ABADÓN.

Abadón 

     Como es público y notorio, Ticho se rajó como los merititos machos; ni todo su dinero, ni toda su caradura, ni toda su amistad con gobernadores y exgobernadores, le sirvió para fajarse y contender. Me imagino que hay que ir a dar gracias a Dios nuestro Seño. En ese tenor, me quedé sin artículos, tenía escritos como nueve, sobre la base del famoso Juicio Político presentado en su contra por el suscrito junto con otros ciudadanos y que, por cierto, el ahora flamante precandidato al Senado, José Reyes Baeza, le perdonó.

     Así las cosas, les comento que en la 38.ª clase de “El Ágora”, Víctor nos retó a escribir una historia fantástica que no fuera necesariamente onírica ni “imaginada”; era necesario que los hechos ocurrieran “realmente” aún y cuando carecieran de una explicación “lógica”. La otra condición fue que, además de quimérica, la historia debía ser coherente y tener un final, aunque éste no fuera sorpresivo. Me quedó esto:

ABADÓN.

    Lo despertó la barahúnda de un trombón acercándose: bromb, bromb, bromb.

     Saltó del lecho y miró por la ventana.

    Ni la nube de calamares voladores, avistada en la bahía días atrás, ni la rana peluda, que había admirado en el estanque la noche anterior, podían competir con aquello.

     El hombre caminaba por en medio de la calle totalmente desnudo. No se trataba en lo absoluto de una farsa, de la fábula de “El traje nuevo del emperador” ni de una parodia de la misma; era real: el hombre marchaba desnudo, por en medio de la calle, tocando el trombón.

     Delgado, alto, desgarbado, parsimonioso adelantaba un paso y luego otro; de haber sabido cómo, habría hecho el “paso de ganso” de los nazis. Sus piernas largas, fuertes, blanquísimas, de corredor profesional, parecían chorros de leche derramándose en el pavimento: chissst, chissst, chissst. Uno esperaría verlo avanzar en un mar de blanca espuma pero no, sus pies descalzos, de uñas retorcidas plagadas de hongos —los pies de un político cualquiera—, estaban muy sucios, con lodo y estiércol entre los dedos y costras secas de mugre más allá de los tobillos inclusive.

     Al hombre lo seguía un riachuelo de gente, él se imaginaba un torrente, y en las aceras los curiosos formaban largas filas para mirar, atónitos, el improvisado desfile.

    Cuando llegó a Hamelín, nadie lo conocía o recordaba; ni nombre tenía; a él le desagradaba, por vulgar, el de “tuerto”; “Rey”, pensaba, habrían estado mejor, pero…; “amigo” le parecía frívolo e irrespetuoso, además no tenía ningún conocido digno de ese trato; y “señor”, demasiado servil; como no podía continuar sin tener un apelativo, alguien lo llamó —porque le pareció bonito, fuerte, viril—: “Abadón”; y en “Abadón” se quedó. A pocos importó que ése fuera el nombre que el libro sagrado le da a El Ángel Exterminador.

  Abadón avanzaba por las calles de Hamelín, entre vítores, seguido por una muchedumbre que lo aplaudía a rabiar. ¿Hacia dónde iban? A ras de suelo nadie podía saberlo, ni los espectadores más escépticos, ni los de visión más aguda.

     El hombre de la ventana sí. Unos trescientos metros más allá, el camino terminaba de manera abrupta; un precipicio espantoso se extendía, infinito, sin poder verse desde el desfiladero la sima del abismo, así de profunda era la garganta del despeñadero.

     A una docena de pasos del inmenso foso, sin dejar de soplar su instrumento —bromb, bromb, bromb—, sin pestañear siquiera, Abadón se hizo a un lado y vio cómo sus fieles caían en cascada desde la cima del barranco; por unos instantes, con toda seriedad confió en verlos emerger desde el caliginoso fondo de la bruma, Ícaros redivivos, con sus alas majestuosas henchidas de viento, en dirección al sol; fue en vano. Ninguno sobrevivió.

    Decepcionado de su horda, defraudadas sus expectativas, Abadón extendió unas alitas ridículas —como de Cupido— y alzó el vuelo sin mirar atrás ni decir adiós.

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“LA MOMIA REGRESA” O JUICIO POLÍTICO VS. TICHO. 1.ª PARTE.

    Momia

    La semana pasada, después de leer la cruel noticia de que “La Momia regresa”, advertí que los detalles del Juicio Político, un mamotreto de 557 páginas, que el 30 de septiembre de 2005 presentamos algunos ciudadanos en contra de Patricio Martínez, lo haría desfilar por estas reflexiones en las próximas semanas; en previsión de que el viejito entregue el equipo o “se raje”, hoy hago la primera entrega. Las múltiples irregularidades que se le reclamaron al buen Ticho, amigo de gobernadores, papá de engendros, amamantador de monstruos, giraban sobre distintos ejes, conforme se enlista a continuación:

  1. Seguridad pública;
  2. Negocios inmobiliarios; el más impresionante por descarado y por su desmesura, fue la adquisición de un predio colindante con Santa Teresa, Nuevo México, en el cual se construyó una carretera; mismo que alcanzó mil 998 hectáreas en San Jerónimo; es decir, se hizo uso de información privilegiada para favorecer a inversionistas específicos;
  3. Proveedores dilectos; concretamente, la adquisición de 300 vehículos marca Chevrolet, a un amigazo;
  4. Ataques al Municipio de Juárez y que iban desde violaciones al Plan Rector Urbano, como la suplantación de atribuciones y la afectación a la gestión municipal en la materia, hasta la omisión en la publicación de sus reglamentos;
  5. Controversias con la Federación; desavenencias que provocaron —¿dónde he oído eso?— que el Estado dejara de captar sumas millonarias: en 6 años, el Gobernador Patricio Martínez dejó escapar más de mil millones de pesos para diferentes obras y programas que el Gobierno Federal estaba promoviendo a través de sus dependencias;
  6. Uso de recursos públicos en campañas —¿dónde he oído eso?—;
  7. Ataques al derecho a la información —¿dónde he oído eso?—: Concretamente la línea editorial del periódico Norte de Juárez;
  8. Corrupción de servidores públicos, concretamente: desvío de recursos públicos, y
  9. El ataque a la división de poderes —¿dónde he oído eso?—.

   Estos “ejes” son tan delicados que el tema de seguridad, por ejemplo, inicia con los homicidios a sangre fría de Víctor Xavier García Uribe, “El Cerillo”, y Gustavo González, “La Foca”, acusados de haber asesinado a ocho mujeres. Según confirmó la Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos A.C. (COSYDDHAC), el segundo detenido murió por desprendimiento de intestinos debido a los golpes que recibió. Ambos habían sido torturados para que se declararan culpables de los crímenes.

    Una segunda ejecución fue la del abogado Mario Escobedo Anaya en el mes de febrero de 2002; defensor de García Uribe y asesinado en una calle de Ciudad Juárez por la policía.

   Al lado de estas acusaciones, se encuentran otras cuatro: inhumación clandestina de cadáveres, lenocinio, secuestro y extorsión por agentes de la PGJE.

   Ésos son algunos de los aspectos que pautan la biografía del célebre “Ticho” Martínez, amigo de gobernadores, papá de engendros, amamantador de monstruos, quien amenaza con regresar al Municipio a desgobernarlo, con el beneplácito de sus aliados de hogaño y los desmemoriados —para no decirles pentontos— que se dejen.

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PATRICIO: UNO DE LOS PAPÁS PUTATIVOS DE DUARTE.

El amigo de gobernadores

     Continuar glosando el asunto de los gobernadores estaba de más; a la vista de todos el sainete en marcha, con las autoridades electorales, y las de los demás órdenes de gobierno, como el chinito: Nomás milando. Por eso decidí dejar ahí el tema y porque, la semana pasada, resulta que Patricio Martínez se destapó como flamante candidato a la Presidencia Municipal de Chihuahua.

      Lo que voy a escribir sobre el “Amigo de gobernadores” —y ahí están las fotos que no me dejarán mentir—, lo escribo porque me consta; porque yo estaba ahí cuando ocurrieron los hechos. Es posible que, como los boxeadores, el prófugo Duarte todo se lo deba a su “manager”; lo ejemplos contundentes de quienes le precedieron en el ejercicio del poder están a la vista. Si a Duarte es posible reclamarle la impunidad con la que se actuó durante su sexenio, su capacidad para hacer negocios y pedir préstamos a lo loco, ocurrió así porque ése, y no otro, fue el signo de los gobernadores que lo precedieron; 3 son, pues, los “papás putativos” de César Duarte: Pancho Barrio, Patricio Martínez y José Reyes Baeza.

    No puedo evitar rememorar la época de Barrio, cuando se impidió que oscuros personajes fueran llevados a prisión acusados de negocios multimillonarios efectuados desde el poder; ningún priísta de ese entonces fue sentenciado o hallado culpable de delitos vinculados a la corrupción rampante desde esos años. Fue el Ejecutivo quien con mayor vigor se opuso a darle caza a Fernando Baeza, quien en el colmo del cinismo protagonizó una marcha —¿dónde he oído eso?—. Lo anterior nadie me lo contó, yo lo viví porque trabajaba en el Congreso. Barrio y sus achichincles, obstaculizaron el combate a la corrupción en el 92; y en tiempos de Fox, fue el mismo Barrio, y otra vez sus achichincles, los que sabotearon la promesa del corazón del entonces Presidente Fox de llevar a la justicia a las tepocatas, alimañas y víboras prietas.

      Y de Patricio Martínez, ¿Qué no se puede decir de él? Los detalles del Juicio Político que el 30 de septiembre de 2005 presentamos algunos ciudadanos en contra suya los haré desfilar por estas reflexiones en las próximas semanas; por lo pronto, lo dejo con un párrafo de la revista Proceso: “Los ranchos que el gobernador tiene registrados a su nombre en el RPP son Cañón Grande, La Lagunilla, La Joyita, Lajas de Arriba, Casa Colorada (rancho familiar), Ceres, San Patricio, Peñas Prietas (de la antigua hacienda de labor de San Antonio) y los Tepopotes. […] Dicen los lugareños que Martínez es dueño de otros dos ranchos, uno de los cuales cuenta con 90 hectáreas de nogal; pero están a nombre de familiares. […] Por eso un excolaborador del gobernador, que pide mantener su nombre bajo reserva, cuenta que ‘en petit comité’ Patricio nos decía que si Luis Terrazas, el viejo terrateniente, fue el dueño de Chihuahua, él iba a ser el hombre más rico del estado Y yo creo que lo logró”.

     Por último, en lo tocante a Reyes Baeza, lo dejo con un párrafo que ya había escrito con motivo de un soplamocos previo: A fines de 2010 se afirmaba en distintos medios que Reyes Baeza había dejado una deuda por “13 mil 262 millones; 869% más que la que recibió: Hacienda”;2 y que ese Gobierno no sólo dejó sumido al estado de Chihuahua en su peor crisis de inseguridad “también dejará la deuda más grande de la historia”.3 Al respecto, apunta un informe de la OECD: “Las obligaciones financieras de Chihuahua están garantizadas a través del balance entre activos existentes e ingresos futuros. Las obligaciones financieras aumentaron de MXN 5.500 millones en 2005 a MXN 12.300 millones en 2010 -un aumento del 79% en términos reales- pasando de 1.9% a 3% del PIB estatal. A pesar de que la deuda aumentó sustancialmente, más de la mitad (54% del total de la deuda a fines de 2010) estaba respaldada por valores bursátiles vinculados a un sistema de autopistas muy exitoso, calificado AAA en la escala mexicana de agencias calificadoras”.4

    Un bodoque y tres papás.

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1 Artículo de la redacción, con el título: “Impúdico enriquecimiento de Patricio Martínez”, publicado el 26 de septiembre de 204, por la revista Proceso.

2 Nota de Tiempo.com, con el título: “Reyes Baeza deuda por 13 mil 262 millones; 869% más que la que recibió: Hacienda”, publicada el 27 de diciembre de 2010; visible en el sitio: http://notifamaestatal.blogspot.mx/2010/12/dejo-reyes-baeza-deuda-por-13-mil-262.html?m=0

3 Nota con el título “Gobernadores heredan deudas a electos; entre ellos en Chihuahua. Deuda pública directa y bursatilizaciones, deudas de Reyes Baeza”, publicada el 27 de diciembre de 2010; visible en el sitio: http://www.larednoticias.com/noticias.cfm?n=55751

4 OECD. Territorial Reviews: Chihuahua, Mexico. Francia. 2012. Pág. 201. Traducción del autor. Énfasis añadido.

DE LENGUA ME COMO UN TACO. 1.ª de 2 partes.

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     Hace apenas unos días escribí que, merced a la lectura de Salvador Borrego, había perdido yo dos miedos: el miedo a pensar por mí mismo y a decir lo que pienso, pésele a quien le pese e incomode a quien incomode; y agregué: “no vine yo ni estoy para agradar a nadie”; yo no sé qué alienta detrás de la alharaca federalista de estos días pero sería bueno poner en claro dos tres cosillas. Va la primera: no voy a ser yo el que defienda al gobierno de Enrique Peña Nieto; cualquier cosa negativa se puede decir de su administración y será verdad; posiblemente nunca haya habido un retroceso peor en las instituciones de la República que el infame desgobierno del copetón.

      Sin embargo, tratándose del deficiente sistema fiscal en vigor, así como del llevado y traído combate a la corrupción, pueden hacerse también sendos apuntes: ¿Quién en este país ha peleado, en serio y más allá de cuestiones político-electorales de coyuntura, por un reordenamiento de las finanzas públicas a partir de un auténtico federalismo fiscal? Nadie. En este punto no puedo sino recordar una sentencia y un verso que me parecen la mar de oportunos: cuenta la leyenda que la Sultana Aixa le dijo a su hijo Mohammed ben Abî al-Hasan `Alî, conocido como  Boabdil Al-Zugabi (“el Desgraciado”), en el trance terrible de perder Granada: “No llores como mujer lo que no supiste defender como hombre”, medio méndiga la Sultana pero lúcida a más no poder. El verso, a su vez, es de la autoría de la extraordinaria Sor Juana, extraído de su célebre “Hombres necios”, y es aquella pregunta retórica de: “¿Qué humor puede ser más raro que el que, falto de consejo, él mismo empaña el espejo y siente que no esté claro?”.

    Traídos ambos a colación porque resultaría interesante saber cuántos de lo mentecatos que ahorita se desgañitan en contra de la Federación hicieron lo propio cuando podían para evitar los abusos de los que ahora se duelen. Ni senadores ni diputados del PAN, PRI o PRD han peleado, en serio y desde todas las trincheras posibles la reforma del régimen de coordinación fiscal y quien sostenga otra cosa miente.

      El otro tema, más de fondo, es el vinculado con la corrupción; insisto: ésta no es ni puede entenderse como una defensa al Presidente de la República por la simple y sencilla razón de que su causa es indefendible, tantos son los yerros y dislates que ha cometido, sin embargo, ¿hasta dónde es verdad que todos los fallos le pueden ser atribuidos a su copetona personita?

       Porque si Usted no lo recuerda, en este punto sería bueno traer a mientes la famosa fotografía tomada el 1.º de diciembre de 2012,1 fecha en que asumió el cargo el actual Presidente de la República. De los gobernadores que lo acompañan, Rodrigo Medina, de Nuevo León, el 26 de enero de 2016 fue recluido en el penal de Topo Chico por uso ilícito de tres mil millones de pesos; Andrés Granier, de Tabasco, fue detenido y encarcelado en 2014; Miguel Alonso Reyes está sujeto a investigación, por denuncias de peculado de más de mil millones; Javier Duarte, de Veracruz, fue detenido en Guatemala; Cesar Duarte, de Chihuahua, se encuentra prófugo; Fausto Vallejo, de Michoacán, dejó el cargo por escándalos criminales y motivos de salud; Jesús Reyna, también de Michoacán, actualmente está en prisión; Roberto Borge Angulo, de Quintana Roo, está prófugo desde septiembre de 2016; Rubén Moreira, de Coahuila, está sujeto a investigación por sus nexos con el crimen organizado y el desvío de 160 millones; Roberto Sandoval, de Nayarit, no está sujeto a alguna investigación, pero su fiscal, Édgar Veytia Cambero, está preso por narcotráfico en Estados Unidos; Jorge Herrera Caldera, de Durango, está sujeto a investigación por un endeudamiento de 15 mil millones de pesos e irregularidades que encontró la Auditoría Superior en la utilización de fondos federales por 4 mil 500 millones; Guillermo Padrés, de Sonora, preso por los delitos de delincuencia organizada, lavado de dinero y defraudación fiscal equiparada; Egidio Torre Cantú, de Tamaulipas, está sujeto a investigación; y Carlos Lozano de la Torre, de Aguascalientes, está sujeto a investigación porque la Auditoría Superior detectó irregularidades por 812 millones de pesos en 418 concesiones.2

Continuará…

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[1] Ver: Artículo de la redacción con el título: “¿Dónde quedó ‘El nuevo PRI’?”, publicado el 18 de abril de 2017 por el diario electrónico ABC. [En línea]; visible en el sitio: https://www.periodicoabc.mx/donde-quedo-el-nuevo-pri/80158, consultado el 7 de diciembre de 2017 a las 19.10 hrs.

2 Ídem.

CARTA PÓSTUMA A SALVADOR BORREGO.

BORREGO

SALVADOR BORREGO ESCALANTE.

PRESENTE.

Don Salvador:

      No sabe cuánto me apenas, de veras, no haberlo podido conocer en persona. Su partida, créamelo, deja a México un poco huérfano, un poco menos México.

        Es cierto que habrá muchos compatriotas que vean en Usted un bastión de causas perdidas, identificándolo con algunos de los peores aspectos del conservadurismo más rancio, vinculado a la oligarquía y al clero. Podría ser, no excuso que pudiera asistirles la razón en algún aspecto. Allá cada quién en sus creencias y opiniones.

       Yo, me quedo con la experiencia vital que la lectura de sus libros me produjo. Me explico: Usted no llegó a saberlo, pero en algún escrito he hecho énfasis en cómo la influencia de mi abuela Esther fue decisiva en mi formación: seguido rezaba yo con ella desde temprano y mi fervor alcanzó los primeros veinte años de mi vida marcándolos con una devoción digna de elogio de no ser porque a partir de los veintitantos dejé de frecuentar la iglesia por causas que no tiene sentido reseñar aquí; junto con esa formación recibí otra, laica podríamos decir, que me tragué enterita, que constituye el eje de las creencias de millones de mexicanos, plagada de lugares comunes: Cuauhtémoc, víctima del “conquistador”; Miguel Hidalgo y Costilla, “Padre la Patria”; Agustín de Iturbide, traidor al México incipiente; Benito Juárez, “Benemérito de las Américas”, adalid de la República y prócer de la legalidad; Porfirio Díaz, déspota; etc., así llegué a los 15 años de edad.

       Por esas fechas, cayó en mis manos un libro, la Breve Historia de México,1 del ilustre José Vasconcelos, y como deje escrito en algún sitio: “troné como chinampina. Todo lo que me había contado mi abuela […] desde la atalaya de su memoria y su condición de ex–maestra de escuela primaria en su natal Coyame, era falso o, por decir lo menos, discutible; controvertible, polémico. La revelación fue un golpe: El México que había aprendido a querer, que había comenzado a interpretar y a conocer, del que empezaba a sentirme orgulloso a través de sus mitos y héroes, se me deshizo entre los dedos”. Cada dos por tres arrojaba el libro a algún sitio, enfurruñado y dolorido; luego lo retomaba y así; ya después vendrían otros, con José Fuentes Mares a la cabeza, que me ayudaron a entender lo complejo de esa construcción a la que llamamos: “Verdad histórica”; a su lado, de su mano, comprendí que no hay nada como “verdades sabidas”; que no existen héroes ni villanos de tiempo completo; que los “buenos” y los “malos” son, por decir lo menos, visiones parciales de una realidad a medias.

      Luego llegó a mis manos “Metas políticas”;2 el primer libro que leí de su autoría. Si Vasconcelos y Fuentes Mares fueron una revelación, “Metas políticas” fue un mazazo. Me conmovió, me sacudió por dentro, porque comprendí que había un orden, un concierto en el mundo, en el quehacer público, en la actividad política, y que no necesariamente se regía por el interés común, vamos, ni siquiera por buenas intenciones. Merced a Usted, comprendí que la historia es un mosaico, un rompecabezas de multitud de piezas que brinda una imagen íntegra, no necesariamente agradable de ver, empero, bella en sí misma por el intento de orden en el caos. Como he dicho: intentar el examen de la historia desde el prejuicio, la mentira, la exageración o el despropósito, de lo que está lleno la historia oficial, nos mutila como nación; algo nos cercena del alma como ciudadanos, como mexicanos. Pues vino Usted, con sus libros, a sembrar inquietudes y también a develar un montón de misterios en mi ánimo, invitándome no a creerle a Usted a pie juntillas, por el contrario: dudaba y más leía y más investigaba y más dudaba en un círculo virtuoso fantástico: Usted, me hizo el regalo más maravilloso que cabe esperar de alguien: me invitó a pensar; a decidir por mí y para mí; a cuestionarlo todo y a creer sólo aquello que parece verosímil, razonable, lógico; pero, en cualquier caso, que parece así luego de una reflexión.

       Aprendí con Usted, gracias a Usted, que la política en México, hoy por hoy y desde hace décadas, a falta de convicción y auténtico espíritu de servicio, se alimenta de la alharaca y del escándalo; de verdades a medias y de mentiras completas; de coyunturas más que de convicciones; de traiciones flagrantes y “olvidos” estratégicos; de egolatría e intereses ruines; de ignorancia y sumisión a la espera de un mendrugo. A los 15 años, aunque no sabía qué quería hacer con mi vida sí sabía qué no quería ser y se lo debo a su palabra escrita.

       También gracias a Usted, virtud a su valentía, perdí dos miedos: el miedo a pensar por mí mismo, lo que no es garantía de nada, por supuesto, soy humano y soy falible, pero me brinda una gloriosa sensación de libertad; y a decir lo que pienso, pésele a quien le pese e incomode a quien incomode; no vine yo ni estoy para agradar a nadie. Evidentemente no comparto todos sus puntos de vista; pero Usted me brindó ese regalo precioso: el de la libertad de pensamiento; y de muy pocas personas puedo decir que he recibido algo tan valioso.

       Descanse en paz, don Salvador; que en gloria de Dios esté y, en nombre de millones de lectores anónimos, perdón por el atrevimiento, le agradezco desde lo más profundo del corazón su valentía e integridad intelectual para con este México que tanto amó.

Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com

1 VASCEONCELOS, José. Breve Historia de México. 22.ª edición. C.E.C.S.A. México. 1978.

2 BORREGO ESCALANTE, Salvador. Metas Políticas. Editorial Tradición. México. 1983.

VACACIONES 2017.

 

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      De veras, necesito de inmediato otras vacaciones. En éstas me fue del nabo.

    Pregúnteme si leí, ¡Oh my God! ¡Naranjas! Del afamado montonsote de libros se me quedó en el librero medio montón. ¿Las causas de la tragedia? De salud, sin más: me insolé; me achicharré (la grasa nomás chirriaba y parecía yo luz de bengala); como Cuauhtémoc, terminé con los pies hechos asado… de puerco; y me dio un refrío con tos de perro que yo, que aborrezco ir con el médico, fui arrastrando mis miserias a un consultorio con una fiebre que me hacía ver visiones y las estupideces habituales que nomás imagino pasaron frente a mis ojos, apagados y legañosos, en espléndido technicolor.

     Seguro de que la crítica no se hará esperar, me vale, y ahí va el listado de libros que leí en estas vacaciones; advertidos mis cuatro o cinco lectores (yo creo que así andan de mal mis números) de que si no les gusta esa relación, pueden ahorrarse el refunfuño e irse a… el penúltimo párrafo, que es donde empieza el remate de estos doloridos renglones.

     El primero que leí, y me mató, fue “La Paz de los Sepulcros”, de Jorge Volpi;1 cruda, lúcida, evocadora, la novela narra un crimen horrendo con un trasfondo esdrújulo (nostálgico-periodístico-necrófilo-político) muy bien escrito; lo recomiendo ampliamente. El segundo fue la sorpresa deslumbrante de un autor mexicano a quien no había leído, Daniel Salinas Basave, y que me encantó con “Vientos de Santa Ana”;2 ambientada en una frontera vívida y espeluznante, la novela recrea al siniestro Jorge Hank Rhon, famoso por sus excesos y desplantes, que inmortalizaría la absurda, estúpida y terrible frase que, no obstante, no le impidió ganar la Presidencia Municipal de Tijuana: “La mujer es mi animal favorito; ambas novelas me recordaron a Héctor Aguilar Camín en sus mejores días; la tercera novela fue la ansiada “Eva”, de Arturo Pérez Reverte,3 otra delicia, como no podía ser de otro modo si del español se trata; intriga militar que transcurre en Marruecos tras la saga del tesoro español enviado a la URSS al inicio de la Guerra Civil.

     Decepciones escalofriantes por inesperadas —venían con una crítica excelente—: “El que mueve las piezas”,4 de Ariel Magnus; y “El asesinato de Margaret Thatcher”,5 de Hilary Mantel, no me gustaron nadita; en mi opinión, como luego se dice, “mucho ruido y pocas nueces”; otros que ni fu ni fa, “Reflejos en un ojo dorado” de Carson McCullers6 y “Fantasmas” de Paul Auster; insulsas y baladíes.7

     El último de Dan Brown, “Origen”,8 y “Estados Unidos de Japón”,9 de Peter Tieryas, merecen mención aparte; el primero es una vuelta de tuerca al género de este escritorzuelo a quien llevo leyendo desde hace años alimentado más por el morbo, entiéndase curiosidad malsana, que por otra cosa; si a la historia repelente de “El Código Da Vinci”,10 constituye un ataque directo, malicioso y brutal, contra la creencia de millones de cristianos; esta novela lo regresa al oscuro origen de su fijación enfermiza contra la religión, a través de una historia facilona mal estructurada y peor escrita, cuyo eje es la negativa absoluta y tajante respecto de la existencia de Dios al amparo de una auténtica idolatría respecto de la noción de “ciencia”; ésta fue la gota que derramó el vaso, jamás pienso volver a leerlo, basura como es. En cuanto a la segunda, cumple con la promesa de ser una brillante novela de ciencia ficción y no queda a deber nada respecto de las expectativas que genera, amén de que contiene algunas reflexiones muy oportunas en materia de crítica social; pero no deja de ser ciencia ficción, un género que, después de Isaac Asimov, a quien leí en virtud de los buenos oficios de mi amigo Eslí, otro lector compulsivo, no termina de gustarme del todo; aunque, como luego se dice —Asimov dixit)—: “Una idea pobre bien escrita es probablemente más aceptada que una buena idea pobremente escrita”;12 pues este libro, bien escrito está.

     El último de Almudena Grandes, “Los pacientes del doctor García”,11 no llegué a concluirlo; por ahí se quedó en la treintava página, en un preámbulo que, como todo lo de esta escritora entrañable, promete y promete mucho. De los anunciados, muchos textos se quedaron en el librero, pues; ya vendrán otras fechas de ocio y habrá tiempo, espero, de poderlos comentar.

      A mis cuatro o cinco lectores, y en general a aquellos que pasen sus ojos por estas líneas —menos las excepciones de rigor, que ya van en sus buenos diez u once individuos e individuas y ellos saben quiénes son (no se hagan)—, un cálido, fraternal y cordial abrazo; lo mejor en este 2018 que recién arranca; que sus sueños se colmen; que Dios los bendiga y que a todos nos guíe; que la felicidad toque a su puerta una vez y otra y otra; ¡Ah! Y ya puestos: que termine de bajar los ocho kilos que traigo de más y me hacen parecer cacahuate M&M sin cubierta de colores, que se me quite la tos, que Pittsburgh alcance su séptimo anillo, que no gane Andrej Manuel y sí Anaya, que yo concluya mi tesis de doctorado, que Luis baje de peso y se rasure, que ya llegue María de allá de donde anda, que se vaya Adolfo a iniciar su carrera, que Camila no se coma mis libros (lleva dos) y que allá por Semana Santa termine yo de una buena vez con mi montón de novelas por leer.

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1 VOLPI. Jorge. La paz de los sepulcros. DEBOLSILLO. México. 2016.

2 SALINAS BASAVE, Daniel. Vientos de Santa Ana. Literatura Random House. México. 2016.

3 PÉREZ REVERTE, Arturo. Eva. Alfaguara. México. 2017.

4 MAGNUS, Ariel. El que mueve las piezas. TusQuets. México. 2017.

5 MANTEL, hilary, El asesinato de Margaret Thatcher, Destino. México. 2015.

6 McCULLERS, Carson. Reflejos en un ojo dorado. Seix Barral. México. 2017.

7 AUSTER, Paul. Fantasmas. Seix Barral. México. 2016.

8 BROWN, Dan. Origen. Planeta. México. 2017.

9 TIERYAS, Peter. Estados Unidos de Japón. Ediciones B. México. 2017.

10 BROWN, Dan. Código da Vinci. Umbriel. España. 2003.

11 GRANDES, Almudena. Los pacientes del doctor García. TusQuets. México. 2017.

12 Artículo de la redacción, con el título: “Isaac Asimov nació hace 98 años. Cinco citas imprescindibles”, publicado el 2 de enero de 2018 por el periódico El Universal.

 

CARTA ABIERTA A UN TAL “JULIUS MARCIALIS”.

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Omito el saludo porque desconozco si el apelativo ridículo de “Julius Marcialis” es apodo, alias, mote o seudónimo y yo sólo trato con personas de carne y hueso, con nombre y apellido.

Semanas atrás, el 17 de diciembre, publicaste en tu cuenta de Facebook un texto dirigido a la Diputada Nadia Siqueiros. No tenía computadora a mi alcance, de ahí estos párrafos aparentemente tardíos aunque indispensables.

Me tomo la molestia de esta misiva en lo que, coloquialmente, suele llamarse “derecho de réplica” ya que en tu mamotreto me citas descontextualizándome. En primer lugar: yo no idolatro a nadie, imbécil, porque tengo claro que Dios sólo hay uno y es el verdadero y no reconozco ni adoro imagen alguna; y no sé lo que es “deshacerse” por nada ni por nadie ni, mucho menos y a diferencia tuya, ser criado de ninguno. Ni tampoco olvidé hacer mención de ningún tipo pues la “deslealtad” que refieres no era objeto de mi misiva. La carta es clara y se explica por sí sola y no atiende a “afanes y estrategias diversas”; la escribí porque respeto profundamente a quien no se deja arrastrar por corrientes de moda ni se somete a presiones arbitrarias y defiende a cabalidad sus creencias y puntos de vista; como ocurrió en ese momento cuando un grupúsculo de pseudofeministas, con agentes del Gobierno a la cabeza, se empeñaron en coartar el derecho a la libre expresión y circulación de la ideas y la Diputada Nadia Siqueiros les salió al paso haciendo lo único que cabía hacer: ignorarles en su sórdido fanatismo.

El que olvidó cosas o simplemente las ignora, eres tú, como procedo a demostrártelo: lo primero que debo decirte es que te toma demasiadas palabras, mal pensadas y peor escritas, para decirle “traidora” a la Diputada Siqueiros. Para un fin tan indigno y miserable te podrías haber ahorrado los primeros párrafos que sólo sirven para evidenciar tu ignorancia abismal: en tu lógica torcida, “La Malinche”, a quien llamas “infiel y desleal indígena”, traicionó “a su propio pueblo”; de hecho, te preguntas, retórico: “¿Por qué se considera a doña Marina o “La Malinche” una traidora a su pueblo? ¿Por qué, hoy en día se tiene de ella el recuerdo más negro entre los mexicanos?”, por ignorancia, te respondo; porque gente como tú, víctimas de analfabetismo funcional, leen sin entender y comprenden de lo leído lo que les da su gana o lo que su incultura les permite. Doña Marina no traicionó a su pueblo por la simple razón de que en 1519 los indígenas no formaban una nación y estaban enfrentados entre sí a muerte, lo que se demuestra si se atiende a que, en el enfrentamiento final entre españoles y aztecas, decenas de miles de tlaxcaltecas combatieron del lado de los primeros;1 sólo en la batalla de Cholula se habla de entre 3 mil y 5 mil indígenas, donde también había totonacas, peleando al lado de Cortés (y, por cierto, se escribe “Cortés” y no “Cortez”).2

Luego, afirmas que “la deslealtad a los amigos y compañeros de afanes y luchas políticas, es algo bajo, deleznable”; ¿“Lucha” Castro y Víctor Quintana son o han sido amigos y compañeros de afanes y luchas políticas? ¿De quién? De los panistas no, que yo sepa; si ha habido alguien que ha lastimado al PAN y todo lo que representa son estas personas; y la contienda del 2016, no te engañes, la ganó el PAN; porque no sólo ganó la Gubernatura, triunfó en 16 distritos electorales, se hizo de 29 alcaldías, en tres de los municipios de los cinco más importantes, y ganó 27 sindicaturas.3 Además con ese párrafo dejas en claro que efectivamente no tienes ni idea de lo que afirmas y que de historia reciente tampoco sabes nada; ¿sabes quién fue el legislador más incómodo para Vicente Fox y Felipe Calderón? Sí, adivinaste.

Posteriormente dices que la Diputada actuó como le reprochas “con el simple afán de denostar la lucha que el grupo de personas, políticos o simples ciudadanos, como lo es un servidor, hemos emprendido para lograr para nuestros hijos un mejor Chihuahua, Me siento traicionado por parte de dicha diputada, a quien en mala hora otorgue mi voto”; ¿quieres decir que el cuestionamiento que una legisladora le formule al gobierno ultraja a los ciudadanos? ¿No sabes (no, claro que no sabes, eres un ignorante) que el ejercicio del cargo de legislador implica irresponsabilidad plena de sus dichos? Lo anterior se explica porque es preciso asegurarles absoluta independencia en el ejercicio de sus funciones, con objeto de que los demás poderes no estén en aptitud de coartarlos; para ese fin la Constitución, artículo 67, dota a los diputados de irresponsabilidad. Ésta no es una previsión de cuño reciente; en su Manual, Tomas Jefferson apunta que los privilegios de los individuos del Parlamento “aunque tuvieron principios muy débiles y obscuros, han hecho después constantemente los mayores progresos”.4

Por otro lado, no te permito ni consiento consejo alguno, primero porque no te lo he pedido; segundo, porque no estás capacitado para ello como es evidente de tu misiva; y tercero, porque dices que antes de volcarme, antes de descomponerme “en halagos y zalamerías” debería entender que la política no es un llevar y traer chismes; ¿Cómo podría hacerlo si los hechos que refieres son posteriores a mi escrito? Entre las muchas cualidades que me adornan, la clarividencia no forma parte de ellas; te reto a que extraigas de mi carta una sola línea que aluda a chismes o dimes o diretes; te repito: mi carta tenía un solo propósito y éste quedó muy claro; de donde se ve que, otra vez, en tu estulticia, te equivocas y confundes la gimnasia con la magnesia.

Por último, como no suelo jugar con lodo, te advierto que es la primera y la última vez que me ocupo de tus escritos.

Contácteme a través de mi correo electrónico o síganme en los medios que gentilmente me publican, en Facebook (Luis Villegas) o también en mi blog: https://unareflexionpersonal.wordpress.com/

Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com

1 Luis Barjau. Citado en el artículo de la redacción con el título: “La conquista de La Malinche”, publicado el 6 de septiembre de 2009 por la revista Proceso.

2 Geoffrey G. McCafferty Geoffrey G. McCafferty “La matanza en Cholula: crónicas de facciones y la arqueología sobre la conquista española” en revista Elementos, número 102, año 2016. Pp. 3-16. Pág. 6.

3 Visible en el sitio: http://www.ieechihuahua.org.mx/

4 JEFFERSON, Tomas. Manual de derecho parlamentario. Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. LVIII Legislatura. México. 2002. Pág. 27.