán las disposiciones legales necesarias para promover los principios, políticas y objetivos que sobre la igualdad entre mujeres y hombres prevén la Constitución Política y la Ley; nada más.
  8. Artículos 18 y 19 de la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, el primerodefine qué es violencia institucional y apunta que serán los actos u omisiones de las y los servidores públicos de cualquier orden de gobierno que discriminen o tengan como fin dilatar, obstaculizar o impedir el goce y ejercicio de los derechos humanos de las mujeres así como su acceso al disfrute de políticas públicas destinadas a prevenir, atender, investigar, sancionar y erradicar los diferentes tipos de violencia; y el 19, que los tres órdenes de gobierno tienen la obligación de organizar el aparato gubernamental de manera tal que sean capaces de asegurar, en el ejercicio de sus funciones, el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia; nada más.
  9. El artículo 9, fracciones VI, X, XVI, XXVII y XXVIII de la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación establece qué se considera discriminación y señala, respectivamente: negar o limitar información sobre derechos sexuales y reproductivos o impedir el libre ejercicio de la determinación del número y espaciamiento de los hijos e hijas; impedir el ejercicio de los derechos de propiedad, administración y disposición de bienes de cualquier otro tipo; limitar la libre expresión de las ideas, impedir la libertad de pensamiento, conciencia o religión, o de prácticas o costumbres religiosas, siempre que éstas no atenten contra el orden público; incitar al odio, violencia, rechazo, burla, injuria, persecución o la exclusión; y realizar o promover violencia física, sexual, o psicológica, patrimonial o económica por la edad, género, discapacidad, apariencia física, forma de vestir, hablar, gesticular o por asumir públicamente su preferencia sexual, o por cualquier otro motivo de discriminación; nada más.

       Es decir, en todos los casos, se trata de citas erróneas por inaplicables al caso; considérese el último supuesto: ¿de qué modo la presentación de un libro niega o limita la información sobre derechos sexuales y reproductivos o impide el libre ejercicio de la maternidad o el ejercicio de los derechos de propiedad? ¿De qué modo impide la libertad de pensamiento o conciencia? ¿Cuál párrafo incita al odio, violencia, rechazo, burla, injuria, persecución o exclusión? En todo caso, ¿quién es tan estúpido por formar su entendimiento con una única idea, un solo pensamiento?

       No, Licenciada, con todo respeto pero ésos no son los modos; si alguien se sentía agraviado por la presentación del libro habría sido necesario que asistiera a debatir, de cara al público, sus dudas y pareceres; sólo al amparo de la ignorancia, de la incompetencia o de la cobardía, se justifica el uso de la ideología para impedir o frenar la libre circulación de las ideas. Lo que hace que éstas se renueven, se purifiquen, es que se ventilen; ni Usted, ni ningún feminista (hay hombres), ni ninguna persona que defienda la ideología de género, son —por ese sólo hecho— poseedores de la verdad absoluta.

       En todo caso era más honesto haber hablado con la verdad desde el principio y limitarse a decir que, entre un grupo de activistas, se había generado malestar a la luz de la posibilidad de presentar el libro en uno de sus espacios, por lo que se le pedía al Congreso replantear la situación; es decir, enfocarlo a lo que es: un asunto político en esencia.

      Lo triste va a ser, Licenciada, constatar que en el seno del Poder Legislativo no falte quien “se rompa” y, por instrucciones de alguno de sus miembros, se someta a sus caprichosas exigencias, al cobijo de un montón de confusas ideas mal comprendidas y peor planteadas, de cosas más viles hemos sido testigos los chihuahuenses estos doce meses. Después de todo, a últimas fechas, los asuntos legislativos no se caracterizan ni por su aseo, ni por su transparencia, ni mucho menos por su lucidez, profundidad o inteligencia.

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Luis Villegas Montes.

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1 Tesis de Jurisprudencia XVII.1o.P.A. J/9, de la Décima Época, con número de registro 2010166, visible en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Libro 23, del mes de octubre de 2015, Tomo IV, pág. 3723, de rubro: “PRINCIPIO PRO PERSONA COMO CRITERIO DE INTERPRETACIÓN DE DERECHOS HUMANOS. TEST DE ARGUMENTACIÓN MÍNIMA EXIGIDA POR EL JUEZ O TRIBUNAL DE AMPARO PARA LA EFICACIA DE LOS CONCEPTOS DE VIOLACIÓN O AGRAVIOS”.

2 Véanse los siguientes sitios de Internet: http://www.noticiasglobales.org/comunicacionDetalle.asp?Id=631 y http://www.gloobal.net/iepala/gloobal/fichas/ficha.php?id=129&entidad=Noticias; así como el libro: GUERRERO VÁZQUEZ, Rossina. Servicios de salud para las víctimas de violencia sexual: Un análisis del cumplimiento de los compromisos nacionales e internacionales. Consorcio de Investigación Económica y Social (CIES), Observatorio del Derecho a la Salud y Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos. Perú. 2006. Pág. 39.

3 Declaración de la Federación Internacional de Planificación de la Familia / Región Hemisferio Occidental sobre la votación del aborto en Chile, del 19 de julio de 2017; visible en el sitio: https://www.ippfwhr.org/es/sala-de-prensa/declaraci%C3%B3n-de-la-federaci%C3%B3n-internacional-de-planificaci%C3%B3n-de-la-familia-regi%C3%B3n

4 Nota de la redacción, con el título: “De 23 niños muertos por sus progenitores, 16 lo fueron por las madres y 7 por los padres”, publicada el 28 de diciembre 2010, por el medio electrónico lainformacion.com, visible en el sitio: https://www.lainformacion.com/interes-humano/muerte/de-23-ninos-muertos-por-sus-progenitores-16-lo-fueron-por-las-madres-y-7-por-los-padres_RFv2P8c5XWNI6JMKTu9Eu2/

5 Nota de Ana Fuentes, con el título: “Lo que la ley de Violencia de Género oculta: la muerte de menores a manos de madres”, publicada el 6 de abril 2017, por el medio electrónico actuall.com, visible en el sitio: https://www.actuall.com/criterio/familia/lo-la-ley-violencia-genero-oculta-la-muerte-menores-manos-madres/

6 Énfasis añadido.

7 T. de A. “The term gender-based violence is used to distinguish common violence from violence that targets individuals or groups of individuals on the basis of their gender. Gender-based violence has been defined by the CEDAW Committee as violence that is directed at a person on the basis of gender or sex. It includes acts that inflict physical, mental or sexual harm or suffering, threat of such acts, coercion and other deprivations of liberty”. Sexual and Gender-Based Violence against Refugees, Returnees and Internally Displaced Persons. Guidelines for Prevention and Response. United Nations High Commissioner for Refugees. 2003. Pág. 10. Énfasis añadido.

8 TOLDOS ROMERO, María de la Paz. Hombres víctimas y mujeres agresoras. La cara oculta de la violencia entre sexos. Ed. Cántico. España. 2013.

9 ROJAS-SOLÍS, José Luis. “Las víctimas olvidadas en el estudio de la violencia de parejaen revista Estudios sociales, vol. 22, núm. 43, México, ene./jun. 2014. Pp. 295-301. Pág. 297. Énfasis añadido.

10 T. de A. “On ne naît pas femme: on le devient”. DE BEAUVOIR, Simone. Le deuxième sexe (II), Paris, Gallimard, 86ª edición, 1955. p. 13.

11 Diccionario de la Lengua Española. Edición del Tricentenario. Énfasis añadido.

12 TENA RAMÍREZ, Felipe. Derecho Constitucional Mexicano. 17ª. edición. Porrúa. México. 1980. Pág. 18. Énfasis añadido.

13 Énfasis añadido.