¿VENEZUELA NO?

Colage

    Mucho se ha hablado de los lazos entre AMLO y Venezuela. Es un hecho que Yeidckol Polevnsky de manera pública ha admitido la existencia de las alianzas con ese Gobierno en su carácter de intermediaria.

   Comisionada para tales menesteres, la Presidenta en funciones de MORENA precisa respecto de AMLO y su hipócrita distanciamiento: “Lo que haga hacia Americana Latina o hacia donde… le va a ser severamente criticado; y entonces, ha tratado de […] cuidar, un proceso que tiene atrás el poder transformar este país, poder, porque hay que ganar para cambiar al país; es una realidad que desde lejos no podríamos hacerlo; y creo que eso ha hecho que él mismo se prive de convivir más con… con las historias y las revoluciones de América Latina”.1

   Es decir, Polevnsky reconoce de manera abierta la simulación de AMLO; quien por mero cálculo político ha disfrazado sus vínculos con estos movimientos. Ahora bien, esa tendencia no tendría nada de malo si se limitara a su aspecto ideológico más o menos utópico; pero tanto Polevnsky como Héctor Díaz, ideólogo de MORENA, precisan lo necesario que es integrar a México, desde el Gobierno, “a los países de América Latina que están haciendo los cambios”.2

   “¿Cuáles cambios?”, puede uno preguntarse; ésos que hace días, también públicamente, detalló Paco Ignacio Taibo II. Ejemplifica el escritor: un día después de ganar las elecciones, López Obrador recibe a los altos hombres de las finanzas mexicanas; parafraseándolos dice: “No. No. Cuidado, Andrés, porque, si avanzan ustedes en este sentido, nos llevamos las fábricas a Costa Rica”; su propuesta, frente al hipotético chantaje —uno de los principales ideólogos del movimiento y más cercano asesor de AMLO—, es clara: si ese mismo día, “a esa misma hora, no estamos dos o tres millones de mexicanos en la calle diciendo: ‘Si te quieren chantajear, Andrés, exprópialos. […] la presión social a la que puede ser sometido un caudillo, por más radical, competente y honesto que sea, es tremenda. Necesita la presencia del movimiento social detrás que impulse hacia el cambio”.3

   ¿No que no, Venezuela? ¿No que no, a la radicalización? ¿No que no, a las expropiaciones? No es cosa de salir con babosadas del tipo: ésas son ocurrencias de Taibo; no señor; no se trata de manifestaciones aisladas o inconexas; es la conclusión categórica de seguir la senda que marca una izquierda incompetente porfiada en modelar el necesario combate al neoliberalismo con políticas de socialismo trasnochado que ensalza a Cuba, a Venezuela, como logros paradigmáticos.

   Radicalismo más que demostrado, ¿quién no recuerda su propuesta de fusilar traidores en el Cerro de las Campanas?4 ¿También ése es un giro retórico? ¿Una metáfora? Taibo II es integrante de Morena y preside una de sus comisiones.

   Miente AMLO, mienten sus corifeos, mienten sus candidatos; y se burlan, en sus barbas, de los ciudadanos crédulos; ésos que como Gabino Barrera, no entienden razones y han decidido desconectar el cerebro, hartos de pensar por sí mismos: desesperados, deseosos, añorantes, de un régimen que los mantuvo jodidos pero contentos.

   Contácteme a través de mi correo electrónico o síganme en los medios que gentilmente me publican, en Facebook (Luis Villegas) o también en mi blog: https://unareflexionpersonal.wordpress.com/

Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com

1 Visible en el sitio: https://www.youtube.com/watch?v=MyTM72y3ptc (a partir del minuto 20.26), consultado el 27 de abril de 2018, a las 21.20 hrs.
2 Artículo de la redacción titulado: “Dirigente de Morena llama a integrar a México a la Revolución Bolivariana”, publicado el 23 de octubre de 2017 por el periódico El Financiero. Énfasis añadido.
3 Visible en el sitio: https://www.proceso.com.mx/531937/empresas-que-chantajeen-a-amlo-deben-ser-expropiadas-paco-ignacio-taibo-ii consultado el 29 de abril de 2018, a las 01.52 hrs.
4 Visible en el sitio: https://www.trendsmap.com/twitter/tweet/990579298661740544 consultado el 01 de mayo de 2018, a las 11.35 hrs.
Anuncios

PEJENDEJADAS.

Chavez AMLO

   Dice la conseja popular que: “no hay peor ciego que quien no quiere ver ni sordo que quien no quiere oír”.

   Yo agregaría que hay derecho a ser pendejo mas no hay derecho a abusar. Desde hace semanas, los corifeos de AMLO buscan destruir, minimizar o desarticular las inconsistencias insalvables de su discurso o de la oferta política que representa.

   Más allá de los tránsfugas que lo cobijan desde multitud de candidaturas interesadas en el continuismo de corrupción e impunidad —Manuel Bartlett, Fernando González, Esteban Moctezuma, Armando Guadiana Tijerina, etc.— la tarea de limpiar la imagen de AMLO resulta imprescindible dada la cantidad de sus mentiras, contradicciones y dislates.

   Circula un video donde Tatiana Clouthier señala que: “Es una pendejada decir que AMLO hará de México un Venezuela”;1 a ver, Tatiana, Tatianita (imagíneme el lector atusándome el bigote al estilo de Fernando Soler), el asunto no es que lo asevere yo —o alguno otro pendejo—, lo afirma la propia gente de MORENA.

   Héctor Díaz, Presidente de la Comisión de Honestidad y Justicia asegura que la importancia de integrar a México, desde el Gobierno, “a los países de América Latina que están haciendo los cambios, como Venezuela, a fin de consolidar los cambios y profundizarlos”.2 De hecho, su Presidenta en funciones, Yeidckol Polevnsky, públicamente admite su simpatía por la “Revolución Bolivariana” y enaltece “lo mucho que hizo el comandante Chávez”; de quien afirma tuvo el “privilegio de conocer” y “admirar plenamente”.3 ¿Quién miente?

   En otro video, patético también, la misma Tatiana  difunde un supuesto manual para defender a AMLO de la “guerra sucia”;4 en él habla de la disyuntiva en juego: “continuidad o cambio”. ¿Continuidad o cambio, Tatiana? ¿Qué pretende decirnos? ¿Que AMLO es una alternativa… de cambio? ¿En serio? ¿AMLO? ¿Un ex-priísta y ex-perredista rodeado de ex-priístas y ex-perredistas? Ése es el primer infundio inocultable: intentar convencernos de que un hombre con su biografía y trayectoria, plenamente probadas, pueda significar un cambio para México.

   Pretender, como a toda costa lo intentan sus seguidores, que AMLO o la Coalición que encabeza no son más de lo mismo no puede obedecer más que a uno de cuatro de los siguientes motivos, se trata: 1.º, de un completo ignorante de la historia y de la política de este país, que no sabe ni entiende qué es el populismo, la demagogia o la izquierda retrógrada; 2.º, de un vividor corrido de algún partido político —o de varios—, desesperado tras un “hueso”; 3.º un papanatas bueno para nada, quien espera con la mano tendida que venga un mesías tropical a sacarlo de su triste condición; o 4.º, es uno de esos socialistas trasnochados que siguen cantando loas a Lenin, Mao o —en su versión más “progre”— a Lula o a Chávez; de todos, creo que estos últimos son los peores.

    Contácteme a través de mi correo electrónico o síganme en los medios que gentilmente me publican, en Facebook (Luis Villegas) o también en mi blog: https://unareflexionpersonal.wordpress.com/

Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com

1 Visible en el sitio: https://www.youtube.com/watch?v=6W7nex2QaPg consultado el 27 de abril de 2018, a las 21.10 hrs.
2 Artículo de la redacción titulado: “Dirigente de Morena llama a integrar a México a la Revolución Bolivariana”, publicado el 23 de octubre de 2017 por el periódico El Financiero. Énfasis añadido.
3 Visible en el sitio: https://www.youtube.com/watch?v=MyTM72y3ptc (a partir del minuto 16.27), consultado el 27 de abril de 2018, a las 21.20 hrs.
4 Visible en el sitio: https://www.proceso.com.mx/531714/tatiana-clouthier-difunde-manual-para-defender-a-amlo-de-la-guerra-sucia consultado el 27 de abril de 2018, a las 21.00 hrs.

 

Carta abierta a Martín Chaparro

congreso

Martín Chaparro:

   Me anticipo: no faltará quien juzgue impropio publicar, sin tu consentimiento, un intercambio privado de mensajes; dado nuestro carácter de figuras públicas, y tu desempeño como líder de MORENA —sí, lo confieso, te busqué en Google, antes de eso no tenía ni la menor idea de quién eras o qué hacías—, me parece pertinente esta misiva.

   El antecedente de estos párrafos es el correo que me enviaste; la cosa comenzó con una reflexión, ésa donde afirmé: “el tabasqueño se limitó a machacar los lugares comunes de su campaña incluida la barbaridad esa de que éste es el cuarto momento de la República con él al frente, al lado de Benito Juárez, Fco. I. Madero y Lázaro Cárdenas”.1 Por esa razón, me mandaste un correo: “El asunto es opinar…”, como dando a entender que no sé lo que escribo; impresión que se confirma cuando intentas aclararme las tres grandes transformaciones: Independencia, Reforma y Revolución; y porque concluyes con lo que —imagino— pretendió ser fina ironía: “Digo, sólo como acervo cultural”.

   De inmediato, repliqué: “Cuando quieras debatir donde quieras, cuando quieras, de lo que quieras”; empezando —te manifesté— por esa estupidez de que tu candidato es émulo de cualquiera de los tres personajes y de los alcances de esos llamados tres momentos; tu respuesta fue, cito: “¿Cómo entrar en polémica con alguien que en un comunicado de un renglón, utiliza una misma palabra cuatro veces ‘quieras’ como si no existieran en nuestro idioma tanto sinónimo?”.

   No sabía que para lanzar un reto necesitara escribirte un poema… chicuelo; lo cierto es que la reiteración de que te dueles fue producto de la indignación. En primer lugar, me pareció lamentable e injustificada la descalificación implícita en tu correo.

   En segundo, mi alusión a los tres momentos de la República —equivalente de las “tres grandes transformaciones”— es acertada, pues así las refiere AMLO. El Universal da cuenta, solamente por mencionar un caso, que según él, su lucha tiene como antecedente las “tres grandes transformaciones que ha registrado la historia de nuestro país: la Independencia, la Reforma y la Revolución”.2

   En tercero, la mención de los tres personajes es correcta; a ellos se refiere AMLO de forma reiterada; un artículo del Excélsior se titula: “Quiero ser como Juárez, Madero o Cárdenas: AMLO”;3 así que el desfase o la falta de correspondencia entre las “tres grandes transformaciones” y los tres personajes indicados, se la tendrías que explicar al asno de tu candidato; quien es el que los mezcla y confunde.

   En cuanto a ti, me parece el tuyo un modo nada sutil y desangelado de escurrir el bulto a un desafío claro y directo; sin conocerte, habría creído que no serías capaz de emplear una artimaña tan fútil en momentos tan álgidos para hacerte a un lado; en fin, es evidente que no cuentas con lo necesario —empezando por el talento— para aclararle a tu líder el tamaño de las estupideces que dice y las mentiras que cuenta.

   “El buen juez por su casa empieza”, Martincillo; cuando enfrentes a tus hordas, las embozales y les ponga los puntos sobre las íes sobre los yerros y desatinos que constituyen sus propuestas de Campaña, vienes, platicamos y hasta un cafecito nos podemos tomar.

Saludos. 

Luis Villegas Montes.

1 “AMLO MAYWEATHER”.
2 Artículo publicado el 2 de enero de 2018, suscrito por Misael Zavala.
3 Artículo publicado el 4 de enero de 2018, suscrito por Isabel González.

 

AMLO Y SUS INCHES HINCHAS.

 

   IMG-20180402-WA0020

   Hace exactamente seis años cuatro meses, escribí una reflexión relativa al ridículo de Peña Nieto en la FIL de Guadalajara, en cuyo último párrafo me dolía no de su ignorancia (compartida por millones de nosotros); lo escalofriante, escribí, es que pudimos constatar que se trataba de un mexicano más “y lo que esta hora demanda son políticos, hombres y mujeres, extraordinarios; capaces de enfrentar las circunstancias extraordinarias que nos asedian, que nos agravian, que nos ofenden”.1

   Hace tiempo que en México nos acostumbramos a vivir como si estuviéramos en una novela de Stephen King, instalados permanentemente en una realidad truculenta. Rosa Montero nos recuerda que, para Freud, “lo siniestro es la irrupción del horror en lo cotidiano”;2 pues cuando parecía que lo habíamos vivido, padecido, todo, viene la realidad a desmentirnos, dispuesta a mantenernos en ese lugar siniestro donde el horror toca a diario nuestra puerta; cuando parecía que podíamos sobrevivir a un imbécil viene otro con más ínfulas a desmentirnos; y lo peor: no viene solo, los escoltan una cáfila de trúhanes; una horda de bribones quienes al amparo de su misticismo, pretenden borrar sus faltas como si se hubieren sumergido en las aguas del Jordán.

   Por un instante planteémonos con seriedad ese asunto de que, en efecto, el Papa Francisco es experto en seguridad y está más puesto que un calcetín para venir a echar una manita, que las finanzas nacionales se van a sanear con el trámite de quitarle la pensión a los ex-presidentes y vender el avión presidencial, que nuestra independencia económica pasa por la construcción de dos o tres refinerías, que a pesar de no haber trabajado en doce años y administrado de manera opaca millones de pesos del Erario AMLO es la quintaesencia de la honradez, que el perdón a los integrantes de la Mafia del Poder constituye un hito en la reconciliación nacional y la amnistía a los criminales su consecuencia lógica, que es la encarnación rediviva de Juárez, Madero y Cárdenas, ¿de qué modo le son útiles las alimañas que lo rodean? ¿Por qué las trae? ¿Para qué?

   Pensemos en Chihuahua; tomemos un solo caso: Cruz Pérez Cuéllar; ¿de qué manera le abona su biografía? ¿Con qué cara? ¿Con qué honra? ¿Con qué imagen? ¿Con cuál ejemplo puede colaborar en el proyejto de Najión? ¿De qué forma son compatibles?

   De botepronto ya sabemos la respuesta: en los demás partidos el más pelón se hace una trenza; posiblemente sea cierto, pero ése no es el quid pues no estamos hablando de eso; lo que estamos preguntándonos es: ¿De qué forma Pérez Cuéllar le abona a las buenas intenciones de Andrés Manuel? E igual podemos preguntárnoslo sobre Bartlett, Korrodi, Fernando González (yerno de la Gordillo) o Alfonso Romo, a quien AMLO acusó de haber comprado Asemex “en 120 millones de dólares, una vez que el gobierno la había limpiado y aceptado pérdidas por 510 millones de dólares, aproximadamente”.3

   Lo triste del caso es que, quien a estas alturas cree en AMLO, es porque ya renunció a pensar por sí mismo y desesperadamente necesita una excusa para dejarse ir y permitir que venga el Mesías a resolver su vida. Es eso o anda viendo qué se lleva.

Contácteme a través de mi correo electrónico o síganme en los medios que gentilmente me publican, en Facebook (Luis Villegas) o también en mi blog: https://unareflexionpersonal.wordpress.com/

Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com

1 “EN DEFENSA DE LA IGNORANCIA DE PEÑA NIETO”.

2 MONTERO, Rosa. La carne. Alfaguara. México. 2017. Pág. 51.

3 LÓPEZ OBRADOR, Andrés Manuel. FOBRAPROA, expediente abierto. Grijalbo. México. 1999. Pág. 33.

 

AMLO MAYWEATHER.

combo_trump_amlo_0

   Muy lejos estoy de pensar que AMLO sea el mejor kilo por kilo en su categoría —como sí lo creo de Floyd Mayweather—; el título de estas líneas se explica porque en el debate del 22 de abril quedó claro que, al igual que el púgil, AMLO tiene una guardia muy cerrada y de idiota “mete el cuerpo”.

   De ladito, esquinado, sonriendo cínicamente, atrincherándose en que va arriba en las encuestas, el tabasqueño se limitó a machacar los lugares comunes de su campaña incluida la barbaridad esa de que éste es el cuarto momento de la República con él al frente, al lado de Benito Juárez, Fco. I. Madero y Lázaro Cárdenas.

   Inmodestia aparte, AMLO no contestó ninguno de los cuestionamientos directos ni se “enganchó” con ninguna de las invectivas de que fue objeto. No defendió a Alfonso Romo, su coordinador, a quien públicamente en su libro sobre el FOBAPROA acusó de ladrón; no supo explicar —y sí se contradijo— su propuesta sobre la amnistía a los delincuentes; increíblemente, afirmó que “no significa impunidad”; ah carajo, si la amnistía no es impunidad por definición, ¿entonces qué es? ¿Camote? Habla de justicia y de combate a la impunidad sin explicar el perdón ofertado a la “Mafia del Poder” con Carlos Salinas y a Enrique Peña a la cabeza.

   Su demagogia pareciera no tener límites y llegó a un punto álgido al incluir, dentro del  “grupo de expertos” para elaborar un plan de seguridad, al Papa Francisco; el domingo lo volvió a repetir, sin sonrojos y en cadena nacional. Me imagino que el Papa estaría muy agradecido y vendría corriendo a apoyar a un proabortista de closet.

   Para variar, las mentiras menudearon; enfático, empezó diciendo que como Jefe de Gobierno redujo la incidencia delictiva pero “olvidó”, tuvieron que recordársela, la “Marcha contra la delincuencia del 27 de junio de 2004”; cuando cientos de miles de ciudadanos tomaron las calles, principalmente, en la ciudad de México, para reclamar la inseguridad rampante.

   En resumen, se vio al AMLO de siempre: embustero, populista, demagogo, incapaz de explicar de qué ha vivido los últimos quince años; qué ha hecho con  los miles de millones de pesos que ha recibido vía su Partido, MORENA; y cuánto ganan sus hijos y hermanos dentro de él; el mismo Pejehablador que afirma sin ton ni son qué debe hacerse sin detallar el cómo; “El Chimoltrufio” que omite responder porqué en un foro propone y promete una cosa y, cambiado el escenario, propone y promete otra.

   Pues a pesar de la exhibida épica, creo que AMLO salió indemne. Eso debería horrorizarnos; significa, que uno de los políticos más corruptos e ineptos que ha producido este país —lo que ya es mucho decir— sigue estado firme en el ánimo de los mexicanos; eso habla de nuestro desaliento, del hartazgo, de la falta de imaginación y de nuestra incapacidad de generar alternativas plausibles.

   Lo que es peor, esa visión miope, falaz, incapaz de asumir la propia responsabilidad como punto de partida para construir una nueva realidad más luminosa, parce compartida por miles de ciudadanos cuya única esperanza para transitar a un México mejor, tal pareciera, es aceptar los espejitos que les ofrece un merolico con aires mesiánicos rodeado de una pandilla de conocidos rufianes. Esperemos que el pueblo de México “se faje”.

   Contácteme a través de mi correo electrónico o síganme en los medios que gentilmente me publican, en Facebook (Luis Villegas) o también en mi blog: https://unareflexionpersonal.wordpress.com/

Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com

 

 

EL CUMPLE DE LUIS.

Luis cantando con Juan Ramón editada

El sábado, andaba yo de patita de perro. Contar los detalles no viene mucho al caso, porque luego hasta en comercial queda y no es por ahí.

El asunto es que había la necesidad de celebrar varios festejos de manera simultánea y entre ésos iba el de m’ijo “el soldado” —sí, lo captaron: es que se trata de mi hijo el mayor; por no mencionar que anda pelón, como su apá—, quien cumple años el 14 de abril.

Cosa rara en él, porque por lo general anda de rejego y malamansado, el Adolfo aceptó la invitación de ir a la carnita asada; de ese modo, ahí estábamos, en medio de una concurrencia entrañable: Luis Abraham, Adolfo y miguelito, o séase yo.

El asunto no tendría nada de particular porque cumpleaños hemos festejado varios y la cosa habría quedado en eso, en la famosa “carnita asada” y en echarse unas cervecitas al coleto, en excelente compañía; pero no, lo memorable vino de la mano de la curiosidad del Adolfo, quien nunca había escuchado cantar a su hermano mayor.

Hace casi cinco años y medio escribí que uno de tantos fines de semana que me agarró en la ciudad de México pasó por una mesa de billar y otra de dominó; que fue ir al teatro y al estadio Azteca después, a ver un América Monarcas sin chiste; que transcurrió en dos o tres fondas —de excelente yantar—; y que, para concluir, “nos sorprendió a Luis y a mí en Garibaldi, cantando a grito pelón, nada más por el gusto de hacerlo”. Ahí descubrí esa faceta de Luis; lo cierto es que a mi hijo mayor se le da ese asunto de los “gorgoritos”.

     Por ese motivo contraté un karaoke con la esperanza de que no se hiciera el remolón y, ¡Dios mío!, no se hizo; a petición de Adolfo cantó y yo hubiera querido que cantara más, que fuera menos reacio al grito universal de: “¡Otra! ¡Otra! ¡Otra!”, pero no, se montó en su macho de compromisos “preadquiridos”; además no era cosa de abusar pues, como dije, era su cumple.

    En algún punto de la velada, se me empañaron los ojitos, cosa que el Adolfo —quien con los pelos que trae parece “Caballero del Zodiaco”, lleva tres meses sin ir al peluquero—, no podía dejar pasar y me hizo víctima del bullying.

    Lo admito públicamente: ese sábado me mató; me mató ver a mis dos hijos; me mató ver la cara de gusto y de azoro del Adolfo; y me mató escuchar cantar a Luis, tanto tiempo había transcurrido desde la última vez.

    Como sea, vayan estos párrafos en muestra de gratitud por la amistad y la compañía, por los hijos (auténticas “bendiciones”), por el maravilloso regalo de esa tarde-noche, pero sobre todo, para desearle a Luis Abraham, larga vida y felicidad.

   Contácteme a través de mi correo electrónico o síganme en los medios que gentilmente me publican, en Facebook (Luis Villegas) o también en mi blog: https://unareflexionpersonal.wordpress.com/

Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com

PALABRAS CON MOTIVO DE LA ELECCIÓN DEL PRESIDENTE DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DEL ESTADO DE CHIHUAHUA.

F2qP7GmQMsL

   Hablo exclusivamente a título personal.

   Sin la elegancia de quien me antecedió en el uso de la palabra y con la franqueza que me caracteriza.

   Es un hecho que no es público, pero es común a muchos, a todos los que estábamos ahí esa noche en esa sesión privada de Pleno, que a requerimiento expreso de la Magistrada Bercely Holguín, el Magistrado Leo Alvarado respondió, palabras más palabras menos, que la consulta a la Suprema Corte de Justicia de la Nación no era necesaria porque siempre cabía la posibilidad de argumentar el contenido específico de la decisión que adoptáramos, sobre la base de un acuerdo plenario de mayoría indiscutible.

   Yo estaba equivocado en ese entonces.

   Me apena, me avergüenza y así lo asumo, mi falta de confianza en muchos de ustedes y en sus, más que probadas, voluntad e inteligencia para construir consensos.

  Sí, me equivoqué; pero nunca, jamás, he estado tan contento de estar equivocado; porque la decisión de este día, demuestra que sobre cualquier diferencia, es posible el entendimiento sobre la base de la sana intensión.

   No puedo continuar sin hacer, antes, otra vez, una alusión personal.

   Yo le ofrezco, señor Magistrado Julio César Jiménez Castro, en público, lo que hace unos días —y Usted no me dejará mentir— le oferté en privado: le ofrezco una disculpa, porque mis diferendos con Usted no fueron jamás, de índole personal; sé, estoy consciente de ello, de que ha existido, por lo menos de mi parte hacia Usted, ocasión de agravio, las razones o sinrazones que haya tenido yo salen sobrando, porque la incidencia de diferendos de tinte individual quedan en nada, cuando se asiste a la bonhomía de la que Usted, ha dado cabal muestra al declinar en sus aspiraciones legítimas para transitar hacia un consenso unánime que es el que hoy nos reúne.

   Ese gesto, señor, lo caracteriza, lo honra, lo define; y no sabe cómo lamento el no haber podido coincidir con Usted en ocasión de circunstancias más propicias.

   Continuo: estamos aquí para definir el rumbo del Poder Judicial en el Estado de Chihuahua.

   Desde hace mucho tiempo he defendido, una y otra vez, en público y en privado, la noción de que nuestro papel como integrantes del mismo no puede prescindir de un ingrediente político por la simple y sencilla razón de que, por mandato constitucional, formamos parte de esa institución más extensa que se llama: “Gobierno”.

   La encomienda primordial a nuestro cargo es, sí, administrar justicia; pero ésta no es posible sin la concordia y el entendimiento. Primero entre nosotros, pares, entre pares; y luego, con el resto de los poderes del Estado.

   Este gesto que hoy nos congrega sirve como hito para guiar las acciones inscritas en el futuro inmediato: son muchos, y muy demandantes, los retos porvenir, no sólo en lo que toca a esa administración de justicia a la que ya he hecho alusión, sino también en la organización del Poder Judicial; y cito un solo ejemplo: la justicia laboral, pendiente de definirse no sólo en lo sustantivo sino, más importante aún, por lo que a nosotros toca, en lo adjetivo y en todo aquello que le es inherente como pueden ser los recursos humanos o simplemente la infraestructura material.

   Más allá de los avatares que debamos de enfrentar, sirva esta jornada como indicador, como referente, como presupuesto, pero sobre todo, como instrumento orientador de que el diálogo y el consenso son los instrumentos privilegiados para transitar en esta construcción permanente que, a falta de una mejor definición, debemos de llamar: “justicia”.

   Defender, con pasión y convicción lo que se cree que es correcto, honra a quien así procede; pero ceder de las pretensiones individuales en beneficio de un bien colectivo, así definido por la mayoría —o qué mejor, por todos los involucrados—, es algo que va más allá de cualquier definición o concepto porque trasciende la mera palabrería para traducirse en hechos.

   Nosotros, los servidores públicos del Poder Judicial, no somos, ni debemos ser, entelequias, pozos de sabiduría o técnicos impecables, somos eso simplemente: servidores. Ciudadanos comunes y corrientes, con una aptitud o habilidad singular, quizá, cuyas circunstancias individuales nos han llevado a la elevada encomienda de administrar justicia al caso particular.

   El resto, lo de hoy, por ejemplo, es solamente una cuestión de orden, de acomodar las cosas en su justo lugar y medida, para que funcionen mejor en beneficio de ese otro al que acabo de referirme: del ciudadano común y corriente que confía, que espera, que sea verdad plena, pujante, vital y satisfactoria, el mandato taxativo contenido en el artículo 39 de la Constitución General de la República de que: “Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste”.

   Enhorabuena, compañeras y compañeros, por esta jornada; y que, lo que hoy ha ocurrido, sea por el bienestar de los chihuahuenses.

    A Usted, Magistrado, Julio César Jiménez Castro, vayan estas palabras con el respeto y el aprecio que no tuve ocasión de demostrarle.

   A Usted, Presidente, le deseo todo el éxito en su futura encomienda y sepa que en cualquier circunstancia cuenta con mi cabal apoyo en lo que sea menester para que el Poder Judicial sea ocasión de orgullo y confianza para los chihuahuenses.

Es cuanto.