Carta abierta a Jorge Espinoza

Carta abierta Espinoza

JORGE ALBERTO ESPINOZA CORTÉS,

CONSEJERO JURÍDICO DEL ESTADO.

PRESENTE. 

Consejero:

   Recibe un saludo por este medio; te hablo de tú porque si bien jamás tuvimos el gusto de compartir trinchera (nunca te vi ni siquiera de lejos en lucha política alguna), tú y yo nos sabemos viejos conocidos y los dos conocemos el porqué, incidente que en el tema que pretendo abordar sale sobrando. Procedo.

   Es una pena que con este asunto del Coronavirus, no haya la posibilidad de poder explicarte el asunto con manzanas. No obstante, impedido de poderte demostrar “de bulto” ese mínimo que cualquier persona que se repute a sí mismo como “abogado” debería de saber, lo intento a través estas líneas.

   Tus declaraciones vertidas a principios de esta semana, en el sentido de que es evidente la corrupción que “está sucediendo en el Juzgado Octavo de Distrito y en el primer colegiado en materia penal y administrativo (sic) donde estaba la magistrada Tello. Ella y él son los hoyos de corrupción que tenemos en el Poder Judicial de la Federación en el Estado de Chihuahua”,1 son lamentables y destacan por varias razones:

  1. La primera —no la más grave pero sí la más indiscutible, porque demuestra una ignorancia jurídica palmaria, superlativa, inimaginable siquiera en alguien que se ostenta como “Consejero Jurídico del Estado”—, es la relativa al desempeño del Juez Octavo de Distrito en el Estado. El Juez simplemente no tenía alternativa; y es así, porque resolvió sobre la suspensión provisional solicitada y, al no estar de acuerdo el quejoso con los términos en que lo hizo, interpuso el recurso de queja; medio de defensa que, en los términos de la Ley de Amparo, artículo 97, fracción I, inciso b), procede en los amparos indirectos (como es el caso), contra las resoluciones “que concedan o nieguen la suspensión de plano o la provisional”; previsión que halla sustento en la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, artículo 37, fracción III, que establece que, con las salvedades respectivas, son competentes los tribunales colegiados de circuito para conocer: “Del recurso de queja en los casos y condiciones establecidas en la Ley de Amparo, Reglamentaria de los artículos 103 y 107 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”; de donde deriva que el citado Juez Octavo no tenía más alternativa que acatar, en sus términos, la resolución de su superior jerárquico. De ahí lo absurdo, por no decir lo idiota, de reclamar su proceder a ese orden de autoridad pues el contenido de su acto estaba predeterminado por un mandato diverso de índole superior y obligatorio;
  2. La segunda —en orden de desimportancia—, es el sospechoso y esquizoide proceder tuyo, al no inconformarte con la resolución del mismo Juez si es favorable a los intereses que defiendes; empero, en cuanto la misma se desvía un milímetro de tus propósitos (a eso volveremos luego), la reacción es fulminante y categórica, propia de quienes se quedan sin argumentos jurídicos dentro de un procedimiento: acusar de corrupción a quien les da palo; es decir, no era corrupto su proceder cuando te fue favorable, pero lo es de inmediato cuando no (¿what?);
  3. La tercera —seguimos en los terrenos de la intrascendencia—, es la virulencia de la respuesta a un acto legítimo de autoridad. Es claro que si no sabes de leyes menos sabrás de historia; pues bien, lo cierto es que al enterarme de tu exabrupto, recordé la historia de Boabdil, el Zoghbi, el último rey moro en Granada; quien, al salir de la Alhambra tras entregar sus llaves, en el año 1492, cuenta la leyenda que debió escuchar las duras palabras de su madre: “Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”; tú, el gobierno al que representas, la Fiscalía General, con todo el poder, con todos los recursos —humanos, materiales, financieros y legales— a su alcance, tuvieron todo el tiempo del mundo para actuar y hacer prosperar sus pretensiones; y frente al primer soplamocos, su respuesta no es ni siquiera jurídica, es equívoca, visceral, grosera, lamentable, en alguien que se dice abogado;
  4. La cuarta —tampoco muy relevante, pero de obligada mención— es que tu cometido, el único e impostergable en este momento, tendría que ser llamar a cuentas al imbécil que está en el Congreso del Estado responsable de no gestionar, ipso facto, la resolución judicial por la cual se ordenó reinstalar a Jorge Ramírez como Magistrado. Ese acto criminal (que a nadie debería extrañar porque está visto que en el Poder Legislativo son incapaces de organizar con éxito una ida a mear) dio pie a que diversas autoridades pretendieran desconocer el contenido y alcances de la resolución que restituía en todos sus derechos y empezando por el fuero, sin requerir de aprobación alguna adicional, a un integrante del Poder Judicial;
  5. La quinta —ya nos vamos acercando a los asuntos de fondo— es que frente a un acto gravísimo por su trascendencia, como es la detención ilegal de un funcionario con fuero, la única respuesta tuya, lejos de la institucionalidad, del decoro o del estricto apego a la ley, es el ataque a un órgano encargado de la administración de justicia y la flagrante violación al marco legal e institucional que establece la distribución de competencias entre dependencias del Ejecutivo. Es lamentable que sea la consejería jurídica a tu cargo la que públicamente salga a vindicar la deficiente actuación de la Fiscalía General; lo que demuestra de modo fehaciente, que no existe ningún respeto, de tu parte al menos, a ese orden jurídico que deberá constituir el único parámetro pertinente para regir tu labor;
  6. Todo lo anterior evidencia la falaz división de poderes en el Estado de Chihuahua y la debilidad institucional; la estúpida omisión del Legislativo, la chapucera actuación del Ministerio Público, la desaseada defensa a tu cargo, todo, pone de manifiesto un fallido régimen con aspiraciones de autocracia; y
  7. Por último —quizá lo único importante en este sainete—, el ataque directo al Poder Judicial. Ahí sí, Consejero, es necesario detenerse. En su ignorancia supina (tal vez no se han dado cuenta) acaban de poner en marcha el único motor que parecía inactivo en este conato de gobierno. La ataraxia de algunos magistrados parece que se ha puesto a prueba pues la agresión al Magistrado Ramírez constituye la confirmación de facto de que, contigo a la cabeza, el régimen no tiene ningún empacho en transgredir cualquier mandato con tal de consumar sus aspiraciones mayestáticas, su revanchismo político o sed de venganza ante agravios reales o imaginarios. Lo ocurrido el fin de semana alertó a algunos, no pocos, sobre la posibilidad de que pueden ser víctimas, en cualquier momento y sin necesidad de una excusa plausible, de una persecución política sobre la veleidad del capricho.

   Así es; mientras que los ataques al Poder Judicial a cargo de mequetrefes como Joaquín Sotelo dejó impávidos a muchos, la agresión consumada el pasado domingo constituyó un aviso de que las campanas doblan para todos. No todos tienen el privilegio de llamar —o ser llamados—, en directo, al mandamás de turno; la mayoría, permanecían en el limbo de la indiferencia haciéndose bolita la mugre del ombligo, hasta que vino este ataque ilegal e injustificado a ponerlos en alerta, cuando no sobre aviso.

   Por lo pronto, Consejero, te advierto que así como en el pasado reciente algunos, muy pocos, hemos enfrentado al poder desde la periferia o desde el poder mismo con todos los recursos a nuestro alcance, en este nuevo episodio de pendejez y autoritarismo habemos quienes vamos a reincidir en esa conducta que se puede resumir en una frase muy simple: no nos vamos a dejar. Por lo pronto, habrá que ver a cuantos magistrados les tiembla la mano para defenderse siquiera a sí mismos o van a persistir, como es costumbre de algunos, en ese ánimo de negociar hasta la ignominia para ver qué agua llevan a su molino, ajenos al refrán que dice: “perro no come perro”.

   Por lo demás, te reto a ventilar y a discutir públicamente, cuando quieras y donde quieras, la legalidad de la resolución emitida por el Juez Octavo de Distrito.

   Sin más por el momento, saludos

Luis Villegas Montes.

1 Artículo de la redacción titulado: “Es un corrupto ese juez octavo de distrito: consejero jurídico”, publicado el 23 de marzo de 2020; visible en el siguiente sitio: http://laopcion.com.mx/noticia/265462/es-un-corrupto-ese-juez-octavo-de-distrito-consejero-juridico

¿CORONA QUÉ?

AMLO Coronavirus

   Como cualquier crisis que se respete, la del coronavirus viene a poner a prueba nuestras capacidades; ¿cuáles? Todas: de inteligencia, de paciencia, de sentido común, de disciplina, de organización, de política. El saldo es malo, muy malo.

   Mientras una porción de la sociedad se toma en serio el asunto partiendo de la premisa, indiscutible, de que se trata de no propagar el virus a partir de una serie de acciones muy simples que empiezan por mantenerse en casa y solo salir por razones urgentes, para lo cual es preciso hacer un acopio razonable (no desmedido ni rapaz) de cierto tipo de insumos: alimentos, desinfectantes, etc., a fin de no provocar desabasto; el resto de la población, con un sector del gobierno a la cabeza, actúa de manera irracional, por no decir estúpida.

   Si usted cree que puede sentirse orgulloso de la sociedad civil por su ejemplo a raíz de acontecimientos como el terremoto del 85, espérese a ver el índice de ocupación hotelera en Acapulco hasta la semana pasada (casi fue del 100%),1 con un caso de coronavirus confirmado;2 o bien, sobre la costa, llegar a Mazatlán, donde autoridades municipales declararon que “no se usará la fuerza pública para retirar a los bañistas de las playas como medida precautoria”.3

   Empero, esa no es la peor de las noticias; la peor es la actitud irresponsable del Gobierno de la República, cuyo titular, ridiculiza en los hechos, a diario, la posibilidad de implementar una política pública necesaria para enfrentar la crisis. Así es, mientras en derredor del orbe otros mandatarios —Merkel (Alemania), Trudeau (Canadá), Macron (Francia) o incluso Trump (Estados Unidos)— alertaron a tiempo sobre la necesidad de adoptar las medidas necesarias para afrontar la catástrofe, aquí, el Presidente jugaba, se reía y mentía descaradamente.

   ¿Jugaba? Un día sacó estampitas y amuletos para decir que eran un instrumento de combate: “Miren, aquí está otro detente: ´detente enemigo que el corazón de Jesús está conmigo´”.4

   ¿Se reía? Como política de prevención, textualmente dijo “eso de que no se puede uno abrazar… hay que abrazarse; no pasa nada”;5 y agregó un chascarrillo relativo a un restaurante en Tampico, “El Porvenir”, que “está en frente del panteón”; y se soltó riendo a carcajadas de su chiste (minuto 3.45 del video).6

   ¿Mintió? Con todos los dientes; no conforme con sus gracejadas, presumió sobre la reducción en el precio de la gasolina; “explicó” que tomó la decisión de bajarlo porque ahora está costando menos su importación;7 soslayó aclarar que la guerra petrolera entre Rusia y Arabia mantendrán su precio en niveles bajos volviendo más accesible el precio de la gasolina en todo el mundo.8

   Apenas este fin de semana tomó cartas en el asunto del coronavirus y siguió mintiendo: el mismo fin se reunión con la madre y el abogado de “El Chapo” Guzmán, a la señora la saludó de mano y al abogado lo abrazó.9 No de balde el chiste que empezó a circular: el Gobernador de Hidalgo se contagia de Covid19, AMLO lo recibe para contagiarse, AMLO va a Badiraguato el día del cumpleaños de Ovidio Guzmán y saluda a la abuelita de Ovidio, la abuelita abraza a su nieto, Ovidio recibe abrazos de felicitaciones de todos los capos del narco y todos son infectados por Covid19: AMLO lo logra y destruye a la delincuencia con abrazos, no balazos.

   Como lo imbécil no se quita (no es gripe) lo que usted debe de hacer es muy simple: demuestre que no es tan animal como nuestro Presidente ¡y no salga de su casa a menos que el techo se le esté cayendo encima!

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Luis Villegas Montes.

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1 Artículo de Julio Reyna Quiroz titulado: “Ocupación hotelera de 90% en Acapulco”, publicado el 15 marzo de 2020, por el periódico La Jornada.
2 Artículo de Gustavo Sánchez B. titulado: “1 caso de coronavirus en Acapulco… pero ocupación hotelera es de hasta 93.4%”, publicado el 16 marzo de 2020, en el sitio: https://aristeguinoticias.com/1603/mexico/1-caso-de-coronavirus-en-acapulco-pero-ocupacion-hotelera-es-de-hasta-93-4-por-ciento/
3 Artículo de Paola Toledo titulado: “Covid-19: NO cerrarán playas en Mazatlán por coronavirus”, publicado el 20 marzo de 2020, en el sitio: https://www.debate.com.mx/mazatlan/Covid-19-NO-cerraran-playas-en-Mazatlan-por-coronavirus-20200320-0057.html
4 Mañanera del Presidente de la República correspondiente al 18 marzo de 2020, visible en el sitio: https://www.youtube.com/watch?v=_Hf25nvRe0Y
5 Mañanera del Presidente de la República correspondiente al 13 marzo de 2020, visible en el sitio: https://es.panampost.com/mamela-fiallo/2020/03/13/amlo-coronavirus-abrazos/
6 Mañanera del Presidente de la República correspondiente al 18 marzo de 2020, íbid.
7 Artículo de la redacción titulado: “AMLO se cuelga medalla por baja en precio de la gasolina”, publicado el 21 marzo de 2020, por el periódico El Universal.
8 Artículo de por Mariana Perales titulado: “¿La gasolina bajó de precio ¿sabes por qué?”, publicado el 18 marzo de 2020, en el sitio: https://tec.mx/es/noticias/estado-de-mexico/educacion/la-gasolina-bajo-de-precio-sabes-por-que-experto-te-explica
9 Artículo de Jorge Ricardo titulado: “Aplica Presidente 'abrazos... no balazos'”, publicado el 30 de marzo de 2020, por el periódico Norte.

LA MUJER INVISIBLE.

AMLO Mujeres

 Hay una novela muy famosa titulada: “El Hombre Invisible”,1 del escritor británico H. G. Wells; como en otros casos, no viene al caso reseñarla, excepto por dos datos: se trata de una mixtura de géneros y mezcla el terror con la ciencia ficción.

   El lector atento podrá pensar que entre el párrafo anterior y el título de estas líneas media un abismo, algo así como el clásico: “te vendo un marrano”. Pues no.

   Resulta que para un importante sector de la sociedad, el del gobierno federal con su titular a la cabeza, las mujeres simplemente no existen, no están, no aparecen por ningún lado o simplemente no interesan, no importan.

   Todo empezó cuando la esposa del Presidente de la República, Beatriz Gutiérrez Müller, primero impulsó la idea de un “Día sin Mujeres” y el mismo día, sin pudor, sin recato ni vergüenza, se echó para atrás; importándole un pito lo que las mujeres dijeran, lo que las mujeres pensaran.2

   Ese fue el comienzo.

   Luego siguió descalificar lo que una buena parte del sector mujeril creía, pensaba, quería; para ello, el Presidente de la República, el esposo de Beatriz Gutiérrez Müller, advirtió sobre el riesgo de que “los conservadores” se apropiaran de las manifestaciones femeninas.3

   Por si alguien no tenía claras las prioridades del gobierno, estas quedaron de manifiesto cuando el Presidente de la República, el esposo de Beatriz Gutiérrez Müller, se molestó porque pretendía priorizarse el tema de los feminicidios por sobre el de la rifa del avión presidencial.4

   De hecho, el Presidente de la República, el esposo de Beatriz Gutiérrez Müller, pese a que ha hecho y deshecho las instituciones del país, se negó en redondo a impulsar la creación de una Fiscalía Especializada para atender feminicidios, pues a él, “no le correspondía el asunto”.5

   Firme en sus convicciones, el Presidente de la República, el esposo de Beatriz Gutiérrez Müller, llegó al extremo, incluso, de tergiversar las implicaciones del asesinato de una niñita para volverlo un asunto de política económica “neoliberal” y sus secuelas.6

   Pues bien, para el día de hoy, lunes 9 de marzo, está previsto un paro nacional de mujeres; iniciativa que pretende visibilizar el peso social de las mujeres en el seno de la sociedad y exigir políticas públicas tendentes a impedir la ola de violencia de género. El antecedente fue la marcha del día 8, cuando cientos de miles de mujeres tomaron las calles de las principales ciudades del país.

   Las perspectivas no son nada halagüeñas, en ambos casos, el Presidente de la República, el esposo de Beatriz Gutiérrez Müller, de nuevo invisibilizó a las mujeres, con tres acciones innegables, palmarias y evidentes: ordenó que la venta de “cachitos” de la lotería para rifar el avión, empezara el mismo día del paro nacional7 (aunque después se “rajó”); “dio” permiso a las mujeres que trabajan en gobierno para faltar a sus labores,8 sin entender que se trata de una exigencia, no de una concesión gratuita otorgada por el paterfamilias; y concedió idéntico permiso a los hombres,9 situándolos de facto, en idéntica posición que a las mujeres sin entender que la propuesta pretende, como ya se dijo, visibilizar a la mujer, distinguiéndola del varón.

   Definitivamente, el Presidente de la República, esposo de Beatriz Gutiérrez Müller, es un burro: una mezcla del terror con la ficción.

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Luis Villegas Montes.

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1 WELLS, H. G. El Hombre Invisible, Axial, México, 2008.
2 Artículo de la redacción titulado: “Tras llamar a un ‘Día sin Mujeres’, Beatriz Gutiérrez Müller dice #NoAlParoNacional”, publicado el 21 de febrero de 2020, por el periódico El Universal.
3 Ver video en el sitio de Internet: https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/ahora-resulta-que-los-conservadores-se-volvieron-feministas-amlo
4 Ver video en el sitio de Internet: https://www.youtube.com/watch?v=QEjTfywBEck
5 Artículo de la redacción titulado: “AMLO dice sí a crear fiscalía para atender feminicidios, pero aclara que no le corresponde: VIDEO, publicado el 18 de febrero de 2020, por el periódico El Heraldo de México.
6Artículo de Diana Lastiri y Alberto Morales titulado: “AMLO: modelo neoliberal causó esta decadencia”, publicado el 18 de febrero de 2020, por el periódico El Universal.
7 Artículo de la redacción titulado: “Venta de 'cachitos' de la #AMLORifa iniciará el 9 de marzo, anuncia López Obrador, publicado el 3 de marzo de 2020, por el periódico El Financiero.
8 Artículo de Arturo Rodríguez Garcías titulado: “AMLO “autoriza” a empleados del gobierno sumarse al paro del #9M y llama a la no violencia, publicado el 5 de marzo de 2020, por el semanario Proceso.

9 Íbid.

FERNANDO PALMA.

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   El sábado, leí en Facebook que había muerto asesinado, en la ciudad de México, Fernando Palma Gómez. De inmediato llamé a quien colgó la nota; no sabía gran cosa, excepto que había perdido la vida en un intento de secuestro.

   La noticia me golpeó como algo casi físico. Más allá de que hubiera hablado con él hace realmente poco, un mes o así, lo cierto es que Fernando era un buen hombre.

   A Fernando lo conocí hace veinticinco años; cuando fue electo Diputado local. Esa fue una Legislatura pequeña, recuerdo que el Grupo Parlamentario del PAN era de apenas siete integrantes. De ella, por lo menos dos personas han sido decisivas en mi vida pues, por uno u otro motivo, han estado saliendo o entrando de ella: una, Clara Torres Armendáriz, a quien continúo frecuentando; el otro, David Rodríguez Torres, quien fue mi compañero de Legislatura allá por el año 2000. Fernando fue otro; en algún momento hasta trabajamos juntos y en mi Face, no sé en cual, aparece que trabajé en Palma Consultores.

   Su muerte se suma a la de otros panistas de pura cepa; personas entrañables que se hicieron panistas cuando, para serlo, se necesitaban arrestos. Una larga cantidad de hombres y mujeres a quienes tuve el privilegio de conocer y frecuentar: el Lic. Felipe Colomo, el Lic. Armando Herrera, Nayo Almeida, Tere Dickens, entre otros más cuyos nombres se me escapan.

   Con Fernando muere un panista de verdad, pero, sobre todo muere un amigo, porque Fernando sabía serlo; era un hombre generoso, franco, servicial; recuerdo mucho que a David Rodríguez le chocaba viajar con él a Juárez porque todo el camino iba oyendo música clásica y David es más bien de espíritu guapachoso; a mí me gustaba ese Fernando extrovertido que hablaba de música, de libros y, ¡cómo no!, del PAN.

   Fernando fue el primero que me habló de los grupos dentro del partido; de su génesis y mutaciones. Yo no entendía muy bien cómo o porqué se daban entre los panistas esos odios africanos que luego llegaría a conocer tan bien, pues ya después llegaría Cruz Pérez Cuéllar, con su carga de complicidades, amigos inconfesables y compadres, a explicármelo de bulto.

   Años después escribí un manualito: El Diputado de Acción Nacional; desde el CEN, Fernando me apoyó en todo cuanto estuvo a su alcance, era él coordinador nacional de los diputados locales, y me hizo el favor de venir a la presentación del libro.

   En esas, instaló él su consultoría y colaboramos en algunos proyectos para municipios y legislaturas panistas en distintos rumbos de la República.

   El lector perspicaz no podrá dejar de notarlo: en cada párrafo, para hablar de Fernando, he requerido hablar del PAN; pues bien, sí, es que no hay de otra: la biografía de Fernando está inextricablemente ligada a la del Partido; con él, muere un cachito del PAN y, al mismo tiempo, una parte de él continuará habitándolo pues no hay modo de entender a la institución sin la larga fila de mujeres y de hombres que lo han conformado en su devenir.

   El PAN es don Manuel Gómez Morin, don Luis H. Álvarez, doña Blanquita Magrassi o doña María Luisa Ugalde, por ejemplo; muere un buen amigo, pues, Fernando Palma Gómez, pero continúa viviendo en ese PAN que se nutre del empeño, visión y trabajo, de sus miembros; de quienes no cejan, no claudican, no se rajan y, como le gustaba decir a don Manuel: “Siguen continuando” en esta que es “brega de eternidad”. Descanse en paz, mi amigo.

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PARO NACIONAL DE MUJERES.

No se me distraigan

   “No”, le dije a mis alumnos. Al principio me resistí; luego recapacité.

   Aunque estoy en desacuerdo con las manifestaciones violentas, de cualquier tipo, para reivindicar derechos, también de cualquier tipo, es claro que México se halla en una coyuntura. En un tema tan álgido, tan de fondo, tan trascendente para la vida pública como es el de los feminicidios, no hay manera de que la principal autoridad del país actúe con evasivas e incluso incurra en contradicciones flagrantes.

   Esa postura tibia merece una respuesta social contundente.

   Me explico: aunque la esposa del Presidente de la República, Beatriz Gutiérrez, en un principio festivamente había impulsado la idea de un “Día sin Mujeres”, redepente dijo que dice: “mi mamá que siempre no”, que nanay, que nones, que no,1 politizando un asunto que no debe ser politizado y poniendo por encima de los intereses de millones de mujeres a lo largo y ancho del territorio de la República los de su viejo.

   Pero ahí no para la cosa, aunque el Cabeza de Guata habla de libertades, aconsejó este pasado viernes a las agrupaciones feministas vigilar que “los conservadores” no se apropien de las manifestaciones recientes: “Que se manifiesten las mujeres, tienen todo su derecho y son libres de hacerlo. Nuestro Gobierno garantiza el derecho a disentir y a manifestación. Nada más que mucho ojo, porque ahora los conservadores se volvieron feministas”.2

   Lo que es peor, días antes, el Cabeza de Pañal usado, por un lado, manifestó su molestia porque se pretendía darle prioridad al tema de los feminicidios por sobre la rifa del avión presidencial que, como todos sabemos: ni es rifa ni el premio será el famoso avión;3 y por el otro, cuestionado sobre los casos de feminicidios y la necesidad de crear una Fiscalía Especializada para atenderlos, el Cotonete Parado —el omnipotente que con la mano en la cintura canceló un aeropuerto, cesó a un Ministro de la Corte,  va a construir un tren en la Península de Yucatán y a edificar una refinería en su natal Tabasco (¡ajúa!)— aclaró que no le correspondía a él el asunto.4 En el colmo del absurdo y del despropósito, el asesinato de una niñita, para el que no había palabras, se volvió un asunto de política económica “neoliberal”.5

   En resumen, frente a un asunto que merece toda la atención del gobierno y una respuesta terminante: sin titubeos, sin distractores, sin aspavientos, sólo la acción directa, un “no” rotundo que cale, que cimbre, que conmueva, que se oiga bien fuerte, que despierte las consciencias y le ponga un alto a este flagelo de la violencia en contra de las mujeres, la respuesta institucional es desmañada, pálida y más política que pragmática, acusando a los organizadores del evento de “golpistas”.6

   La respuesta debió ser una sola: crear u ordenar, de inmediato, la creación de la Fiscalía Especializada y emplazar a su gabinete de seguridad para que en breve se aboque en el diseño de una política pública clara, precisa, transparente y sólida para combatir ese tipo de crímenes y establecer acciones en el corto, mediano y largo plazo, que tiendan a resolverlos de fondo.

   Pero no, ¡qué va!, con un Plan de Desarrollo inspirado en uno de 1911, mientras extorsiona empresarios, el Presidente siente que gracias a él, en él y por él, el pueblo gobierna por primera vez.7 ¡Mocos!

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Luis Villegas Montes.

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1 Artículo de la redacción titulado: “Tras llamar a un ‘Día sin Mujeres’, Beatriz Gutiérrez dice #NoAlParoNacional”, publicado el 21 de febrero de 2020, por el periódico El Universal.
2 Ver video en el sitio de Internet: https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/ahora-resulta-que-los-conservadores-se-volvieron-feministas-amlo
3 Ver video en el sitio de Internet: https://www.youtube.com/watch?v=QEjTfywBEck
4 Artículo de la redacción titulado: “AMLO dice sí a crear fiscalía para atender feminicidios, pero aclara que no le corresponde: VIDEO, publicado el 18 de febrero de 2020, por el periódico El Heraldo de México.
5Artículo de Diana Lastiri y Alberto Morales titulado: “AMLO: modelo neoliberal causó esta decadencia”, publicado el 18 de febrero de 2020, por el periódico El Universal.
6 Ver video en el sitio de Internet:  https://aristeguinoticias.com/2102/mexico/presidente-amlo-no-se-equivoque-paro-feminista-no-es-contra-su-gobierno-aristegui-video/
7 Artículo de la redacción titulado: “Cuando el pueblo no me quiera voy a llorar y me voy a ir: AMLO”, publicado el 17 de febrero de 2020, por el periódico El Financiero.


LA FAMILIA DE PASCUAL DUARTE.

La familia de Pascual Duarte 

En otro lado he dejado escrito que, para mí, la de leer es una aventura sin par. Merced a ella, he conocido personas (incluso ya muertas) y visitado sitios inexistentes: he estado en el Egipto de los faraones, la Roma de los césares, el Japón de los samuráis, la España prometedora de los Reyes Católicos y la oscura península del Generalísimo, la asediada Constantinopla, la Italia renacentista, la Inglaterra de la Reina Victoria, la China de Mao o la Alemania de Hitler; he surcado océanos y cruzado desiertos; he cabalgado al lado de Napoleón, de Pancho Villa, de Alejandro Magno, de beduinos —a lomo de camellos—, de apaches —montados, a pelo, en veloces mustangos— o de una horda de mongoles (y no me refiero a un grupo de diputados).

   En fin, también en otro lado he hablado de la influencia decisiva de mi abuela Esther y cómo su cháchara cotidiana fue sedimentando en mí una visión de la historia de México que constituye el eje de las creencias de millones de mexicanos, llena de lugares comunes: Cuauhtémoc, víctima del “conquistador”; Miguel Hidalgo y Costilla, “Padre la Patria”; Agustín de Iturbide, traidor a México; Benito Juárez, “Benemérito de las Américas”, adalid de la República y prócer de la legalidad; Porfirio Díaz, déspota; etc.; y así llegué a los quince años.

   Por esas fechas, cayó en mis manos un libro, la Breve Historia de México,1 de don José Vasconcelos, y como dejé escrito en algún sitio: “troné como chinampina. Todo lo que me había contado mi abuela […] desde la atalaya de su memoria y su condición de ex-maestra de escuela primaria en su natal Coyame, era falso o, por decir lo menos, discutible; controvertible, polémico. La revelación fue un golpe: El México que había aprendido a querer, que había comenzado a interpretar y a conocer, del que empezaba a sentirme orgulloso a través de sus mitos y héroes, se me deshizo entre los dedos”. Cada dos por tres arrojaba el libro a algún sitio, enfurruñado y dolido; luego lo retomaba y así; pues esa experiencia lo volví a vivir gracias al libro que sirve de título a estos párrafos: La Familia de Pascual Duarte.

   Platicando el Adolfo y yo me preguntó si la había leído y le dije que no me acordaba (de joven leía yo hasta las leyendas que traen detrás las cajetillas de cigarros), seguramente no la había leído pues lo recordaría; total que la compré en su honor y ¡zaz! que me muero.

   Considerada una de las cien mejores novelas en español del siglo XX, la novela, escrita por Camilo José Cela, es considerada como fundadora de un género y punto de encuentro de multitud de estilos.

   No se la puedo contar, ¿cómo?, luego no falta quien me lo reproche, solo le puedo decir que la novela es dura; difícil de leer por las miserias que narra —miserias humanas, entiéndase—; por la crudeza con que cuenta lo que va ocurriendo en la vida de Pascual. El arranque de la novela ya debería advertirnos de por dónde van los tiros: “Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo”; y ahí se sigue.

   Vaya, cómprela, léala y mírese en ese espejo triste de la condición humana; luego viene y me cuenta cómo le fue y si será cierto aquello del “pueblo bueno” (idea que algún imbécil de cabecita blanca ha intentado sembrar en el colectivo mexicano), cuando la ignorancia, el infortunio y la indigencia, campean por sus fueros.

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Luis Villegas Montes.

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1 VASCEONCELOS, José. Breve Historia de México. 22.ª edición. C.E.C.S.A. México. 1978.
2 CELA, Camilo José. La Familia de Pascual Duarte. Austral. 13.ª impresión. España. 2019.

Carta a Joaquín Sotelo Mesta

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LIC. JOAQUÍN SOTELO MESTA.

PRESENTE. 

Joaquín (perdona si no te saludo, pero ahorrémonos las hipocresías):

   Hace tres años, ocho meses y unos pocos días, te dije, con todas sus letras, que predicaras con el ejemplo y demostraras que si bien ya estaba todo dispuesto para designarte Consejero de la Judicatura, asumieras, como era verdad (entonces y ahora), que careces de la idoneidad necesaria para ese puesto; que se atendía a criterios políticos para elegirte; que de llegar al cargo sería sin ningún tipo de mérito al respecto; y que, por encima de los intereses de coyuntura, estaban tu integridad y tu verticalidad en juego. Te lo digo con todas sus letras: asume ese hecho y vete.

   Esa integridad y verticalidad continúan en juego y con tu proceder todo, aunque el de esta semana fue peor, has demostrado no solo que no eres idóneo para el cargo, sino que le haces daño a la institución. Estoy cierto que a pesar de tu estulticia,1 vas a entender el porqué; y lo vas a entender porque, como ya vimos, a ti hay que explicarte las cosas con manzanitas.

   En abril de 2018, cuando yo denuncié los hechos, el proceso estaba en marcha; en ese momento, en vez de atacarme e intentar descalificarme, deberías haberte acercado para pedir información y ver cómo resolvíamos, si era posible, juntos, el problema; ahora, a toro pasado, tienes más de medio centenar de jueces; punto. Servidores públicos, funcionarios judiciales, compañeros de trabajo que, solamente por esa razón, merecen todo nuestro respeto y consideración; por lo que cualquier reclamo, de cualquier índole, tendría que formalizarse por los conductos debidos respetando, en todo momento, su derecho de audiencia y garantizando el debido proceso. Ahora sí, para que entiendas, te pongo un ejemplo: es como si vas manejando un automóvil a ciento ochenta kilómetros por hora y yo te digo: “bájale”, “bájale”, “bájale porque nos vamos a estrellar” y tu bajas la velocidad y no pasa nada; en cambio, si te digo “bájale”, “bájale”, “bájale” y no haces caso y nos estrellamos, de nada sirve que te diga “le hubieras bajado”; lo conducente en ese supuesto es llamar a la ambulancia, a los paramédicos, a la policía etc. ¿Entiendes? La situación cambió totalmente, por lo que tu actuación no puede ni debe ser la misma.

   Lo que es más, ni siquiera resulta oportuna a la luz de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, como bien sabes (o deberías de saber si fueras Consejero de tiempo completo) atrajo el asunto, por lo que está PENDIENTE DE RESOLUCIÓN y ésta será definitiva e inatacable.

   De ahí que resulta irrelevante si lo de la revista es cierto o no; aunque lo fuera, y no lo es, y tú sabes que no lo es, lo conducente era haber presentado la denuncia respectiva para que se investigara y, eventualmente, se resolviera conforme a derecho. Pero no, tenías que ir y fuiste, de frente, alimentado por quién sabe cuáles oscuros intereses, al desastre. Te explico otra vez:

   El artículo 241, fracciones I, II, III y VIII, de la Ley Orgánica del Poder Judicial local, establece que son faltas: emitir opinión pública que prejuzgue sobre un asunto que sea o pueda resultar de su competencia; omitir poner en conocimiento del Consejo de la Judicatura cualquier acto tendiente a vulnerar la independencia de la función judicial; omitir preservar la dignidad, disciplina y profesionalismo propios de la función judicial en el desempeño de sus labores; y abandonar el despacho de los asuntos que le correspondan o no desempeñar las funciones o las labores que tenga a su cargo.

   Pues bien, al emitir la opinión pública que tú y yo conocemos, prejuzgaste sobre un asunto que bien podía resultar de tu competencia; en efecto, a cargo de la Comisión de Disciplina, serían tú y tu Comisión los directa y primeramente encargados de conocer la supuesta falta que denunciaste públicamente; en esa virtud, al prejuzgar, y todavía peor, al hacerlo en atención a un hecho falso, incurres en esa responsabilidad de modo inexcusable. Además, ese posicionamiento te imposibilita, ahora sí que te inhabilita, para conocer del asunto porque te erigirías en Juez y parte, sobre la base de tu prejuicio.

   Aunque delicada, la situación anterior no sería tan grave de no ser porque en tu afán protagónico, al denunciar las irregularidades administrativas del procedimiento de designación de jueces, omites, de dos formas distintas, preservar la dignidad, disciplina y profesionalismo propios de la función judicial en el desempeño de sus labores.

   Primero, porque, a quieras que no, tu denuncia pública ensucia, de manera injustificada (porque la forma que elegiste es indebida y porque se basa en un hecho falso), el buen nombre de los jueces, su fama, su prestigio; no se puede, como algún idiota pretendía por ahí, “pobretearlos” y decir, “ellos son muy buenos pero son producto de un proceso cochino”; no señor, es un contrasentido, una memez. Si hubo actos de corrupción en el proceso de designación, al ser los jueces beneficiarios directos del mismo, según tú teoría, son copartícipes a título, por lo menos, de cómplices; y segundo, porque tú omites preservar la disciplina y profesionalismo propios de la función judicial en el desempeño de tu labor pues no actuaste de manera ni disciplinada ni profesional; lo propio, lo correcto y lo legal, era haber puesto en conocimiento del Consejo de la Judicatura esta supuesta anomalía para, una vez investigado el asunto de manera exhaustiva, se resolviera lo pertinente.

   Con esta omisión, incurres en esta otra: omitir poner en conocimiento del Consejo de la Judicatura cualquier acto tendiente a vulnerar la independencia de la función judicial; en efecto, si estos vicios, según tu parecer, existían y eran relevantes; tendrías que haberlo puesto en conocimiento del órgano del que formas parte; peor aún, tendrías que haberlo hecho desde antes (desde que yo te dije, bobito) y no ¡un año y medio después que se concluyó el procedimiento! ¿Qué pasó todo ese tiempo? ¿Dónde estabas? ¿Haciendo qué? ¿No ibas, no llegabas, no te enterabas? ¿Nadie te dijo? ¿Nadie te avisó? Eso te pasa por no ir, por llegar tarde; por faltista, pues (la otra palabra que lo describe es muy fea).

    Todo lo anterior, se traduce en un abandono, de facto, en el despacho de los asuntos a tu cargo; la indolencia en tu actuación, tu descuido, lo desprolijo de tu quehacer, la violación al marco legal que rige tu actuación, se traducen en la falta de desempeño de las funciones o labores que tienes bajo tu responsabilidad. De haber actuado con estricto apego a derecho, nada de todo esto habría ocurrido, incluso, en el caso de que el asunto de la revista fuera efectivamente cierto.

   De hecho, para tu mala fortuna, aunque el fondo de tu denuncia fuera veraz y la revista se hubiera publicado en junio, lo que no es así, te lo repito, te amuelas porque por lo pronto ya pusiste indebidamente a tus compañeros jueces como lazo de cochino y, al órgano del que formas parte, lo dejas como cara de boxeador. Lo que te lleva, directito, a situarte en el supuesto del artículo 57 de la Ley General de Responsabilidades, cuyo tenor es el siguiente: “Incurrirá en abuso de funciones el servidor público que ejerza atribuciones que no tenga conferidas o se valga de las que tenga, para realizar o inducir actos u omisiones arbitrarios, para generar un beneficio para sí o para las personas a las que se refiere el artículo 52 de esta Ley o para causar perjuicio a alguna persona o al servicio público”.

   Por eso, Joaquín, si conoces la vergüenza y el decoro, y te queda un poquito de dignidad, es que te invito a que los juntes, los hagas bolita y… por el bien de la institución, te vayas del Tribunal.

   Por último, te digo que sé, porque me consta y les conozco, que algunas de tus amistades son violentas, auténticos peligros; energúmenos de traje y corbata; te advierto que, desde aquí y de manera pública, te hago responsable de cualquier daño o accidente que me ocurra.

   Sin más y sin saludo, ahí estamos.

Luis Villegas Montes.

1 Necedad, tontería. Diccionario de la RAE.